Me llamó profundamente la atención esta fachada y esta puerta adornada con detalles curiosos y con una leyenda sobre el trabajo que se había tomado quien la había hecho, en el año 2000, como se ve.
La puerta en cuestión pertenece a una casa enclavada en un paraje del Rincón de Ademuz (Valencia), y no es la única puerta original en su adorno que he visto por allí.
Igual de asombrosa en su sencillo encanto me resultó esta pequeña estación de via crucis de uno de los caminos, con el tejadillo cubierto de chapinas, a pesar de estar enclavada en un pueblo de montaña, alejado del mar.
La maravilla de estas plantas silvestres, con su riquísimo color me cautivó. No sé nada de Botánica e ignoro cuál es su nombre, pero no cuál es su grado de belleza, que quise llevarme en esta foto.La mano del hombre y la mano de la Naturaleza colaboran en crear la asombrosa armonía que llena la retina y la sensibilidad del paseante.
