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lunes, 15 de agosto de 2011

Praderas de posidonia

Las praderas de posidonia crecen alfombrando de verde el fondo del Mediterráneo.
Cuanto más abunda la posidonia mayor es la salud del mar. Hallar algunos de estos filamentos verdes flotando o en la orilla significa que la calidad de las aguas de esa playa es magnífica.
¡Ojalá la supiéramos cuidar! Pero los arrastreros la dañan sin remedio.
Ramón Gómez de La Serna en sus geniales GREGUERÍAS, esas metáforas más humorismo, decía que las que encontramos en la playa son los cabellos que se les caen a las sirenas al peinarse. Me parece una preciosa definición.
Claro que otras veces decía que el hallazgo obedecía a que el mar se estaba quedando calvo.
A mí me encanta el olor de la posidonia.
Antes se hacían colchones con ella, cuando ya estaba muy seca. Supongo que eran los colchones más marineros del mundo.

martes, 22 de junio de 2010

Flores de posidonia oceánica y otras flores que nacen en tierra.

En la orilla de la playa del Puerto de Mazarrón he encontrado fácilmente estas flores, cerradas aún, de posidonia.
Las praderas submarinas florecen cada siete años, no anualmente, y que salgan flores de estas a la orilla es signo de la buena salud del Mediterráneo, en estas costas al menos.
Recogí un buen puñado, estas las coloqué artísticamente sobre una mesa para la foto. Y os aseguro que, aunque parecen olivicas verdes, son flores marinas.
Bajo el mar hay unas flores
que posidonias se llaman,
florecen en las praderas
del dios Poseidón la casa.
Perfuman a las sirenas
prendidas en sus cabellos,
con las algas se entrelazan
en ese mundo tan bello.
Me encantan las campanillas rosas, vi unas cuantas en una ladera y apresé una en una foto.

Campanilla, inmarchitable,

flor eterna en una foto,

gozosa de tu frescura,

deleite eres a mis ojos.

Recuerdo de aquella infancia

en que yo ya te prefería

por ser una flor silvestre,

tan humilde y tan sencilla.





¡Ay, mis claveles alegres!
En la maceta plantados,
como en una balconada
estáis todos asomados.
La menta que ya os rodea
como un buen enamorado
os habla con su perfume
tan fresco y apasionado.

Al pensar en los claveles

yo pienso en Andalucía,
en Sevilla y en Granada,
y en Córdoba, mis amigas,
Y en Cádiz, y en Columela,
y en las playas de Almería.
En Jaén la de Baeza,
en donde el buen verso anida...
Donde hay flores
hay belleza
y está el gozo de la vida.

(Acabo de improvisar toda la entrada, así se explica....)
Y aquí estan las diamelas,
las hermanas del jazmín,
con su embriagador aroma
que me hace soñar a mí
con las noches de verano
con la luna en mi jardín.

De verdad, tenía estas fotos preparadas, en especial las de las diamelas. Cuiando he visto la entrada de Cabopá he pensado en las misteriosas coincidencias, creo que llo que ocurre es que las dos tenemos verdadera pasión por el mar y por las flores, en especial por los jazmines.