
Algunos nombres eran el testimonio de que la dichosa palera había inspirado deseos de perpetua declaración amorosa a individuos de diversas nacionalidades, anglosajones, germanos -buscando el calor mediterráneo del vegetal propio de áridos climas calientes- y, naturalmente, sureños seguramente promotores de la idea de escribir en las crasas y sufridas palas.
Ninguno de los enamorados pensó en lo que Illán Vivas señala con aguda observación, a saber, que el amor sobre un lecho de espinas es complicado.
Pero es que el enamoramiento ardoroso y juvenil que impele a rotular con el nombre de la amada paredes, árboles y muros, no se detiene ni siquiera ante la dolorosa aguja casi transparente de esta planta, porque es amor sin freno, esto es: desenfrenado y frenético.
Y ojalá todos los amores se perpetuaran en esta gloriosa intensidad de sus inicios.
2 comentarios:
¡¡Dicho!!!
Besos y amor
je
Gracias, bonita.
Besos también para ti.
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