
Yunus apostó en su día por dar el paso de ayudar a unos pocos. Tan sólo a unos pocos (hay quién piensa que o a todos o a ninguno) y de ahí nació su proyecto. Confió plenamente en las mujeres, que son las receptoras de sus microcréditos, que no precisan más aval que la voluntad de la receptora, porque Yunus sabía que si concedía el crédito a los varones, estos irían a emplearlo en la taberna y en sí mismos, en vez de ponerlo al servicio de su familia.
La idea de Yunus, si bien se piensa, es la fábula de la lechera pero sucedida tal como la lechera quería, de poco a algo más, y de ese algo más a bastante más y a mucho más.
En fin, todo el mundo conoce de qué estoy hablando al referirme a este gran hombre. Pero quiero destacar algo que dijo, y es que hay que hablar con unos y con otros, que hay que comunicar lo que pensamos, porque a alguien se le puede ocurrir una buena idea, como se le ocurrió a él un día.
Ah, después de ese reportaje venía el de la alta cocina de creación, no lo quise ver. Me parece una memez echarle oro molido a los platos, no da sabor, no sirve para nada, sólo para adornar, porque los platos son ya obra de arte, con autor firmante y todo...
El contraste es obvio, saquen las consecuencias.
2 comentarios:
Gracias por reportar, este mensaje.
Yo no veo para nada NADA, televisión. Yo tambien pienso que hay que transmitir, comunicar, entre todos podremos podemos dar luz a algo nuevo, abrir las mentes a otros horizontes. a ideas nuevas, porque esta claro que todo lo que hemos hecho hasta ahora no funciona
Besos y amor
je
Gracias por hacerte eco de esta pequeña gran noticia: que hay seres humanos valiosos, a pesar de todo.
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