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viernes, 10 de abril de 2009

VIERNES SANTO. Dibujando la Pasión de Cristo y la Pasión de la Dolorosa.

Siempre me conmovió el Cristo de Velázquez, como le ocurría a Unamuno.
Ese rostro, entrevisto, mitad oculto por la oscura cabellera, esa corona de espinas martirizando sienes y frente, imagen de la terrible crueldad a la que puede llegar el ser humano...
Esta es una copia que realicé hace muchos años.

Infinita tristeza en los ojos de una madre desolada.
Andando el tiempo he visto, más a menudo de lo que hubiera querido, idéntica expresión en más de una madre.
Es el peso del dolor, hiriendo la mirada, la frente, el alma toda...


Dibujé este Calvario cuando era una adolescente, aún lo guardo, con otros dibujos míos. Hoy lo aprovecho para la entrada del día.



VIERNES SANTO.


Se escucha por el sur la saeta que canta al Cristo de la agonía.


Las calles se siembran de gotas de cera de los cirios y de pétalos de flor, desprendidos de los pasos que portan a hombros los nazarenos.


Es una especie de otoño en la primavera exultante, olorosa de azahar, de incienso y de devotas promesas.


La Semana Santa se expresa en abigarrada devoción en Andalucía, en generosos dones en tierras levantinas, en Murcia los caramelos se entregan envueltos en poemas y se acompañan de un puñado de habas, de una mona de pascua...En Orihuela se entregan estampas, bombones y también caramelos. Es el espíritu del Mediterráneo, hospitalario, alegre, quizás algo pagano en ocasiones.


En Castilla, es la austeridad la que manda, el alma queda fuertemente impresionada, interpelada por la Pasión de Cristo.


En Cáceres recorren las procesiones empinadas calles e imposibles escalinatas, suspendiendo el corazón del esfuerzo de los portadores.


En Soria el frío invita al recogimiento...


En ciudades y pueblos de toda España la Semana Santa se vive, aunque de muy diversas formas y con muy diverso espíritu. Creyentes y no creyentes ven estos días de color diferente.