Anochece poco a poco. Paulatinamente el azul del cielo va volviéndose oscuro, profundo, como de altamar de aire.Aún no lucen las estrellas, pero no tardarán en hacer guiños desde lo alto a los enamorados y a los poetas, que las contemplan para que sus miradas se contagien de esa belleza serena que únicamente ellas poseen.
Tal vez la gaviota ha confundido el foco de la farola con una estrella y se ha posado sobre la luz como si quisiera navegar en su resplandor.
Es el momento del sosiego tras el periplo del día, tal vez tan accidentado como el viaje de Odiseo desde Troya hasta Ítaca.
Selene vela, durmamos nosotros.
Buenas noches.