
Pero aún tengo más amigos pintores. Eso, sin duda, ya es el destino que "los cría y los junta" de una forma o de otra.
Viajando por Cantabria, encontre a mi paso en Soto Iruz, un estudio recoleto que ostentaba el rótulo de Museo Pobre, y en ese templo escondido del arte, su demiurgo del pincel, que dijo llamarse Pedro Díaz-Obregón, y que yo llamo AMIGO desde aquel momento, con todas las mayúsculas que el caso requiere, porque a los amigos, que no son otra cosa que la familia que uno elige porque decide elegirla, hay que tratarlos con todos los honores.
Y otro amigo más, además de compañero de trabajo de hace unos años, es Miguel Tomás. En la foto (que porcierto me hizo él) aparezco en la Sala de Profesores del instituto El Palmeral ante una de sus mandalas. Me regaló un cuaderno de ellas, para que las coloreara, cosa muy relajante que arranca de la mente oscuras preocupaciones. Pero Miguel Tomás pinta en otros estilos también.
Todos los AMIGOS que he nombrado, y de los que me siento orgullosa, tienen su sitio conectado a mi blog, desde el que se puede acceder cómodamente a los suyos. No se arrepentirán si lo hacen.
2 comentarios:
Gracias Rosa por tenerme como amigo tuyo y llamarme pintor. Por supuesto que estaré en el Museo Gaya, quedo en espera de que me digas el día y hora. Hasta entonces.
Alli nos veremos, me alegrará estar con Antonio, Santiago y conocerte a ti personalmente.
Publicar un comentario