martes, 26 de junio de 2012

MIS LIBROS EN LA NUBE



Con las prisas que llevo siempre no he tenido la paciencia de buscar fotos de nubes, a cambio os pongo una de un paisaje de mi última novela.
Se trata de una cala de Bolnuevo, en el Puerto de Mazarrón. Al fondo se ve una isla, es la"Isla Cueva Lobos", que da título a esa novela mía, de hecho, es la foto de contra portada.
La isla recibe ese nombre porque solía ser refugio de lobos marinos, especie conocida también como foca monje.

Pero el caso es que quiero deciros que algunas de mis novelas están ya en la nube, y podéis verlas en Google Play, simplemente tecleando Rosa Cáceres en el recuadro "Buscar".
Podéis comentarlas o leer algunas páginas.
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Y ahora, como regalo para todos, este relato, publicado en la Antología Tic-Tac (Madrid)


Memorias de lo imaginado

Me llamo Garamonda y soy ya muy vieja, tanto que ni yo misma sé calcular mis años. El tiempo ha pasado en mi vida como pasan las noches dormidas para los que las duermen: insensiblemente, como a traición.
Un siervo de la gleba se levanta a la hora en que sale el sol para abordar su penosa tarea. Las dulces horas del descanso nocturno se le han resbalado entre los párpados sin dejarle más que el deletéreo recuerdo de lo soñado. Igual que ese siervo me asombro yo de que los días de mi vida se me hayan deslizado sin remedio, dejándome apenas el ambiguo sabor de lo vivido sin plenitud ni goce.
Ahora que ya soy una vieja decrépita, la gente, esa masa sin alma de seres crueles, me deja en paz y me permite recogerme en mí -sin tener que preocuparme en ocultarme - para hacer balance de mis acciones recordadas. Pero me sobreviene la duda de cuáles de mis recuerdos son reales y cuáles ficticios. No obstante, es hora de recapitular sobre los hechos que jalonaron el camino de mis días y poco importa la veracidad de mis recuerdos, puesto que nadie fue cronista de mi vida, más que yo misma. Mi memoria flaquea pero, flaca y todo, es mi única compañera en estos tiempos de ocaso vital. Ella me permite revivir mi pasado y yo me permito creerla, aunque sé que se ha vuelto mentirosa y amiga de fantasear como si fuese juglar o juglaresa, pues es memoria femenil y todos tachan a la mujer de ser mentiroso. Mi frágil memoria es la voz que me interpela en mis solitarias tardes.
Desde rapaza solía fabricarme recuerdos de cosas que nunca me sucedieron de verdad. Me hice alquimista de la memoria. También hablaba sola, pues no hubo quien mostrara deseos de conversar conmigo en amor y compaña. Sola estuve siempre y llegué a estar mejor así que con personas cerca.

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Me llaman Garamonda la Meiga y vi la primera luz en las montañas de Galicia. Mi madre me abandonó, o murió - eso no lo supe nunca- siendo yo tan pequeña que no conservo ninguna imagen de ella en la memoria. En cuanto a mi padre, dicen los aldeanos que ni ella supo con seguridad quién era, así es que menos pude saberlo yo.
Empero, la circunstancia de no saber nada de mis padres me permite imaginarlos a mi antojo. Me gusta crear en mi mente el recuerdo inexistente de una madre hermosa sobre toda ponderación, lirio entre mujeres, y de un padre apuesto y gentil fenecido en una heroica acción guerrera. Pensarlos como los hubiera querido no los hace verdaderamente así, pero a mí me sirve de consuelo. Y a fe que lo necesito, pues la vida ha sido casi un castigo para mí y nadie se ha mostrado piadoso conmigo.
Crecí medio salvaje, abandonada y fea, terriblemente fea, según la opinión general. Una mancha púrpura cubría casi toda mi cara. Nací con ella para mi desgracia. Las gentes decían que era la marca que los muchos besos que el Diablo- mi padre decían que era- me habían dejado. Cuando fui ya una moza, aún se acrecentó mi fealdad. En el lugar los que se cruzaban conmigo hacían la señal de la cruz tal y como si se hubieran encontrado con el Diaño. Yo para defenderme me acostumbré a hacer burla de los pusilánimes y los beatos sin alma que tal afrenta me hacían, llamando hija de Satanás a quien, como yo, ningún mal les había causado.
Día tras día fue creciendo en mí el odio, alimentado por los dichos que contra mí corrían por aquellas montañas y la inquina iba creciendo dentro de mi sangre como la peste crece en tiempos de epidemia. Sí era verdad que yo era monstruosa, pues amén de haber nacido con la mancha que ya he dicho que tenía, de nena había caído en una hoguera y me había quemado el rostro y el pelo, sin el que me quedé para siempre. Pero todavía más horrible fueron haciendo mi interior las gentes que murmuraban falsedades sobre mí. Había quien afirmaba haberme visto en compañía de un enorme Macho Cabrío que fornicaba conmigo mientras pisaba con sus pezuñas la tumba del santo ermitaño Radegundo, que se venera en la aldea, había quien contaba que me había visto fabricar una poción con el veneno de seis culebras, seis alacranes y seis hongos ponzoñosos, en memoria de los tres seises que gusta tatuar a sus elegidos el Demonio. Incluso había quien juraba que yo tenía poderes maléficos de los que era mejor guardarse y, para apoyar su dicterio, contaba algún hecho adverso que le había acaecido a él y me lo achacaba a mí. Decían que yo echaba mal de ojo a los que me miraban con prevención y los hacía enfermar de males diversos. Así pues, me temían y me odiaban.
No creo que yo viniera a este desgraciado mundo bajo el signo del Mal, pero sí con la estrella más adversa de las que señorean el firmamento. Mucha verdad es que de lo malo no puede salir nada bueno, y malo era todo lo que se decía de mí y peores las miradas que me lanzaban de soslayo los que me encontraban a su paso.
Huyendo de esa hoguera de calumnias, busqué refugio en el bosque. Me fui a lo más enmarañado de su entraña verde y musgosa. No tardaron en acudir a visitarme, en secreto, los que verdaderamente amaban el Mal y crédulamente habían acogido cuantas patrañas corrían de boca en boca sobre mí, aunque entonces no tenían fundamento alguno. Digo “entonces” porque luego sí tuvieron algo de verdad.
Yo me moría de hambre y de soledad y esos visitantes me traían presentes como a una sacerdotisa del Maligno, lo cual me permitía alimentarme y recibir una adhesión impensable en los tiempos en que me acercaba a la aldea a limosnear y todos me trataban a patadas como a perro sarnoso. Sin embargo, allí en mi cueva del bosque, entre los helechos gigantescos, yo era una meiga respetada, aunque al principio mi maldad fuese una impostura. Pero no me dejaba la vida otro camino y yo eche a andar por el que se abría ante mí. Afirmé saber de hechicerías y de males de ojo que dejaban a mi merced al que me desagradaba. De esta forma, mitad por voluntad, mitad por miedo a mis malas artes, mis seguidores comenzaron a rendirme tributo y luego sus hijos y los hijos de sus hijos por tradición casi, pues los iba sobreviviendo y mi longevidad los afirmaba más en su fe en mis poderes. Los años han pasado como pasa el agua por debajo de un puente y mi fama ha ido en aumento. El misterio que desprende mi figura horrible y viejísima hace aún más creíble mi filiación con el Diablo.
Tengo que reconocer que aunque no vendí el alma al Maligno, sí la vendí a la maldad de los hombres, que no tuvieron caridad para conmigo cuando fui desgraciada y llorosa a implorársela y, sin embargo, me rindieron pleitesía cuando creyeron que yo era malvada. Aman los perversos la perversidad, tuve pues que darles lo que me pedían.
Quisieron que fuese una bruja, y yo lo fui. Requirieron de mí las malas artes que yo en verdad no tenía, y las adquirí para satisfacerlos y alimentarme yo. Necesitaron una intermediaria entre su mezquina maldad y el Mal Inmenso que habita el Averno, y yo me presté a serlo.
Solamente me permití vivir otra existencia mejor en mi imaginación. Ahí, en el arcano insondable de mi corazón fui bella y buena, fui apacible y amada. Alimenté la ilusión de algo que no sucedió jamás. Pero ahora, que soy tan vieja que ya nada importa, deseo olvidar que fui una horrible bruja, que escapó de la hoguera de la Santa Inquisición escondiéndose en un bosque impenetrable. Son mis últimos días y haré balance de mi vida imaginada, en la que yo fui yo de verdad.
Tras la amargura de lo vivido, dejadme paladear el dulce recuerdo de lo imaginado. Al fin y al cabo el tiempo se acaba y muy pronto la Parca me igualará con todos los muertos. Mientras llega ese día, evocaré la vida que no tuve de veras, o quizás sí, quién se acuerda ya. El tiempo ha pasado. También mi dolor pasará.


36 comentarios:

Rosario Ruiz de Almodóvar Rivera dijo...

Muy entretenido tu relato Rosa, tienes una imaginación portentosa.

¡¡ENHORABUENA!!
Un abrazo fuerte amiga, desde mi Librillo.

Luis G. dijo...

Gracias, amiga Rosa, por darnos el regalo de la lectura de este relato. La fabulación es tu arte, y la admiración nuestra.

Un abrazo,

Luis.

Francisca Quintana Vega dijo...

¡¡Maravillos, querida amiga!!...Eres única. Una foto muy bonita.
Espero que todo vaya bien por ahí. Un beso grandote.

Montserrat Llagostera Vilaró dijo...

Ay querida Rosa, fíjate con el yuyú que les tengo a las brujas, has logrado que esta me inspirara ternura y compasión.
Te doy mi sincera enhorabuena.
Un besico, Montserrat

Arantza G. dijo...

Una muestra más de tu generosidad.
Regalándonos este texto. Gracias.
Besossss

José Ramón dijo...

Rosa Vengo desde el blog de Montserrat a visitarle es encantador sus trabajos literarios.
Saludos desde Abstracción texto y Reflexión

Conchita dijo...

amiga rosica,me ha gustado mucho tu
regalo litereario,recien salido para todos tus seguidores,que con cariño nos mandas...me has recordado a mi querido hijo,que tanto le gustaban esas cosas de brujeria y las que leia con pasión
el tenia ,montones de libros de esa indole y tambien de ciencias
ocultas y demas...está muy entretenido y como siempre,adornado con tu extraordinaria fantasia...
hoy me he dado mi primer baño y el
agua estaba ¡¡¡muy fria !!!
despues en mi casa, me dolian todos
mis pobres huesos...un abrazo .
CONCHITA.

Rosa Cáceres dijo...

Rosario
Perdona que esté como abducida por un cúmulo de ocupaciones y no pase tanto por tu librillo a dejar coemntarios...Ahora mis mo, estoy escribiendo "a vuelapluma"- jajaja, se me acaba de ocurrir que es gracioso el nombre de Abuela Pluma, anuque la ortografía difiera, el oído lo percibe igual-, pero en cuanto me serene, tengo muchas cosicas que contarte.
Un besico

Rosa Cáceres dijo...

Luis
Me faltan muchas cosas, pero nunca, hasta ahora,me ha faltado la imaginación. Una de mis hermanas decía de mí que era muy afortunada porque no necesitaba a nadie para divertirme: me bastaba con mi imaginación. Y es cierto. desconozco el aburrimiento.
Tú si que vuelas espiritualmente soñando por las cumbres. Según mi opinión, la tuya es una forma de míatica.
Un abrazo

Rosa Cáceres dijo...

Francisca
Tengo que llamaros para haceros una consulta dialectal, y es qué término usan los extremeños para nombrar a los niños. Por aquí, chiquitos, y por Murcia, zagalicos, mengajos...a ver qué me dices.
Un besico, que hace tiempo que no conversamos.

Rosa Cáceres dijo...

Montserrat
¿Yuyu a las brujas? jajaja, a mí me encantan. En Cervera, por tu Cataluña del alma, hay un Carrer des Bruixes que es un maravilla, no se me ha olvidado, es un pasaje cubierto al que se abren puertas de casas de brujas, y ellas, asoman (figuras de silicona o lo que sea, de tamaño natural) con sus farolillos, sus gatos negros...¡Me encantó!
Mi nieto javier está "enamorado" de la bruja mala de Balnacanieves.
Pero mujer, si "las meigas no existen..., aunque haberlas, haylas", como reza el dicho gallego.
Un besico, y muchas gracis por todo

Rosa Cáceres dijo...

José Ramón
No te quepa duda de que yo también visitaré tu blog. Si eres amigo de Montserrat, eres amigo mío.
Un saludo cordial

Rosa Cáceres dijo...

Arantza,
no llames generosidad a esta minucia. El cuento está publicado en una Antología, no me supone ninguna especie de desprendimiento generoso ponerlo aquí. Lo he hecho por no poner lo de la nube "a palo seco".
Un besico

Rosa Cáceres dijo...

Conchita
¡Voy p´alláaaaaaaaaaaaaaaa! Hoy mismo voy a ver si el agua está tan fría como la última vez que me bañe (llevo dos baños) hace más de una semana.
Estaremos allí y aquí, porque hay tela que cortar, y yo además tengo asuntos de Feris del Libro y demás.
Seguro que nos vemos.
Un besico

Amig@mi@ dijo...

Muy bueno, Rosa. Me refiero al relato. En relación a la nube, me habrás visto por allí. Ya te visité.
;)
Un abrazo

Juan Antonio Torron Castro dijo...

Buenas tardes Rosa, he sabido de tu blog a través de la estimada Montserrat Llagostera y me ha gustado mucho. Yo siempre he admirado los que tenéis la virtud de escribir BIEN vuestros pensamientos, yo he sido y lo sigo siendo, un negado y pretendo subsanarlo a través de mis imágenes.
Con respecto a las fotos de Menorca (estamos enemorados toda la familia), la 8 es en Cavalleria, el poblado es en Poblat de Sant Catlar y la del mar en Son Saura.
Si lo seseas podrás ver muchas mas fotos en los blogs veo veo 2 y veo veo, (clicas en el margen derecho superior de mi blog donde dice VER TAMBIEN:)... y despues buscas en el listado de la izquierda, hasta que encuentres Menorca.
Si necesitas NUBES, no dudes en descargarte la que mas te guste de las muchas que tengo en los tres blogs, es una de mis pasiones.
Un saludo grande y te sigo.

JUAN FUENTES dijo...

Amiga Rosa.Este viejo fotógrafo,te agradece tu gentileza por la entrada a su blog
Para escribir hace faalta mucha imaginación,y a ti te sobra.
Un fuerte abrazo

Rosa Cáceres dijo...

Amig@mi@
Me encanta verte en la nube y en el blog, eres una de las primeras amistades que hice mediante este blog, y además estamos relativamente cerca...a ver, a ver si alguna vez nos conocemos en persona.
Un besico

Rosa Cáceres dijo...

Jua Antonio
Yo ya había estado en tu blog muchas veces, porque me gustan mucho las fotos que cuelgas.
Yo también hago fotos, pero como mero recuerdo, no soy muy hábil en ese arte. Una muestra es la que ves aquí, que la hice yo. Pero cuando veo una buena foto la sé reconocer, vaya que sí.
Desde luego, seguiré admirando las tuyas. Yo por mi parte, seguiré escribiendo, que es lo mío.
UN abrazo

Rosa Cáceres dijo...

Juan Fuentes
Su blog es magnífico. Un buen fotógrafo tiene siempre un buen blog, que además entra por los ojos y a través de los ojos cala en la sensibilidad.
La belleza siempre atrae, y la belleza del arte deja una huella más que positiva en el alma.
Un abrazo

Begoña de Urrutia dijo...

Veo que has conseguido tus propósitos. Tanto esfuerzo ha tenido su recompensa y supongo que estarás encantada. He leído tus cuatro relatos. Lo dominas todo. Se ve la mano de una experta y la capacidad de fabular.
Espero que el resto de las cosas te vayan funcionando tan bien como esto.
Todo un exito.
Un abrazo fuerte

Rosa Cáceres dijo...

Begoña
jajaja ¿Llamas éxito a ésto?
tengo imaginación y sé escribir, pero de ahí al éxito... Ni lo tengo ni lo espero.
Las cosas me funcionan unas bien y otras...¡Ay!
Un besico, guapica, que tú sí que eres una mujer de primera.

María Bote dijo...

Gracias, amiga Rosa, por el regalo maravilloso de tu excelente relato.

Me ha gustado muchísimo. Pienso que es un lujo visitarte y leerte.

Un abrazo grande. María

Ángeles dijo...

Rosa muy lindo tu relato, y desbordado de una imaginación que sólo los escritores poseen. Es como abrir una puerta y adentrarse en un mundo de maravillosos sentimientos, que plasmas en tus cuatro relatos.

Un abrazo, con mi cariño.

Smareis dijo...

Passei conhecer seu blog, gostei muito e já fico seguindo.
Adorei a postagem!
Grande abraço!

Francisca Quintana Vega dijo...

He vuelto a releerlo...vaya dominio de la psicología...hasta de la de los seres discriminados y especiales...como esta "bruja a la fuerza". Un beso.
Entré en la dirección de nuevo...pues hace tiempo un comentario y no salió...y ahora, he comentado, encantada tres de tus novelas. En la de ISLA CUEVA LOBOS...no firmo ni con el nombre...a ver si sabes cual es el mío jaja.....besosssssssssssssss

Antonio Fernández López dijo...

Mi amiga Montserrat de Valencia me ha dicho que conviene visitar tu blog y yo, disciplinaod, lo hago. me ha gustado lo que he leído y, si te parece bien, te propongo que intercambiemos comentarios. un beso

PEPE LASALA dijo...

Pues muchísimas gracias por el escrito Rosa, y también por la foto, que me parece muy bonita y alegre. Espero que no pases mucho calor, aquí se está derritiendo el Pilar. Un fuerte abrazo desde el blog de la Tertulia Cofrade Cruz Arbórea.
http://tertuliacofradecruzarborea.blogspot.com/

julia orozco dijo...

Lo haré querida amiga, mañana tengo libre casi todo el dia y lo dedicare a visitaros y leer todo.Besos mi amiga querida.

Rosa Cáceres dijo...

María,
muchas gracias. Un lujo es tu poesía. Y este intercambio de amistad que refuerza el ánimo y se agradece en le corazón.
Un abrazo, y un besico. Nos encantaría tomar otro café contigo y con tu marido, quién sabe...

Rosa Cáceres dijo...

Ángeles,
En cuanto tenga un ratito te haré una visita como la que tú mereces. Me agrada mucho verte por este rinconcito mágico que me pone en contacto con tantas personas maravillosas.
Un besico

Rosa Cáceres dijo...

Smareis
Una gran sorpresa recivir tu visita. He estado en tu blog, pero tenías tantos comentarios en tu reflexión última, que no he llegado al final para ponerte el mío.
Planteas un tema eterno, que a todos interesa.
Gracias por hacerte seguidora de este blog.
Un abrazo

Rosa Cáceres dijo...

Francisca...
He visto dos comentarios, al Emboscado a a Isla..., y claro que te he reconocido, no hay persona más entiusiasta y generosa comentando. Gracias.
Tengo que llamarte algún día.
Un besico

Rosa Cáceres dijo...

Antonio Fernández
He visitado tu primer blog y me he hecho seguidora tuya. Me ha agradado mucho. La amiga Montserrat es encantadora.
Un saludo

Rosa Cáceres dijo...

PEPE
Que el Pilar no se derrita, que es precioso y quiero volver a verlo...
Paciencia, que esto es una ola de calor, pero ya refrescará.
Un abrazo

Rosa Cáceres dijo...

JUlia
Me meto en tu blog y me salen unos recuadros, que no sé encontrarte como antes, ay, que torpe debo de ser. Mucho lo lamento, porque si te sientes amiga mía, lo mismo me ocurre a ti con respecto a ti.
Un besico