En la orilla de la playa del Puerto de Mazarrón he encontrado fácilmente estas flores, cerradas aún, de posidonia. Las praderas submarinas florecen cada siete años, no anualmente, y que salgan flores de estas a la orilla es signo de la buena salud del Mediterráneo, en estas costas al menos.
Recogí un buen puñado, estas las coloqué artísticamente sobre una mesa para la foto. Y os aseguro que, aunque parecen olivicas verdes, son flores marinas.
Bajo el mar hay unas flores
que posidonias se llaman,
florecen en las praderas
del dios Poseidón la casa.
Perfuman a las sirenas
prendidas en sus cabellos,
con las algas se entrelazan
en ese mundo tan bello.
Campanilla, inmarchitable,
flor eterna en una foto,
gozosa de tu frescura,
deleite eres a mis ojos.
Recuerdo de aquella infancia
en que yo ya te prefería
por ser una flor silvestre,
tan humilde y tan sencilla.
En la maceta plantados,
como en una balconada
estáis todos asomados.
La menta que ya os rodea
como un buen enamorado
os habla con su perfume
tan fresco y apasionado.
Al pensar en los claveles
yo pienso en Andalucía,
en Sevilla y en Granada,
y en Córdoba, mis amigas,
Y en Cádiz, y en Columela,
y en las playas de Almería.
En Jaén la de Baeza,
en donde el buen verso anida...
Donde hay flores
hay belleza
y está el gozo de la vida.
(Acabo de improvisar toda la entrada, así se explica....)
Y aquí estan las diamelas,
las hermanas del jazmín,
con su embriagador aroma
que me hace soñar a mí
con las noches de verano
con la luna en mi jardín.
De verdad, tenía estas fotos preparadas, en especial las de las diamelas. Cuiando he visto la entrada de Cabopá he pensado en las misteriosas coincidencias, creo que llo que ocurre es que las dos tenemos verdadera pasión por el mar y por las flores, en especial por los jazmines.





























