domingo, 18 de marzo de 2012

Contrastes



Siempre me ha llamado la atención el fenómeno del contraste entre personalidades contrapuestas.
Mirando simplemente las losas de este jardín, me viene otra vez esa idea, ejemplificada en las flores de buganvilla y las de jazmín.
Arremolinadas por el aire, las de buganvilla, de color púrpura como las vestiduras regias, suenan sin resignarse al silencio, queriéndose hacer notar, sin embargo, la flor de la buganvilla carece de olor, y sólo cuenta con su llamativo tono y su susurro reseco. En contraste, las blancas flores del jazmín se dejan mecer silenciosamente, sin que ningun sonido revele su presencia, aunque su exquisito aroma nos regale aún el placer perfumado de la vegetal estrella caída en el suelo desde su firmamento de arbusto.
Son así también las personas: soberbias o humildes, parcas o dadivosas...
Yo prefiero decididamente la silente gracia de la perfumada flor del jazmín.

18 comentarios:

Amig@mi@ dijo...

Juntas es lo que hace que contrasten. Precioso post.
Un abrazo

Luis G. dijo...

Semejanza floral y humana. Belleza, alarde, contrastes,similitudes aparentes... Excelente fragmento sobre esos contrastes, amiga Rosa.

Un abrazo,

Luis.

Cabopá dijo...

Yo prefiero también al jazmín por su delicadeza y por su aroma...

Las buganvillas son atractiva en su enredo por las tapias y por sus colores llamativos,el color que más me atrae es el fucsia...

Un contraste magnifico el que hoy haces entre seres vivos (vegetales-humanos) muy bien muy bien. Me gustan estas reflexiones de escritora...

Ayer te vi en el blog del amigo Manolo...
Besicos

Rosario Ruiz de Almodóvar Rivera dijo...

Me encantan los jazmines, es una de mis flores preferidas, sencilla, discreta, blanca, perfumada...
Pero en la naturaleza debemos tener variedad, para comparar y elegir lo que más esté de acuerdo a nuestros gustos.
PERFECTAS tus palabras y la foto preciosa.
Un abrazo fuerte amiga, desde mi Librillo.

Fco Javier dijo...

Yo también prefiero la flor del jazmin.

Montserrat Llagostera Vilaró dijo...

Hola Rosa.
El perfume del jazmín me encanta.
Has hecho una entrada estupenda junto con la fotografía.
Un besico desde Valencia, Montserrat

Rosa Cáceres dijo...

Amig@mí@

Las flores de buganvilla lo invaden todo, volando en los remolinos del aire, pero las del jazmín descienden silenciosas y son una alfombra perfumada.

Un besico

Rosa Cáceres dijo...

Luis.
Muchas gracias por aparecer siempre demostrando así tu amistad, que es de oro para mí,

Un abrazo

Rosa Cáceres dijo...

Cabopá
Las noches mediterráneas huelen a jazmín ¿verdad? mezclado con el perfume de la brisa marina en una amalgama sin igual.
también han empezado a aromar el aire las flores de azahar, y los alhelíes, que son mis preferidos.
¿qué tipo de pèrsona sería la persona azahar? Creo que la que sabe tranquilizar.
Y la persona alhelí sería la que trae la primavera en su sonrisa o en su canción.

Un besico

Rosa Cáceres dijo...

Rosario
La foto es de mi casa del Puerto de Mazarrón, siempre alfombrada de flores de buganvilla pero aún más de flores de jazmín. Por eso hasta hay una novela mía en que hablo de estos contrastes que me hacen meditar sobre la naturaleza humana.

Un besico

Rosa Cáceres dijo...

Fco Javier
¡Ole los tíos guapos, ajedrecista!
¡Viva la madre que te parió!!!

Nota: (Nadie se extrañe jajaja, porque esa madre fui yo).

Un besico

Rosa Cáceres dijo...

Montserrat,

Eres mi amiga jazmín,
catalana y valenciana,
eres la flor de alhelí
que su perfume derrama.

Un besico

CarmenBéjar dijo...

Yo también, Rosa. Ahora que lo dices prefiero esas florecillas silentes, que se hacen notar sólo por su fragancia leve, apenas captada por nuestros olfatos atrofiados por la contaminación.
Saludos

María Bote dijo...

El jazmín es mi flor preferida, por su delicado aroma y su blancura casi transparente, pero, también la bugambilla ¡es tan colorista y alegre! En verdad que, es en el contraste donde puede encontrarse el compendio y la plenitud de la belleza.
Lo interior y lo exterior...

Besos. María

PEPE LASALA dijo...

Me parece una gran... no se si llamarla disertación, metáfora o comparación, pero el caso es que me ha gustado mucho. Yo también me quedo con la esencia, que es lo que cada uno llevamos dentro. Precioso Rosa. Un fuerte abrazo desde el blog de la Tertulia Cofrade Cruz Arbórea.
http://tertuliacofradecruzarborea.blogspot.com/

Thornton dijo...

Si de plantas se trata me quedo con la buganvilla, la clásica de color morado y hojas pequeñas y las híbridas de color naranja, amarillo, rojo...
Si de personas se trata, ya sabes, no me van los broncémicos.

Le oí decir a Torrente Ballester que su gran frustración había sido no conseguir cultivar en su pazo una buganvilla con sus colores ocres.

Un abrazo.

Rosa Cáceres dijo...

Pepe
Menuda entrada has hecho para despedir la Tertulia...me ha dejado maravillada. ¿Cuánto tiempo le echas al blog? Se ve que yo soy una lenta y una torpe, porque jamás he hecho un alarde parecido ¡felicidades! He reconocido a tu mujer, Conchita, aunque no habéis puesto las fotos contiguas, pero creo no haberme equivocado...
Un abrazo

Rosa Cáceres dijo...

Thornton
Prefieres la buganvillas...jajaja, se nota que no has tenido que lidiar con ellas escoba y recogedor en ristre. Vuelas las muy ladinas y se cuelan por todos sitios, se evaden del recogedor y vuelven por sus fueros...o sus desafueros, pertinaces (como aquella sequía de mis horrores) vuelven a adornar de fucsia las losas del patio, las del salón y se declaran en rebeldía, con un fru fru sonoro de dama remilgada, sin dejarse apresar.
El jazmín es manso, perfumado vencido se deja recoger sin protesta...
Vamos, que como "barrendera" sigo quedándome con el blanco y sueve jazmín.

Un beso