martes, 10 de marzo de 2009

Diario de una profesora experimentada. UN CUENTO MEDIEVAL, nada feminista, por tanto.

Entre los cuentos de don Juan Manuel, mis preferidos son aquellos que han tenido descendencia literaria.
Hoy os muestro uno de ellos, que conocereis seguramente mejor por la versión que de él hace nada menos que William Shakespeare en "La fierecilla domada".
Las ilustraciones son mías. Un bolígrafo, y ahí están, en viñetas, auque aquí no se aprecien bien.
Permitidme que os cuente el ejemplo con moraleja en un lenguaje más actual.

Había en un lugar que podría ser cualquiera de Europa, en esa etapa oscura de la Edad Media, un mancebo que se buscó una buena forma de salir de la pobreza; a saber, le echó el ojo a una moza que apaleaba los cuartos, como los gigolós de ahora, hijos míos, aunque el muchacho estaba dispuesto a casarse con ella, faltaría más, esto pasaba en el siglo XIV.

El inconveniente era que la moza apaleaba los cuartos, sí, pero también apaleaba a los que se acercaban a ella con ánimo de golosinear sus caudales. El chaval no se amilanó por eso, menudo era él.

-Padre, trátame casamiento con la vecina rica, que además está muy, pero que muy rica-dijo.

Al padre le pareció una locura, pero lo hizo-vista la seguridad que mostraba su retoño-, y como el padre de la doncella estaba que no veía la hora de colocársela a algún atrevido galán, pues esto es que se era, que se casaron.

¡Ah, pequeños míos, pero la historia no acaba aquí, sino que comienza.



Los familiares de ambos les habían preparado una espléndida mesa para que cenaran solicos los dos en la casa que habitarían, que tenía de todo: perro, gato e incluso el caballo del doncel, pues habéis de saber que era caballero (tenía caballo) aunque pobre.


En aquella época poseer un caballo determinaba la clase social, era importantísimo. Solamente se era caballero si se tenía un caballo.


Pero era corriente que personas y animales compartieran techo.


-Dame agua para lavarme las manos- ordenó él a su reciente esposa.


Y ella, que ya era feminista, a pesar de haber nacido en la Edad Media, respondió que nones.


Así que él se la pidió al perro y, claro, tuvo que matarlo, porque no se la trajo. Ella se partía de la risa, porque tenía un corazón de piedra y el perro lé traía sin cuidado.


Entonces él se la pidió al gato, y la sangrienta escena se repitió, igual que el ataque de risa de esa especie de defensora de los derechos de la mujer que insistía en que , si quería agua, fuese él mismo a por una jofaina.


Pero, cuando el mozo hizo lo mismo con el caballo, jurando que haría igual con todo aquel que lo desobedeciera...ella empezó a temblar, porque lo de matar el caballo era ya cosa seria, pero más que nada, le entró el pánico porque miró alrededor y allí no quedaban más que el asesino, espada ensangrentada en mano, y ella. Así es que le trajo el agua al muy...., en fin, no sabemos qué apelativo le daría la novia en su fuero interno...


Y ya tuvo él una esclava sumisa de ahí en adelante. Porque ella le tenía un miedo que para qué decir. Y se convirtió en un héroe para las dos familias, un ejemplo a imitar por todo varón que se preciase. capaz de forjar la felicidad y la armonía en su matrimonio a golpe de espada.


Y AHORA VIENE LA SEGUNDA PARTE DEL CUENTO, AQUELLA EN QUE SE HALLA LA SABIA MORALEJA

Habiendo observado el padre de la moza, la inteligente acción de su yerno, decidió someter el carácter irascible de su esposa (la madre de la moza, que de tal palo tal astilla) usando el mismo ingenioso proceder.

Se armó el buen hombre con una espada, y metiéndose en el corral de su casa, comenzó a amenazar a las aves gallináceas, cortándoles el cuello entre grandes voces y fuertes razones.
Mas su mujer, que esta si que era de las de armas tomar, le dijo así:
-Pero marido..., que ya nos conocemos cuarenta años. Deja de hacer el tonto y dame esos pollos para el arroz.






De toda la historia narrada se deriva esta moraleja:

Si al comienzo no muestras cómo eres,

al final no podrás, aunque quisieres.

6 comentarios:

Clares dijo...

Me encantan las viñetas, aunque no me guste mucho el cuento. Ya sé que es un clásico, todo eso, pero el hecho de que sea una mujer domada me da alferecía... La moraleja es buena, pero sigue siendo muy masculina, demasiado patriarcal, porque no se refiere sino a mostrar agresividad desde el inicio de cualquier relación, porque toda relación puede ser potencialmente peligrosa. Qué cosas. Yo alguna vez lo cuento para hacer una crítica de estos puntos.

roxana dijo...

HAY QUE MOSTRAR PERO DE A POCO. sino se asustan! bUENO TAL VEZ...
UN BESO

Amig@mi@ dijo...

Rosa, no soy mucho de esto, pero se empeñan en premiarme y tengo que repartir...
Te he concedido un premio, lo tienes en mi blog, si lo quieres lo tomas...Este post ilustra perfectamente el por qué de tu premio.

Un besote

Alvaro Peña dijo...

increible!!!! pero si es todo un COMIC!!!, además con la estética de los grabados medievales. Sólo tengo una palabra para describirlo: GENIALLLLLL

eligelavida dijo...

Me encanta como lo cuentas. Imagino que tus alumnos adorarán la literatura.

Rosa Cáceres dijo...

Funsanta, tú sabes que toda la Literatura medieval es misógina a más no poder; la mujer era la encarnación del pecado, un ser sin alma creado por el Diablo para perder a los hombres. tampoco es este mi cuento preferido.
Uno de los que más me gustan, porque sigue de plena actaulidad, es LOS PÍCAROS DE LA TELA, germen de EL TRAJE NUEVO DEL EMPERADOR, ya sabes, el respeto humano, quién se atreve a decir que no ve lo que no está viendo, pero todos los demás afirman que sí ven, ese es el tema.
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Roxana, es que ese es el quid de la cuestión: se trataba de asustar bien asustada a la mujer, para que obedeciera en todo a su marido y señor.
Ahora, que lo del padre de la novia, tiene gracia.
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AH, Montse, voy a ver, pero ya sabes lo torpe que soy y qyuizás me tengas que decir cómo incorporalo a mi blog.Muchas gracias.

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¡Generoso como pocos, Álvaro! Si son cuatro pintarrajos que hago mientras dirijo la dramatización del texto por parte de los alumnos....Además, apenas se distinguen, porque en vez de a tinta los he hecho con bolígrafo.

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Eligelavida, gracias. Suelo contactar muy bien con los alumnos, pero siempre hay excepciones. Ayer mismo...en fin, mejor no "meneallo", como decían en el Siglo de Oro.