Ya casi es Semana Santa, eso significa mucho para algunas personas. Tiempo de reflexión, tiempo de encuentro con uno mismo, en especial si uno tiene la fortuna de contar con unos días de asueto, como me ocurre a mí.Pero de momento, seguimos en la brecha; mañana (clases) y tardes (sesiones de evaluación).
El instituto está rodeado de naranjos en flor, parece mentida la galvana que entra con ese aroma por algo el agua de azahar tranquiliza, y las infusiones de azahar también...
Sin embargo, eso de estar en plenas evaluaciones altera un poco,a los profesores y a los alumnos, vaya que sí, aunque a la chavalería le altera más la cosa hormonal, que se revuelve en primavera y los pone loquicos perdíos...
Ellos no se aguantan de ganas de broma y los profes no se aguantan de estrés a final de trimestre...
¡Pero asoman por el horizonte unos ilusionantes días de vacaciones!
Lo siento por los que no las tienen, pero yo planeo aprovecharlos a tope...
¡Ah, pero no piensen que voy a hacer ningún crucero, ni un viaje al extranjero, ni a cualquier punto de España! Vamos, como no se considere un viaje el hecho de acercarme a Mazarrón...
Aquí está lo que voy a hacer:
Corregir las pruebas de imprenta de mi novela "El EMBOSCADO",
para que pueda salir ya a la venta.
Corregir una novela es cosa muy pesada, y hay que poner en juego toda la concentración de que se sea capaz, y aun así siempre se escapa algún gazapo.
Se corrige en rojo.
¡Y van a ser 430 páginas las que yo me tenga que leer por terceroa vez! ¡Voy a acabar sabiéndomela de memoria!
¡LO bueno es que es...interesantísima!


Así es que aviso:
Me retiro del mundanal ruido y me dedico a corregir este texto que tardé en escribir unos tres añitos de nada.
Si puedo, haré alguna entrada rápidita, pero la obligación es antes que la devoción.
A mis soledades voy...
Hasta pronto.



