El texto que le sigue lo he repentizado.
Simplicidad cotidiana,
conjunción sencilla de frutos de la tierra,
hermosos en su diversidad de formas,
de texturas,
de colores y aromas,
y la obra de las manos artesanas,
ese jarro verde,
torneado,
el alfar, giróvago como un derviche,
logra la forma perfecta del contorno,
y el paño blanco del mantel,
lavado por manos hacendosas...
Eso es lo más hermoso de estas cosas: que están ahí,
día tras día,
humilde espera de lo inadvertido,
que, descubierto, se hace esplendoroso.
Lo diario es lo bello.