lunes, 12 de mayo de 2008

Una ventana abierta al mar


Muy adentro de la vida de cada uno algunas veces todo es negrura, oscuro espacio en el que vuelan como murciélagos los pensamientos igualmente tenebrosos de los que es necesario defenderse, como se defendería uno de una turba de vampiros sedientos de sangre que le golpean el rostro con sus alas.
Pero repentinemente las tinieblas se rompen, vencidas por el lanzazo de luz que entra por el pequeño postigo abierto. Al claro cielo de sol y al azul de aguamarina en movimiento del rumoroso mar los umbríos pensamientos retroceden y se agazapan en el fondo más profundo de la mente, aguardando otro momento, acechando su oportunidad, acobardados por la plenitud pujante de la mañana de primavera que se cuela por la tronera minúscula.
El cristal del ventanuco refleja la hermosura esplendente del paisaje, como un día la reflejará la memoria de aquel cuyos ojos admirativos contempleron la inefable belleza primigenia.
Una pequeña ventana que se abre al mar es capaz de tal prodigio, un pequeño cuadrado de luz, vencedor de la negra pena.

1 comentario:

Rosa Mª dijo...

¡Qué palabras tan hermosas! Y qué foto tan bonita, me encanta el contraste que tiene y el reflejo del mar en el cristal, es preciosa. Estuve hace poco en el lugar de la foto, un día de temporal de poniente, seguro que también te hubiera inspirado unas bonitas palabras.