jueves, 16 de enero de 2014

Flor que tiembla

Flor que tiembla al borde del abismo; así es nuestro ser más íntimo. Todos ansiamos secretamente que una mano se tienda hasta nosotros con delicadeza para darnos seguridad y afectuosa compañía.

18 comentarios:

Cayetano Gea dijo...

Buena metáfora.
Lo malo es que algunos acercan la mano para cortar la flor.
Habrá que quedarse mejor con aquella poesía de José Martí: "para el amigo sincero que me da su mano franca..." Ya sabes.
Un saludo.

AMBAR dijo...

Hola Rosa.
Apenas nos visitamos y hoy tus letras calan muy hondo, muy cierto que todos esperamos esa mano y ese corazón, que dulcemente nos acompañe en el camino de la vida.
Un abrazo.
Ambar

trimbolera dijo...

Y cuando esa mano se trunca ... se caen al vacío todas las esperanzas.

Rosa Cáceres dijo...

Cayetano
Desde luego la buena fe se da por imprescindible.
Muy oportuna tu cita de José Martí, uno de los motivos inspiradores de mi novela "De donde crece la palma".
Un saludo

Rosa Cáceres dijo...

AMBAR
Tienes razón; quien diga lo contrario miente o disimula su verdad.
Un abrazo

Rosa Cáceres dijo...

trimbolera
¡Cuánto dolor se adivina en tu comentario!

La Fuensanta y el Antón dijo...

Al menos, las flores flotan en el aire y no se hacen daño al caer.

Cabopá dijo...

¡Qué sabia eres, escritora!
Y que buena foto
Besicos

Maruja dijo...

Muy bello Rosa. Un saludo.

PEPE LASALA dijo...

Así es Rosa, siempre necesitamos alguien que, en compañía, nos de esa seguridad. Me han encantado tus letras. Un fuerte abrazo y feliz fin de semana amiga.

Rosa Cáceres dijo...

La Fuensanta y el Antón
Yo creo que si los que caen son La Fuensanta y el Antón, también flotarían en el aire como si llevaran paracaídas: la Fuensanta con lor refajos y el Antón con sus ámplios zaragüeyes.
Un abrazo

Rosa Cáceres dijo...

Cabopá
La foto salió movida, pero, en fin, a veces así queda más etérea y sugerente. para buenas fotos las que tú haces.
Un besico

Rosa Cáceres dijo...

Maruja
¡Cuánto me alegra verte por aquí, guapísima!
Un beso

Rosa Cáceres dijo...

PEPE
Estoy segura de que tú compartes mi forma de pensar; eres hombre sociable y comunicativo. Algo, sin duda, magnífico.
Un abrazo a ti y a toda tu tertulia, es especial a tu mujer.

Mercedes Ares dijo...

Hola Rosa: Muy sentidas tus palabras y una imagen muy adecuada a tus comentarios. La campanilla es fragil y hasta con el viento se deteriora, el alma es así ,necesita protección y afecto y una mano que la cobije. Un abrazo !!!

Conchita dijo...

QUERIDA ROSICA ¡ se puede saber DONDE ESTÁ ESA MANO FRATERNA PARA IR A BUSCARLA ? DELICADA ESCRITURA LA TUYA, AMIGA,
HOY , SOBRE LAS SEIS Y CUARTO ,DE VUELTA DE MIS ANDADURAS, PASÉ POR LA VIA Y POR TU PUERTA , LA VENTANA DEL SALÓN ESTABA ABIERTA , PERO EL COCHE NO ESTABA EN EL JARDIN...
LA OTRA VEZ PASÉ A LA IDA , SOBRE LAS CINCO MENOS DIEZ Y NO QUISE LLAMAR POR SI ESTABAS EN TU SIESTA
Y ME DIJE ¡ A LA VUELTA ME LLEGO A SALUDARLES , PERO NO TUVE SUERTE , YA QUE ESTABA TODO CERRADO A KAL Y KANTOOOOO, OTRA VEZ SERÁ... ¿ NO TE PARCE ROSICA ? UN ABRAZO , CONCHITA

Rosa Cáceres dijo...

Mercedes,
Las campanillas siempre me han encantado; me resultan amables y sugerentes por su delicado aroma y su color, a pesar de su fragilidad...o precisamente por ella.
Un abrazo

Rosa Cáceres dijo...

Conchita
Aunque fuera a través del teléfono, ayer hablamos. No vuelvas a pasar de largo por la puerta de mi casa, ya sabes que ninguna hora es mala para que entres en ella.
Un abrazo