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miércoles, 19 de octubre de 2011

Cuadro de Honor de Lectores amigos




Hoy reedito, sin orden ni concierto, mi Cuadro de Honor, en el que lamentablemente faltan amigos que no me han enviado foto con libro.


La verdad es que a todos ellos los tango presentes en el Cuadro de Honor de mi afecto, pero me encantaría tener su imagen en foto, no solamente en el pensamiento.


Dicho esto, paso a presentar a los amigos que me han hecho el honor de leer alguna novela mía.


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Francisco Javier Illán Vivas es escritor, en novela cultiva el género épico-fantástico-legendario en una saga con héroes conectados con la Mitología. Sus novelas son realmente amenas e interesantes. También es un poeta consumado.
En la foto está leyendo mi novela BUCEADORES

Tiene varios blogs, os informo de dos de ellos:








En la imagen, Cayetano, insigne profesor de Historia, sevillano residente en Madrid leyendo mi novela "El Emboscado (Un travestido de la Edad Media)", sobre la que publicó un artículo que le agradezco mucho, pues era un serio análisis de la obra desde el punto de vista de alguien que domina la Historia.


Su blog, muy recomendable y visitado es La tinaja de Diógenes

http://latinajadediogenes.blogspot.com/



El pintor, dibujante y humorista gráfico murciano Álvaro Peña




Aquí aparece Álvaro en su casa leyendo mi novela La delicada piel del alma , que por cierto lleva algunas ilustraciones dibujadas por mí. Miedo me da pensar cómo las juzgará un dibujante genial como es Álvaro Peña.




Francisca Quintana Vega, una amiga extremeña, con mi novela "Isla Cueva Lobos"



Y aquí con "El Emboscado"

Francisca tiene dos blogs de poesía, ambos magníficos, que os recomiendo aquí:

"Desde los pliegues del alma" http://paquiquintanavega.blogspot.com/

"En la hora de las brujas" http://enlahoradelasbrujas.blogspot.com/


Arantza, de Vitoria, con mi novela "AURA", y mostrando a su lado un ejemplar de otra novela mía, "El Emboscado", y un cartel de "La delicada piel del alma".


Con ella he hablado por teléfono más de una vez, y espero que lleguemos a conocernos personalmente alguna vez.

Sus dos blogs son los siguientes:

"Flotando en los versos" http://arantza-flotandoenlosversos.blogspot.com/

Cajón de sastre http://arantzag.blogspot.com/




La poetisa extremeña María Bote Bote con mi novela "El Emboscado".

Su blog "Destello" es una maravilla: http://mariabotebote.blogspot.com/



El magnífico pintor murciano Antonio Verdú Asís, leyendo una novela mía, "La delicada piel del alma" al calor del fuego del hogar y bajo tres de sus obras pictóricas, cuya calidad no os pasará desapercibida.



Sole es su mujer, y desde que nos conocimos la considero una amiga . El matrimonio reside en Molina de Segura.

El blog de este pintor es "El rincón de Antonio"

http://rincondeantonio.blogspot.com/






Luis Gispert es un estupendo autor de libros de turismo, andarín y amante de la naturaleza, sus excursiones son el punto clave en su blog. Aquí aparece leyendo mi novela AURA.

Su blog se llama Un soñador por las cumbres.







Montserrat Llagostera Vilaró en una simpatiquísma barcelonesa que reside en Valencia.
Es la lectora que más fotos con mis libros me ha enviado, cosa que le agradezco en el alma.

En esta foto aparece con mi última novela publicada "Isla Cueva Lobos"


Esta foto es especialmente hogareña, Montserrat está con su gato Pipo, el mimado de su casa, y con la compañía de una de mis novela, "Aura".
Montserrat con mi novela "La delicada piel del alma".
En esta foto se ve estupendamente la portada de "Aura".

Cabopá, el plan misterioso, con mis novela "Sixto con rumor de olas rompientes" y "De donde crece la palma", publicadas en el mismo volumen.


Me consta que ella ha leído más novelas mías, porque incluso ha asistido a sus presentaciones, pero no es amante de salir en las fotos ( no sé por qué, porque es muy guapa, aunque es una excelente fotógrafa, y no s

Con Flor el día de la presentación de "El Emboscado" en la Sede de la Universidad de Alicante, ciudad en la que reside ella.

Fue una sorpresa y alegría conocerla allí. En la foto Flor tiene el libro en la mano.
Por desgracia le he perdido la pista a su blog.


Con el pintor cántabro Pedro Díaz-Obregón Barajuan en su estudio.



Me consta que ha leído un par de novelas mías, "Buceadores" y "Aura"aunque no tengo fotos leyéndolas
Su blog:

http://museopobredelpintor.blogspot.com/


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Ahora una petición a todos mis lectores que también son amigos del blog, y es que me manden fotos con alguna obra mía.



Me faltan muchas, y las hay, pero estos misteriosos que no quieren mostrarse en imagen...

sábado, 9 de julio de 2011

Unas líneas de mi novela Isla Cueva Lobos

Os regalo unas líneas de mi novela ISLA CUEVA LOBOS que se presenta esta tarde de sábado y la de mañana domingo, a partir de las 8 de la tarde, en la Feria del Libro de Alicante, en la Explanada de España.
Espero que este comienzo os resulte interesante.
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CAPÍTULO PRELIMINAR. LA ISLA DE MAZARRÓN.

Cuando resonó el grito el aire de la mañana se estremeció como si se convulsionara bajo un latigazo de angustia.
Pronto el agudo sonido se multiplicó amplificándose hasta alcanzar una magnitud ensordecedora. Cientos de gaviotas, sintiendo invadido su territorio, se lanzaron a una melopea de protestas frenéticas que cubrió la isla de Mazarrón con un siniestro velo sonoro de alarma.
Lola Ifre intentó escapar de este infernal chillerío y de la férrea mano que hacía presa en su brazo derecho con tanta fuerza como un torniquete, interrumpiendo su circulación sanguínea. Apenas veía, cegada por las lágrimas y el dolor, pero aun con la vista nublada, se sentía subyugada por el fulgor de odio que brillaba en los ojos desorbitados de aquel desconocido que la arrastraba tras él por el abrupto talud pedregoso. No tenía ni idea de quién era aquel individuo, extraordinariamente fornido, que la vapuleaba de manera inmisericorde, a pesar de sus lamentos de dolor con los que parecía disfrutar y enardecerse a la par. Las olas rompiendo débilmente en la reducida playa de la isla producían un rumor tristísimo de llanto y servían de música de fondo a la obscena retahíla de exabruptos que profería aquel energúmeno vestido de neopreno como ella.

También podéis leer una noticia de prensa, de LA VERDAD, pinchando este enlace

http://www.laverdad.es/alicante/v/20110708/orihuela/escritora-rosa-caceres-lleva-20110708.html

miércoles, 29 de junio de 2011

Una carta naútica

Hoy os traigo una de las cartas naúticas que aparecen en mi novela "Isla Cueva Lobos". DEbajo podéis ver una pequeña imagen de la goleta Karyam, el barco en que ocurren muchas de las escenas de acción actual.

Lo que no sé es para cuándo sale al público. Debía ser este día 9 de julio, en la Feria del Libro de Alicante.

Digo "debía de ser", porque yo me había comprometido a estar allí ese día...pero hay mar gruesa en mi vida en estos días. Graves acontecimientos familiares han reclamado casi todo el tiempo. Apenas he estado en casa, no he podido atender a tiempo algunas tareas, días de fiesta para el trabajo en Alicante (san Juan, Fogueres...), calor tórrido...¡De todo!

El que espera desespera y ya me estoy haciendo pesada. Todo pasa y todo llega. Ya daré la noticia.

Mientras navego entre el oleaje. ¿Tendré que pedir socorro?

jueves, 10 de febrero de 2011

Naves fenicias

A la entrada del Puerto de Mazarrón, por uno de los lugares de acceso, encuentra uno esta rotonda con las dos naves fenicias que son el símbolo de este pueblo, puesto que aquí se hallaron dos navíos de esa civilización en perfecto estado.
Pero yo lo que quiero es haceros un anuncio: el martes firmé el contrato de edición de mi nueva novela. Sí, sí, esa con la que os he estado mareando todo el verano. Esa de la que hice encuesta para el título ¿os acordáis?
Ahí tenéis el paisaje que se lo da, la isla de Cueva de los Lobos, con Cabo Cope, en Águilas en segundo lugar.
La encuesta era sobre dos posibles títulos: Isla Cueva Lobos o Cueva Lobos, simplemente.
Muchos distéis vuestra opinión, pareció decantarse por el título más corto. Pero yo pensaba que mucha gente pensaría en montaña y en el lobo canis lupus, así es que no estaba del todo convencida.
Bien, pues al final me he decidido por la primera opción, que fue la que puse en el manuscrito. Además, no sé cómo, aunque al editor le dije Cueva Lobos, cuando me mando el contrato ya firmado por él, ponía "ISLA CUEVA LOBOS", así es que es el destino. Al fin y al cabo, Cueva Lobos es una isla, como bien podéis ver en la foto ¿no?
En su múltiples cuevas se refugiaban los lobos marinos, más conocidos como focas-monje, monachus-monachus, científicamente hablando.

Esa es la noticia: No tengo ni idea de cuándo saldrá, he de esperar las galeradas de imprenta para revisarlas...El Emboscado necesitó cuatro pruebas, no sé este novelón que supera con creces las 500 páginas.
Esto va para largo, pero ya estáis avisados, amigos.

domingo, 26 de septiembre de 2010


¿Cuántas heridas puede soportar un alma humana? ¿Es posible que la delicada piel espiritual que la recubre cicatrice y sane tras recibir los zarpazos de la fiera, que es la vida algunas veces? ¿Poseemos la heroicidad del perdón cuando hemos sido atacados y sangramos profusamente? ¿En qué grado podría ser justificable la traición en algunos casos? ¿Qué hace falta para escapar del laberinto de la desdicha?
El Destino reparte a cada cual las cartas de su baraja, depende de cómo las juegue cada uno para que al final gane o pierda la partida definitiva. Lo que es seguro es que nadie puede escapar sin poner en juego las bazas que le han sido asignadas al comenzar.
(Fragmento de la contaportada de mi novela "Ladelicada piel del alma")

lunes, 12 de julio de 2010

Dos pollos de gaviota patiamarilla, un diario y un triunfo en fútbol

En el puerto, en el muelle de amarre del Karyam, dos pollos de gaviota permanecen juntos, algo asustados.
Tienen el tamaño de gaviotas adultas, pero su plumaje de tonos pardos delata que son aún simplemente unos "niños" pequeños.
Hay otro detalle más que los caracteriza: el miedo.
Un pollo de gaviota tiene miedo de lanzarse al agua, de volar, de las gaviotas adultas sobre todo, porque sabe que no tienen piedad con los débiles, que son capaces de acabar con la vida de los pollos de su especie a picotazos. La Isla, que es territorio indiscutido de estas aves marinas, está repleta de cadáveres de pollos masacrados por los adultos de la bandada.
No me gustan las gaviotas, lo confieso, y menos las patiamarillas, que son feroces, las he visto ahuyentar gatos de puerto de mar para robarles la comida. El gañido de estas aves me espeluzna, me parece siniestro. Pero estos bebés-pollo me enternecieron. Juntitos, con miedo de lanzarse al mar, permitieron que me acercara a ellos y les hiciera esta foto.
******
A mí me gustan los albatros y los cormoranes.

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Y AHORA MI DIARIO ABIERTO

Sigo revisando mi novela. Estoy en la parte final, cuando se resuelven los nudos de acción tanto policíaca como sentimental y, en espcial, de aventura.
¿Querréis creer que no recuerdo lo que escribí en su día y ahora yo misma estoy intrigada? ¡Jajaja! ¡Es muy divertido!
Añado algunos párrafos, dudo si cargar las tintas en una u otra escena...
Pronto daré la segunda vuelta a los folios, que son 443...y lo que añada (como los árbitros de fútbol), por cierto:
¡Campeones,
campeones,
Oe, oe, oeee!

martes, 10 de noviembre de 2009

SE ACERCA LA FECHA



De aquí a ocho días, el día 18, tendrá lugar la presentación de mi novela "EL EMBOSCADO ". En La CAM de Orihuela, de la mano de la Asociación Cultural Orihuela 2m10.

Os invito a visitar la web de la Asociación

www.2m10.com

Encontraréis cosas muy interesantes.

Hace días que el cartel está expuesto e iluminado por la noche, y en las paredes de las calles, en comercios y demás hay carteles más pequeños, pero que me recuerdan igualmente que no he preparado nada y que- como hago siempre- improvisaré ante el auditorio.


Pasan los días, y yo sigo preparando exámenes y nada más.
¿Asístirá mucho público? ¿Y si no va nadie, pero es que nadie, nadie, nadie?
Ya os iré contando. Otro día pongo aquí la invitación, jajaja, que no la encuentro ahora.

lunes, 26 de octubre de 2009

Retales de novelas, El EMBOSCADO y BUCEADORES



Un fragmento de mi novela EL EMBOSCADO La novela es de ambiente medieval, se desarrolla en tierras de Valencia y Cataluña.

El fragmento es parte del capítulo sobre la boda del conde Raymond y su prima Yolaine.


La cosa es que con tanta coplilla todos van a creer que eso es lo mío, y lo mío de verdad es la novela, en serio.

(...)


Mi madre queda en silencio. No estima oportuno hacer partícipe al juglar de sus evocaciones sobre aquellos días de su doncellez ilusionada.
Pero a ella acuden las deliciosas imágenes de su pasado y las paladea como paladearía un poco de vino endulzado con miel.
Se ve de nuevo a sí misma recorriendo el camino con su séquito hasta Sant Joan de les Abadesses - que aún se parece tanto a La Provenza- donde había de hospedarse hasta el día de la boda, que se celebraría tres días más tarde en Ripoll. Allí la aguardaba su pariente y prometido al que no veía desde casi once años atrás. Él había preferido ese monasterio fundado por Wifredo el Velloso, que está enterrado allí, para pronunciar los votos matrimoniales y a ella le había

parecido bien.



Una de las damas que la acompañan es catalana. Se trata de doña Núria, que ha recibido a los viajeros –novia y acompañantes- nada más traspasar éstos los Pirineos, por uno de los pasos fronterizos. Doña Núria es dama de respeto, señora de las tierras norteñas, rodeadas de altos picos montañosos y regada por los ríos Ter y Riutort. La dama es dueña de predios en Camprodon y en Setcases y está emparentada, aunque con parentesco lejano, con el novio, que le ha pedido que acuda al encuentro de la comitiva de su prometida, en representación de la familia, ya que él tampoco tiene ya padre ni madre que tal cometido de bienvenida puedan hacer.
La dama acepta y recibe a los viajeros cordialmente. Apenas habla palabra de francés, sino que su lengua es la de la Vieja Cataluña, pero entre lo poco que sabe ella y lo que recuerda la novia de sus tiempos de niñez, cuando jugaba con su primo (el que ahora la espera para desposarla y que no recuerda más que como el niño que fue) las dos logran comunicarse, siquiera precariamente.
Doña Núria quiere agradar y distraer a la joven, porque la encuentra lógicamente preocupada y nerviosa. Y no se le ocurre otra cosa sino contarle una vieja historia sobre el Monasterio de Sant Joan de les Abadesses, acaecida muchos años atrás.
-Dicen, mi señora, que el conde Arnau era entonces el señor feudal de estas tierras. Cruel con sus vasallos, disfrutaba sometiéndolos a un trato brutal, en especial a las doncellas que violentaba sin compasión, valiéndose de su supuesto derecho como conde. Y dicen, señora, que se atrevió a entrar por sorpresa a este santo monasterio una noche, a través de unos túneles, y raptó a la abadesa, para satisfacer su lujuria.
Yolaine se sobrecoge de espanto. Es doncella de natural pusilánime y además ya viene muy alterada, con susto en el alma. Teme la brutalidad más que nada en este mundo y no sabe cómo será el carácter de su conde Raymond. Después del cuento de doña Núria, da en cavilar sobre si el hombre que pronto se convertirá en su marido se parecerá al del conde Arnau de esta historia.
-Cuando don Arnau murió, fue condenado a vagar por estos contornos, envuelto en llamas, montado en un corcel de fuego y flanqueado por infernales perros. Muchos lugareños dicen haberlo visto aparecer vagando por las montañas en las noches de tormenta.
La joven novia no puede disimular el efecto que la narración le ha causado, y su aya doña Loise se apresura a apaciguarla, pues conoce lo impresionable que es. La abraza con afecto y le susurra palabras tranquilizadoras, medio en francés, medio en la lengua del país que pisan por primera vez, porque sabe que tanto la dama como ella misma, deben acostumbrase a esa lengua que es la que habla el novio y porque llegan a esta nueva tierra del sur de los Montes Pirineos, para quedarse el resto de sus vidas.
-Pero tu conde, ma petite, ne sera pas ainsí, sino que como accompli cavaller, será tu paladín y tu siervo d´amour. Te fera très hereuse*.
*(Pero tu conde, pequeña mía, no será así, sino que como un cumplido caballero será tu paladín y tu siervo de amor. Te hará muy feliz).
Yolaine sonríe, porque doña Loise siempre dice la verdad y nunca la engaña. Se deja acunar por los brazos de su dama, y encuentra en este abrazo el ánimo que ha estado a punto de faltarle hace bien poco.
La dama se separa de su petite Yolaine en cuanto la nota calmada. Y va a reconvenir a doña Núria con ásperas palabras para que no vuelva a contarle cosas de miedo a su damita. Y está tan indignada que la llama incluso cabeza loca.
-¡Ne reviennes pas à lui raconter ces choses à la dame, tetê folle!*
*(¡No vengas a contarle esas cosas a la señora, cabeza loca!)
Pero le ha hablado en francés y doña Núria no entiende nada. Así es que se encoge de hombros con una sonrisa.


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Y ahora otro fragmento de BUCEADORES que en esta entrada me toca ponerme seria.


A Lola Ifre no le fallaba casi nunca la voluntad ni el valor, pero lo que sí le estaba fallando últimamente era el neopreno de su traje que no hacía más que rajarse.
“Pobre traje, está lleno de rozaduras. A ver si ahorro para uno nuevo” –pensaba mientras se afanaba en arreglarlo por enésima vez.
De rodillas en el suelo del “hangar de recepción” para los hallazgos arqueológicos de los romanos sito en el puerto pesquero bajo el monte del faro, Lola Ifre se inclinaba sobre su traje de buceo, extendido sobre el que echaba, absorta en su tarea, pegamento especial para neopreno.
Con el tubo amarillo en la mano aplicaba el producto en los dos trozos desunidos y los unía tras unos minutos de espera, volviendo a aplicar una capa adecuada del pegajoso engrudo sobre la cicatriz de caucho sintético.
No advirtió la entrada del desconocido hasta que los pies de éste no invadieron su campo visual.
Levantó algo sorprendida la cabeza. Su rostro, enrojecido por la postura, su rebelde flequillo sobre la frente tersa y el brillo de los ojos castaños, agradaron de inmediato a Daniel Leyva, que se presentó tendiéndole cordialmente la mano.
-Encantada de conocerte, Daniel –dijo Lola estrechando su diestra.
Los restos de pegamento para neopreno hicieron que sus manos se pegaran un poco, lo cual hizo que ambos estallaran en carcajadas.
-Perdona, chico, no me he dado cuenta.
Mientras ambos desprendían los pegotes de sus respectivas manos, Daniel bromeó.
-Es la primera vez en mi vida que una chica me quiere ligar tan drásticamente.
(...)
-¿Te ayudo con el traje? –preguntó él.
-Sí, pero haciendo una colecta para ver si reunimos lo suficiente para que me compre otro.
(...)
Los dos jóvenes arqueólogos-buceadores saltaban de un tema a otro, verdaderamente animados e impacientes por comenzar las inmersiones que habían de planear conjuntamente. Los minutos pasaban sin que ellos percibieran el paso del tiempo. Se encontraban bien juntos. Esa era la verdad.
A la media hora de estar de “palique intenso”, hizo su aparición en el hangar el propio Leandro Galifa acompañado de un hombre joven, en traje de neopreno, caído sobre la cintura la parte superior que mostraba unos pectorales de gimnasta y unos hombros y bíceps igualmente atléticos.
-Ya veo que os habéis conocido. Os presento a los dos a Giacomo Fiorentini. Mi buceador italiano.
-Buon giorno –saludó el aludido-. Ho aspettato il nostro incontro… incantato di conoscervi.
Comprendiendo que se estaba expresando en su idioma, intentó rectificar y esforzarse en hablar en español. Lo que consiguió fue una mezcolanza de idiomas algo peculiar, pero bastante útil para comunicarse.
-Mi dispiace… o… lo siento… voglio tradurre… deseo parlar espagnolo… io esperado nuestro encuentro, por fin oggi ci vediano, hoy nos vemos ¿se dice así?
-Sí, sí –contestó Lola riendo al ver el exceso de expresividad del arqueólogo italiano.
Daniel, sin embargo, no tenía malditas ganas de reírse.
<>.
-Potremmo fissare un appuntamento… tener cita… para tratar la labore de buceo.

-Sí, certo, quiero dire, por supuesto, molto bene, ma so puntuale (Muy bien pero sé puntual) ¿A las seis?
-Lo seremos –dijo con evidente mala uva Daniel Leyva- porque la cita la tenemos los tres, estimado Giacomo.
El gesto del italiano reveló una evidente contrariedad.
-Certo.
-Cierto, sí. Te recuerdo ahora que yo también soy miembro del equipo de buceo.
-Comprendo. Mas io lo había olvidado.
-No importa, yo te lo recordaré las veces que haga falta.
La cara del italiano se puso lívida al percibir el reto patente en la voz del español.
-No será necesario, amigo, tengo molto buona memoria –contestó secamente.
-Ah, pues también debo informarte de que faltan otros dos miembros del equipo.
-¿Sí? –preguntó Giacomo.
-Sí; Paco Gañuelas y Guillermo Tell.
-Ma tú stai de broma… Guillermo Tell…
-Así se llama, de broma nada, para que los entiendas mejor: “niente de niente”.
<>

-Yo me encargo de buscar a Guillermo Tell y a Paco Gañuelas –anunció Daniel.
-Yo hablaré con Facundo Espejo y con Absalón Cobo –dijo a su vez Lola.
-Habrá que decirle a Donato Durán que le de un repaso al motor de la zodiac ¿no?
-Pero de eso te encargas tú Daniel.
-Bueno, pues ya está acordado. Esta tarde nos ponemos de acuerdo en todo lo demás.
-¿Dónde quedamos? –preguntó Lola.
-Dove ci troviamo? A che ora? Fra la cinque e le sei?
-Si no so parece mal nos encontramos en el “Bala Azul”, que por lo menos nos da la brisa del mar, porque aquí nos asfixiamos, que ni ventiladores tenemos –propuso Daniel.
-Eso es verdad, habrá que traer un par de ellos, por lo menos –estuvo de acuerdo Lola.
-Por lo menos. Ah… y una cosa, Giacomo –dijo Daniel que, de repente, volvía a sentir la necesidad de enseñarle los dientes al guaperas extranjero.
-¿Sí?
-Lola y yo, más o menos, te entendemos cuando hablas medio en italiano medio en español, Guillermo Tell, que es un hombre con muchos viajes a sus espaldas, seguramente también te entendería, pero Paco Gañuelas… me da la impresión de que no. Y, verás, tío, para que lo comprendas (que estoy seguro de que lo comprenderás dada tu inteligencia), a Paco Gañuelas no hay que tocarle mucho las narices, porque es un mazarronero zumbón que, como la emprenda contigo, te desjarreta.
-Ma qué cosa e zumbón? e desjareta, desjarieta?
-Pues que se ríe de su sombra y de ti, si sigues hablando en tu jerga italiana de película de Fellini. -Ma io sono italiano.
-Y yo español ¿no te jode? Y me apuesto la paga extra a que sabes hablar español por un tubo.
(...)
Daniel rezongaba de mal humor con el italiano. Tío fantoche. Estoy seguro de que a Leandro Galifa no le habla en italiano. Te he calao, bacalao, tú lo que quieres es hacerte el interesante…

viernes, 11 de septiembre de 2009

Os presento otra de mis novelas: Buceadores


Me gustaría hablaros de otra de mis novelas: BUCEADORES

Aquí están la portada y la contraportada del libro.


El de la foto es Antonio Méndez Campuzano (uno de los personajes) rescatando un ánfora romana a gran profundidad.


Buceadores (Editorial Atlantis. Madrid, 2006)
Es novela histórica y de aventuras. El rescate de unas monedas del tesoro de Escipión Africano, es el hilo conductor de una trama en que se debaten los intereses de buceadores, numismáticos y policías que persiguen a los expoliadores de restos arqueológicos. El odio y el revanchismo mueven a su vez a un grupo de oscuros personajes (Emilio Galifa, la Éboli…) que complican el argumento.

Esta foto es de la presentación en la Universidad Popular de Mazarrón. Con Concejales de Cultura y Turismo, yo, Santiago Delgado y el editor de la Novela, que vino desde Madrid. Miramos un poco a la izquierda porque había una gran pantalla en que se proyectaban imágenes de los escenarios reales de la novela, con música y todo. Estaban tomadas siguiendo al Karyam y las maniobras de navegación, así como a los delfines y ballenas que abundan en la zona.

Esta foto es de la presentación en el Museo Ramón Gaya de Murcia.

Con Santiago Delgado, Académico de la Real Academia Alfonso X de Murcia.

Para encontrar más información, teclear Buceadores Rosa Cáceres en GOOGLE y saldrán páginas y hasta películas.



Algo sobre esta novela

Lo mejor de esta obra es que muchos de los personajes son reales y actuales, al igual que muchos de los avatares que se narran.

Me costó un gran esfuerzo de documentación histórica, pero no fue menor el esfuerzo de hacerme con la terminología y los tecnicismos del buceo, la arqueología, la numismática y la navegación. Claro, que tuve muy buenos asesores, expertos en esos campos, y que manejé toda una montaña de libros.

Otro campo en que también me documenté en cierta manera fue el de los nombres y apellidos de los protagonistas y personajes ficticios de la novela -pues está claro que a los reales los dejé con sus nombres y sus apellidos verdaderos- . Para ello, eché mano de mi conocimiento de la zona, en que abundan unos nombres más que otros, y del listín de teléfonos, en que busqué apellidos que me agradaran y fueran lo suficientemente comunes allí como para que nadie se sintiera particularmente aludido. así pues, también ese extremo está cuidado.

El escenario
Los lugares que aparecen son reales: Cartagena, La Azohía, Isla Cueva de Lobos, Isla de Mazarrón, Cabo Tiñoso, el Alamillo y sus ruinas romanas, la fábrica de salazones de debajo del Faro en Puerto de Mazarrón, la propia villa de Mazarrón y su castillo de los Vélez e incluso las localidades turcas que aparecen en los capítulos de la adquisición de la goleta Karyam.


Añado que, además de conocidos son paisajes muy queridos por mí, así pues, cuando hablo de ellos, hablo en cierto modo de una parte de mí misma. Existen incluso los animales que aparecen en la novela.
El pastor alemán Bolo, perro de Toni Méndez Campuzano, el principesco gato Melquíades, la vieja cabra del Alamillo…, igualmente son ciertas la existencia del cangrejo ermitaño refugiado en el bote de refresco con sus anémonas adheridas, el congrio que ataca al buceador en el rostro y todo los demás animales marinos que se aluden.

Los personajes
Al final del libro aparece la lista de personajes, de la Antigüedad y actuales, con su clasificación en reales y ficticios. También unos datos biográficos de ellos y un glosario de términos que puede ser de utilidad para quien no está familiarizado con las culturas de la Antigüedad.

La estructura de la obra, la acción
Se mezclan hechos históricos reales (aunque novelados) con la fabulación propia de la narrativa de ficción.


En la novela se alternan capítulos situados en épocas históricas- desde los fenicios que comerciaron en nuestras costas, los cartagineses que fundaron su Qart-Hadast (Cartago Nova, Cartagena) o los romanos de Escipión el Africano, a nobles de la Edad Media- con otros que suceden en nuestros días.


Para facilitar al lector la comprensión de la trama, he numerado los capítulos que versan sobre épocas pretéritas con cifras romanas, mientras que he usado los números arábigos, que son los que utilizamos hoy en día, para los sucesos acaecidos en la actualidad.

Tengo que confesar que me divertí mucho escribiendo “Buceadores”. Mi deseo es que los lectores se diviertan igual mientras la leen.

Y ahora unos retazos de las palabras de introducción y de dos capítulos como botón de muestra.

* * * * *
A orillas del viejo y sabio Mediterráneo, testigo de la Historia, desde la noche de los tiempos, se han sucedido las distintas civilizaciones, una tras otra.
Hoy, cientos de años después, hay hombres y mujeres que se sumergen en la entraña azul del mar para hallar la huella de aquel mundo antiguo que se inició en la leyenda.
Estos buscadores intrépidos de improntas submarinas son los buceadores.

La autora


ROMA. SIGLO III A. D. C.
Emilia Paula, o Emilia Tertia, ya que era la tercera de las hijas de Lucio Emilio Paulo, el héroe de Cannas, esperaba en sus aposentos que sus damas y sus esclavas terminasen de acicalar su cabello y de perfumarla y enjoyarla.
El cónsul de Roma Publio Cornelio Escipión había pedido, días atrás, su mano para su hijo, el joven tribuno militar del mismo nombre.
Hoy era el día en que los novios se unirían en un matrimonio que sellaría la unión de las dos familias más importantes e influyentes de Roma.
-Dicen que el joven tribuno es un hombre muy apuesto.
-Y más valiente aún que su padre.
-¡Estás bellísima, Emilia!
-Vamos, deja que cubra tu rostro con el velo de color azafrán.
-¡Ponte estas pulseras!
La agitación de sus esclavas a su alrededor no era mayor que la agitación de sus pensamientos. Su corazón latía con violencia y sentía las piernas temblorosas, a la vez que una invisible mordaza le impedía articular palabra alguna.
Los músicos del cortejo ya habían llegado hacía rato a la puerta de la mansión dispuestos a acompañar a la novia hasta la casa del novio, al son de sus flautas.
Las dos familias esperaban a la joven, junto con los invitados y los siervos de casa de la novia.
Emilia Tertia conocía el ceremonial de las bodas, estaba dispuesta a la “confarreatio” en que los novios comían juntos un dulce, que era la fórmula reservada a los patricios. Pero la intimidaba terriblemente la procesión ritual hasta casa del novio. No se sentía con fuerzas para soportar los epitalamios de amor y, menos aún, las groseras alusiones a la futura intimidad de los esposos que eran costumbre en boca de los invitados varones más jóvenes del cortejo. Sin embargo, había que afrontarlo. Su madre y las otras matronas romanas lo habían hecho. Ella también lo haría.
La procesión echó a andar en el momento en que comenzaba el crepúsculo. La débil luz del astro supremo se iba diluyendo en sombras que dotaban de un velo de penumbra el ambiente y disimulaban el rubor de la desposada. Las lucernas en manos de los acompañantes del cortejo parecían augurio de temblores lascivos.
Una de sus criadas, que procedía de tierras griegas y era algo adivina, le había vaticinado que daría a luz dos hijos y dos hijas engendrados en su vientre por el Africano. Así es como todos comenzaban a llamar a su futuro esposo. Se sintió más y más acobardada a cada paso que daba.
Por fin, el cortejo llegó a la casa del novio. Ella estaba muy bien aleccionada respecto a los pasos del rito.
Suavemente, golpeó con los nudillos la madera que aún la separaba de Publio, el cual hacía rato que esperaba escuchar el ruido del cortejo y la llamada ritual de la novia.
-¿Quién eres?
-Si tú eres Publio, yo soy Publia.
Entonces la puerta se abrió. Emilia, ya Publia, estuvo a punto de desmayarse, tal era su emoción, al hallarse por fin frente a frente con el hombre que se había convertido en su dueño y señor.
La luz vacilante de las lucerna, que alumbraba su rostro desde abajo, dotaba sus duras facciones de un aire maligno que la llenó de temor. Sin darle tiempo a pensar más, él la alzó del suelo en sus brazos y con ella así tomada atravesó el umbral a la vez que le presentaba las llaves de la casa que ella tomó del almohadón de color púrpura en que él las había colocado.
Él la depositó suavemente en el suelo y la enlazó por la cintura. Así, muy juntos, ambos pasaron con la cabeza baja por debajo de un yugo sostenido por dos invitados, a fin de significar que se sometían a un común vínculo, que eran cónyuges.

Este es el KARYAM, uno de los barcos principales que salen en la acción. Aquí está surcando aguas de La Azohía. Por eso escojo para ofreceros este capítulo. Y os advierto que está basado en hechos reales, narrados por un testigo presencial.

Capítulo 17. La Azohía. Época actual.

Los dos redondos ojos del animal, oscuros y malignos, brillaron una fracción de segundo con un destello de amenaza que fulguró por sorpresa a pocos centímetros de la máscara de Esteban.
Casi instantáneamente, el muchacho asustado y atónito, sintió un agudísimo dolor en la mejilla derecha. Era como si un montón de afilados estiletes se le hubieran hundido en la carne que no cubría ni la máscara ni el regulador. Estas mordientes agujas se le habían clavado en la mejilla sin piedad, hasta topar con el hueso del pómulo. Lo inesperado del súbito ataque retardó la reacción de Esteban.
La sangre comenzó a manar con profusión del desgarrón en su mejilla. Intentó defenderse de la presa lacerante, intentó hacer que el monstruo lo soltara, pero no logró nada.
Comprendió aterrorizado que lo que se le agarraba a la carne de su cara por medio de sus agudos dientes de serpiente marina era un congrio enorme que superaba ampliamente los dos metros de largo, cuyo cuerpo cilíndrico y musculoso había iniciado un movimiento de rotación sobre sí mismo, al modo de un sacacorchos que se gira para extraer un tapón, solo que ese tapón, en este caso no era de corcho sino la carne de su pómulo.
El dolor era cada vez mayor, hasta hacerse insoportable. Con torpeza extrajo de la funda, atada a su pernera, el cuchillo y lo dirigió desesperadamente hacia el monstruo, pero únicamente logró hacerle algunos cortes que resultaron ser nada más que rasguños en su resbaladiza piel grisácea.
Todo estaba ocurriendo a un ritmo acelerado, sin que Lola hubiese percibido aún la lucha en que se encontraba inmerso su compañero, una enconada pelea silenciosa.
Ahora sí, ahora ella veía por fin el braceo y el pataleo espasmódico de su pareja de buceo y acudía dispuesta a ayudarlo con rápidos aletazos.
Las fuerzas de Esteban decaían por el propio terror que lo atenazaba al que se añadía la profusa hemorragia y, por si fuera poco, los esfuerzos que se veía obligado a realizar para impedir que los raudos movimientos centrífugos del congrio le arrancaran las máscara, el regulador o la escafandra al completo.
Con cada vuelta del bicho su equipo de respiración recibía un empujón que tendía a arrebatárselo, acabando así con sus posibilidades de sobrevivir, y él sufría tal dolor que tenía que sostenerse el regulador sobre la boca, apretándolo con la mano izquierda, para no escupirlo en su instintivo impulso de gritar, cosa que no serviría en esas profundidades más que para acelerar una muerte que ya le parecía ineludible.
Con la mano derecha, que sostenía el cuchillo de buceo, su única arma defensiva, intentaba repeler el ataque, aunque con escasas esperanzas de lograrlo. Bien sabía, por sus conocimientos de Biología marina, que los congrios no sueltan su presa hasta que no se llevan el bocado y éste no iba a ser la excepción.
Lamentó que esta lección hubiera dejado de ser teórica y hubiese pasado a ser práctica, haciéndole experimentar en su propia carne lo que había aprendido en libros de texto.
Para colmo el dichoso congrio era el hijoputa más grande que había visto en esa especie nunca. Y le había tenido que tocar a él.
Sus pensamientos giraban en su mente con más celeridad aún que el cuerpo del bicho giraba en el agua azotándola con la cola. Sus esperanzas también giraban vertiginosamente, como un trozo de pan que fuera atraído por los círculos concéntricos que forma el agua al colarse por un sumidero.
Lola Ifre llegaba en su socorro en ese momento. Pese a su juventud, era una buceadora experta. Su aspecto delicado y su belleza ocultaban un temperamento decidido y valiente. Extrajo de su vaina, atada a su pierna su cuchillo de buceo, cuya enorme hoja de 12 centímetros de acero lo hacía un arma temible, y con rapidez agarró el cuerpo del congrio, medio metro por debajo de la cabeza, y cortó sin vacilar, empleando toda su fuerza, tajando hasta donde pudo.
El monstruo empezó a lanzar coletazos desesperados y, luego, cercenado su cilíndrico cuerpo, continuó intentando girarse encarnizadamente sin soltar la mejilla de Esteban, con su cuerpo herido, casi desprendida la cola por acción del cuchillo de Lola.
Era como si creyera que el mantenerse enganchado a ese jirón de carne que aferraba con los dientes constituía su medio de salvarse. No fue así, claro que no, sino todo lo contrario.
Lola cortó y cortó, como el que trincha un redondo de ternera mechada y, por fin, terminó por partir en dos el enorme cuerpo cilíndrico y resbaloso. Después, procedió a desprender con sumo cuidado los dientes clavados aún en la carne lacerada. Aquellos agudos estiletes de ataque ya no ejercían presión, muerto el animal, y le resultó relativamente fácil, aunque no lo fuera la tarea de evitar mayores daños a la cara de su compañero.

Y ya sabéis, si alguien está interesado, me lo puede decir.

miércoles, 27 de mayo de 2009

AGOBIO Y DESBORDAMIENTO, DESBORDAMIENTO Y AGOBIO

Con lo estupendamente que estaba yo desde hace unos días viviendo a ratitos (porque no había más tiempo) en Portugal del siglo XVII...gracias a la novela histórica de Katherine Vaz...
Que estaba paseándome por Beja, por Évora, y por los salones de París, alguna que otra vez, o encerrándome entre los muros recoletos de un claustro de monjas, con su mar de fondo, que vaya manejos que se traían las sorores...

Me estaba concediendo un tiempo de descanso, como oasis en mitad del ardiente desierto, o como calvero en selva enmarañada, como locus amoenus en mitad de muladar.

Y de pronto, la nube de piedra. Claro que ya me temía yo que tanta paz no podía ser duradera... ¡la dicha es breve en este mundo!

Total: que estoy que me ahogo, que me llevan los demonios, que el estrés es tanto que ya parece un "escuatro" o "escinco", vaya usted a saber.

"A saber se va a Salamanca"-, me responde muy insolente/ mi perverso subconsciente...
¡Ah, ah! sin haberlo yo pensado me ha salido un pareado.
Sigo rimando, no está todo perdido, pero sigo agobiadísima.

Y dirán ustedes ¿Y ese agobio?
Yo les cuento y desgloso los motivos:
1- Preparación de exámenes finales.

2.- Me han llegado las terceras pruebas de "El Emboscado", para revisar atentamente. Son las definitivas. Total 432 paginicas de nada, eso me lo leo yo, entre cada manojo de cincuenta exámenes, como un rayo...
¿Sí? - vuelve a inquirir mi cabecica pensante. Pero no pienso -jajaja, digo que es pensante y que no pienso...- hacerle caso. que si le hago caso me hundo.

3.- Señores ¡Siempre toca, siempre toca, si no un pito, una pelota! ha venido un policía a buscarme...
¿Delito, detención consecuente?
¡No! Mesa Electoral para las Europeas, y legislación para estudiar.
Y, digo yo, si ya me tocó en las pasadas elecciones ¿qué tiene mi nombre que me depara tales satisfacciones ciudadanas?
Yo le he dicho al policía que me proporcionaba una alegría inmensa el hecho de ser requerida de nuevo. Me da que aunque soy buena actriz no se lo ha tragado, el muy astuto y ladino.




Contemplando la portada y la contraportada de mi obra, tratando de reunir arrestos para comenzar las tareas, pregunto:



¿Alguien me da ánimos?
¿Alguien me da un café bien cargado?
¿Sí? ¡Se agradece!

sábado, 28 de marzo de 2009

MI CUADERNO DE SUEÑOS. ESCUCHANDO A PACHEBEL


Hoy me apetece invitaros a dar un paseo por uno de mis cuadernos.
No es un cuaderno de tarbajo, sino de ilusión y entretenimiento.
Un cuaderno en blanco, donde caben todo tipo de SUEÑOS FANTÁSTICOS.
Espero que se pueda leer el título que le he dado, y la frase que le sigue.
No hay índice, no hay un plan preconcebido...
Hay imaginación que vuela en alas de un lápiz, un bolígrafo o un rotulador.
Mientras os presento este rinconcito de mi intimidad, escucho el canon de Pachebel, La Fantasía para un Gentilhombre y el pasacalle de Boccherini.
¿Pasan ustedes?

Todo cabe en este cuaderno, aves de mi fantasía, flores exuberantes, frondas lujuriosas...
Vuela, vuela la imaginación...

Perdidos entre frondas imposibles,
aves del paraiso
se pasean.
Igual vamos envueltos
en el mundo
en la hojarasca
de mil cosas necias.
Sin pensar
que al igual que en las plumas
de esas aves,
en nuestro espíritu
está toda belleza.



Y caben los poemas que hablan de ilusión, de acento afectuoso en la mirada.

Pero siempre en color, siempre adornadas, las páginas de mi cuaderno.

Y luego, las ilustraciones para mis novelas.

Ayer dibujé la que aparece a continuación. Para mi novela "AURA".

Así la imagino yo. Una belleza manchega, majestuosa y serena.
Tengo un especial cariño a esta novela por ser la primera que escribí.
Me propongo ilustrar varios pasajes de esta historia en mi cuaderno.
Ya os iré presentando más páginas.

martes, 24 de marzo de 2009

Piedras, piedras, piedras...preciosas piedras del mar

Cuando la hallé, entre tantas otras piedras que el mar lavaba incansablemente a golpe de ola y de espuma, supe distinguir inmediatamente la silueta de la madre que sostiene amorosamente a su hijo.

Tan sólo necesité unos breves toques de esmalte para realzar ante los ojos de los demás lo que yo veía tan claramente.

Se trata de una piedra pesada, muy pesada, quizás sea por su componente mineral. Es una piedra maciza, densa, de gran dureza, imposible romperla aunque uno la golpee fuertemente o la arroje contra otras piedras. Yo suelo hacerlo, porque me encanta el sonido metálico que algunas de estas "joyas minerales" hacen al chocar con otras.

El color natural de mi "escultura encontrada junto al mar" es negro, un negro brillante, profundo como el mar que rompe impetuoso contra el talud pedregoso que desciende hacia él en esa zona de la costa mazarronera.

Es difícil caminar por esta acumulación de mineral, en ese recodo de costa negro, de aguas limpísimas, sin arena que pueda removerse con las mareas.

¡Es mi playa de los tesoros!


En este caso, la piedra tenía un tacto casi de seda mineral, si tal conjunción fuese posible.

La playa del Gachero se llama así por la gran acumulación de gacha de las minas, sobre el monte cercano, junto al faro, hoy en día abandonadas.

Al mar se vertía todo aquel sobrante de piedras, muchas de ellas, con restos de metal incrustado.

La humedad marina llena de óxido sus recovecos de mineral y pule y redondea con perfección otras.

Piedra hallada junto al mar, profundo en esa zona, quise yo conservar en esta pieza la reminiscencia misteriosa y bella, de la noche de luna llena, rielando sobre el agua y trazando una senda de plata y diamantes movibles en su superficie.


Es el cielo de noche clara, poblado de bellos luceros el que a su vez puebla esta extraña gacha, que reposa sobre sus hermanas negras sin pintar.

Detrás, una gran laja de piedra de O Cebreiro, en Galicia.

Y todo ello en mi patio de la playa. Sol, paz y brisa.


Reminiscencias de seda Hindú en esta piedra amarilla.

Y sobre el tono dorado natural de la piedra, el rojo, el rosa, el morado, de las flores y el esplendente verde de las hojas.



Se amontonan las piedras y se dejan besar por el sol amable y mediterráneo.

La redonda bola gris, renuncia a rodar y se acomoda junto a sus compañeras,

y junto a las caracolas marinas, a las que corteja la planta silvestre.

Yo tomo una piedra de limados contornos y la decoro de fantasía azul y verde.

Ya tengo pisapapel para asegurarme de que mis muchos papeles sueltos no van a emprender el huidizo vuelo.


El cañamazo de la novela que llevo entre manos ahora está esbozado en una libreta de las de toda la vida.

Sí, este es mi mundo personal. Un mundo que compartiré en un futuro con los lectores que se acerquen a mis novelas.