jueves, 17 de noviembre de 2011

Reflexiones




Algunas veces necesitamos aislarnos del mundanal ruido, que decían los clásicos, y adentrarnos en la soledad sonora de la Naturaleza. Porque, os lo aseguro, el silencio le habla a nuestro yo interno con voz audible para nuestra inteligencia, y nos interpela guiándonos mediante sus preguntas hacia el propio conocimiento, que es la base, el primer paso, del camino de la sabiduría.
Y si reflexionamos sobre el significado del término sabiduría, concluiremos que no va necesariamente ligada al concepto de cultura o ciencia, sino que puede o no complementarse con ellas, situándose siempre en un plano que se adapta más y mejor a las verdaderas dimensiones humanas, a sus anhelos, tantas veces silenciados por el nefasto respeto humano que consiste en no atreverse a ser sinceros por temor al qué dirán, al ridículo o incluso al aislamiento que de estas situaciones se deriva.
Y como el tema es largo y admite debate, aquí lo dejo, como quien echa una gota de agua al mar, sin pretensiones de singularidad.

15 comentarios:

Cayetano dijo...

La necesidad de aislarse de vez en cuando es algo natural en la persona, sobre todo si tiene inquietudes o aficiones tales como la lectura, más difíciles de compartir en grupo. Lo que pasa es que algunos, entre los que me cuento, tienen mucha vida interior y necesitan de la soledad en mayores dosis para encontrarse a gusto consigo mismo.
Acerca de los sabios: no lo es el que tiene más cultura en el sentido tradicional, sino quien sabe relacionarse e interpretar mejor el mundo que le rodea, que puede ser la selva o los desiertos. Los mejores sabios son humildes. No necesitan demostrar a nadie nada.
Un saludo.

Luis G. dijo...

Cierto, amiga Rosa. Muchos se apartan de este mundo pero conviviendo como si estuvieran solos en una isla. Esas manifestaciones son son las auténticas, las creativas. El silencio apetece. El silencio monacal, natural. Yo siempre lo encuentro en mis salidas montañeras. Y me habla y es tema literario. Y regreso feliz a casa.

Un abrazo,

Luis.

Arantza G. dijo...

El silencio es mi compañero. Y la soledad mi escudo.
Besos

Amig@mi@ dijo...

Es durante esos aislamientos cuando mejor llegamos a conocernos. No en vano es cuando podemos escuchar nuestra mente y analizar lo que somos.
Me encanta aislarme al menos una vez al día.
Un abrazo

Rosa Cáceres dijo...

A mis soledades voy,
de mis soledades vengo,
porque para estar conmigo
me bastan mis pensamientos

Que dijo el Fénix de los Ingenios, el Monstruo de la Naturaleza para Cervantes, el gran Félix Lope de Vega Carpio.

Rosario Ruiz de Almodóvar Rivera dijo...

Durante el día hay muchos momentos en que podemos reflexionar y pensar sobre los acontecimientos que estamos viviendo: al pasear, mientras vamos en coche y por la noche, así podemos poner en orden nuestros pensamientos.
Para mí es muy necesario el Silencio.
Un abrazo fuerte amiga rebonica, desde mi Librillo.

Isabel Martínez Barquero dijo...

Te aplaudo el escrito por dos motivos fundamentales:
El primero, por la reivindicación del silencio, ese silencio tan necesario para encontrarnos. Además, en nuestro caso, que escribimos, para escribir.
El segundo, por tu acertada crítica a los convencionalismo estúpidos, de cortesía rancia, que aún cargamos como idiotas. Hay que atreverse a ser uno mismo y decir lo que se piensa, guste más o guste menos según los convencionalismo al uso. Apuntas, y es verdad, que eso lleva a situaciones de aislamiento. Es lo que ocurre, Rosa, al distinto se lo señala con el dedo, y no debe ser así, aunque lo es. Ojalá algún día nuestra sociedad (incluso la virtual) sea menos hipócrita.

Un abrazo bien grande, que no veas cómo he gozado tu entrada.

manolo dijo...

El aislamiento escogido, es perfecto para reencontrase y examinar tu vida.
Cosa curiosa, siendo amigo, de esa persona que juzga (eres tu mismo)quizás seas mas duro en esas criticas, que si fuera otro el juzgado.

Saludos, manolo

Begoña de Urrutia dijo...

Reflexionar sinceramente, supone en muchas ocasiones, enfrentarse con uno mismo y reconocernos en aquello que no nos gusta de nuestra manera de ser,modo de comportarnos o modo de pensar. Y en muchas ocasiones aceptar nuestros errores respecto al trato que damos al prójimo: nuestras injusticias y envidias.
Para eso hay que ser muy valiente y muy amante de la verdad.
Pero la aceptación de nuestros errores ( y de nuestras virtudes ) nos da una gran libertad. Sabemos donde pisamos, sin engañarnos a nosotros mismos.
Gracias por darme la oportunidad de pensar.
Un abrazo fuerte

Rosa Cáceres dijo...

¿Quién no necesita de vez en cuando un espacio de soledad y encuentro con su más íntima verdad? Sólo las personas muy superficiales. Y siempre he creído que nadie lo es hasta el extremo, si bien hay quien busca el ruido a su alrededor, entendiendo el termino "ruido" desde el punto de vista de la lingüística, es decir, todo aquello que dificulta o impide la comunicación...incluso consigo mismo, que no siempre son signos sonoros, puede ser una distracción cualquiera, imágenes que pasan ante los ojos, pensamientos dispersos...

Montserrat Llagostera Vilaró dijo...

Hola Rosa.
A veces el silencio es necesario, para relajarnos y encontrarnos con nosotras mismas.
Tembién es bueno el silencio para leer y disfrutar más de la lectura, de ahí que en las bibliotecas quieren que reine el silencio,
Todo con una mesura está bien.
A mi la verdad es que soy muy charlatana y me cuesta estar en silencio.
Besicos, Montserrat

Rosa Cáceres dijo...

Montserrat, las personas como tú le alegran la vida a todos los que tienen a su alrededor; hablar está muy bien, muy bien, de verdad...
Sin embargo, estoy completamente segura de que tú también eres persona de fructíferos silencios, cuando lees, como dices, y cuando recuerdas tantas cosas bonitas como a veces nos traes aquí.
Un besico

Francisca Quintana Vega dijo...

Hola,Rosa...yo también me sumerjo en ese mar inmenso del silencio,a veces, para encontrarme a mí misma, otras, buscando recuerdos de momentos de mi vida...con seres queridos, los cuales no están ya. Las viejas fotografías me ayudan mucho..las miro y viajo hacia atrás en el tiempo.
El silencio, la mente abierta ...nos hace enfrentarnos a todo el misterio que el Hombre lleva consigo...tantas preguntas que nunca podremos resolver.
Por supuesto,me gusta disfrutar del presente y agradezco cada día nuevo que Dios me permite vivir.
Pero, creo que todos necesitamos el silencio, para aclarar nuestras ideas, para encontrarnos a nosotros mismos...si estamos desorientados.
Lo que no quita que una buena charla con una buena amiga, no sirva para el mismo fin, muchas veces.
Un beso grande.

Rosa Cáceres dijo...

Francisca, qué bonita es tu última frase, esa sobre la charla con una buena amiga; voy a ser presumida y voy a darme por aludida jajaja
Un besico

Asun dijo...

Hola, me he encontrado cntigo dando una vuelta por el mundo de los blogs y las letras.Y respecto a tu reflexión te diré que efectivamente yo creo que aislarse o simplemente estar solos, es absolutamente necesario, todos necesitamos un momento para nosotros. Sobre todo hoy que la vida transcurre tan deprisa y corremos de un lado a otro, y total la mayoría de las veces para nada.
En fin un placer leerte.
Saludos.