Las margaritas blancas presumíande su belleza y de su armonía.
-¿Quién como nosotras es tan bella?
Somos tan lindas como las estrellas.
Respondió al reto la flor de madreselva,que miraba a la que habló
enredada en lo alto de una reja.
-Más bellas aún somos las madreselvas,
como la nieve blancas y limpias somos,
de oloroso perfume estamos plenas.

-Necias- tronó una nube-
las dos de vanidad estáis enfermas.
¿Qué sería de vuestra lozanía
si no lloviera y os quedarais secas?

La moraleja de esta fábula es
que todos han de cumplir con su tarea,
ya sea dar lustre de belleza,
ya sea regar la fértil tierra.
Y presumir de lo que uno solo hace
es tan tonto como sembrar entre las piedras.
Uno a uno, todos son importantes,
como lo es cada pata de una mesa,
que si faltara una se caería
y con las cuatro firmes...es más mesa.