domingo, 18 de noviembre de 2012

Este es el sitio

Este es el sitio al que voy a retirarme unos días para concentrarme en corregir las última (creo que serán las últimas) pruebas de imprenta de mi novela AURA, en proceso de reedición, como os he dicho alguna vez.
La nueva edición amplía el texto e incluirá los dibujos con que suelo ilustrar, para mí, todas mis novelas. 
Estamos a vueltas con la portada, un problema que resolver. 

Entraré a los blogs pero con la rapidez del viento. He de estar en esta labor, que resulta siempre pesada.

Para animar esta entrada, os pongo unos fragmentos  sueltos de AURA:

    Durante días, que le parecieron un calvario, navegaron de España a las Islas Filipinas, haciendo escalas, a veces para cargar carbón y vituallas frescas,  en Port-Said, Suez, Aden, Punta de Gales y Singapur. En esas escalas él había encontrado alivio a su tormento echando pie a tierra y descansando de las permanentes nauseas y las horribles arcadas que le tenían estragada la garganta y maltrecho el cuerpo entero.
*******

Si era invierno, en vacaciones de Navidad, asaba castañas en el hogar de la amplia cocina, oyendo la charla de las sirvientas e incluso de los gañanes de la casa que se acercaban al amor de la lumbre a comerse un plato bien lleno de gazpacho manchego con una cuchara de palo que se hundía con glotonería en el humeante guiso de torta y caza variada. Sentados en los serijos de esparto se comportaban con la llaneza que parecía innata en aquellos que se crían en los llanos de La Mancha.
    Si era verano, el placer era la siesta en frescas sábanas de algodón bien planchadas en su bien aireado dormitorio, escuchando el canto de las chicharras y dejándose mecer por el rumor del viento entre los pinos y los eucaliptos, que expandían sus balsámicos perfumes campestres serenando su alma.
    No quería nada más. Tal vez un hombre. Un hombre con unos ojos que supieran encontrarse con los suyos. Y en el pueblo, lástima, no había ningún hombre así.
*****

La labor de retirar los estambres de la rosa de azafrán (“la rosa” decían allí simplemente y todo el mundo sabía a qué flor se referían) podía parecer simple, una acción  mecánica, monótona, y así era. Sin embargo, precisamente en su monotonía residía su dificultad. Cuando se pasaba más de dos horas seguidas en la paciente tarea de extraer los finos hilillos sin romperlos, con delicadeza, los dedos comenzaban a entumecerse, parecía que costaba dirigirlos, se acalambraban y se deseaba hacer con ellos cualquier otro ejercicio. Por ejemplo tocar la guitarra. O, mejor aún, tocar el piano, como la señorita Aura. Eso al menos fue lo que rezongó Emilia, la de los Rajaos.

Sin embargo, este cansancio, que desde los dedos subía por el brazo y enervaba todo el cuerpo, no se advertía a simple vista. Las muchachas, reunidas en su tarea, semejaban un grupo de sirenas rodeado de un mar azulado de pétalos fragantes. La juventud que poseían las hacía hermosas, lozanas. La alegría de las que esperan un no sé qué del futuro, que aún se presentaba halagüeño, pleno de misterios por descubrir. El plato de lentejas de la vida humana, tan apetitoso para el hambre nueva como las lentejas que Esaú pidió a Jacob, el vaso de agua fresca para la sed no saciada.
    A veces, cuando el plato de lentejas está a medio consumir, descubre uno que el guiso no estaba tan bien condimentado y que ha pagado un precio exorbitante por un condumio de aspecto gris, que sólo el hambre nos hizo apetecer con desmesura.
******

    El espejo le devolvió una imagen de extraordinaria majestuosidad.
    A Aura le gustaba contemplarse despacio en el espejo de luna de su armario, a solas, en su dormitorio de soltera. Eran momentos de vanidad íntima, que no hubiera reconocido ante nadie, ni ante su propia madre.
*****
 Desde jovencita, en realidad desde que volvió del internado madrileño, llevaba la vida de lo que podríamos llamar una beata, fuertemente agregada a las celebraciones litúrgicas. Asidua a la iglesia, a nadie podía extrañar que acudiera ahora diariamente a la misa del párroco, ya que se trataba de misas cantadas que él sabía hacer muy atractivas, gracias a sus conocimientos musicales y su potente voz. Siendo Aura, como era, una pianista más que mediana, tampoco podía chocar a nadie que escuchara al párroco con embeleso.
    Todavía ninguna comadre, ninguna beata del pueblo le había echado sal y pimienta a la situación. Por otra parte, la cosa aún no pasaba de miradas entre uno y otra. Pero las miradas ponen a veces el alma en los ojos. Se puede ser dichoso con la vista. Esto bien que lo sabía Aura Soto. Eso era también meridianamente claro para Rodrigo, el padre Humanes.


15 comentarios:

AMBAR dijo...

Hola Rosa.
Aunque no pase tan seguido no me olvido de ti, muy interesante, cierto y bello lo que he leído, este punto en particular, nos da un toque de atención, a las situaciones que nos podemos encontrar en la vida.

pagar un precio exorbitante por algo que nos parace indispensable, apetitoso y necesario, y que solo despés de pagar nos damos cuenta, que su valor no era tanto como pensábamos, que tal vez fuera la codicia y nada más.
Un abrazo
Ambar

Rosario Ruiz de Almodóvar Rivera dijo...

¡Menudo novelón nos vas a contar!
NO me lo voy a perder enseguidita que salga lo compro, debe ser romantica a más no poder.
Un abrazo fuerte amiga, desde mi Librillo.

Cabopá dijo...

¡Buen retiro!
Cómo me gustaría ser tú, aunque sólo fuera por estar ahí...

Besicos

Conchita dijo...

HOLA ROSA ¡ QUE BONITO LO QUE HE LEIDO
EL LIBRO ESTARÁ ESTUPENDO, DESPUES DE
EL JALEO QUE ME TRAES CON EL, YA UN POCO TIEMPO...
COMO VAS A VENIR A TRABAJAR AL PTO.
¡¡¡CUALQUIERA , TE VISITA !!! JAJAJA... AUN QUE COMO TU, BIEN DICES QUE VENDRÁS POR MI CASA...
TODAVIA NO TE HE VISTO YO... POR MI VIEJA CASA. BESOS PARA VOSOTROS
CONCHITA.
P.D.MI CASA, VIEJA, SI,
PERO ABIERTA A MIS QUERIDOS AMIGOS.

Ana Gregorio dijo...

Feliz y fructífera estancia, Rosa. Besos.

Arantza G. dijo...

Me das una envidia....
Muchos besos, Rosa.

Arantza G. dijo...

Me das una envidia....
Muchos besos, Rosa.

Francisca Quintana Vega dijo...

¡Eso, eso!!...a corregir, que estoy deseando que salga esa nueva versión, pues si la otra me encantó...imagino que esta aún más. No me la perderé. Espero que disfrutes de ese paisaje y de esa corrección que sigue siendo trabajar en lo que te gusta. Besos a todos.

Cathy Brown dijo...

Por favor Hadaaaaaaaaaaa me quiero retirar unos dias con vos!!!Te juro que me quedo en un rincon quietita, te limpio la casa, te cocino y vos te dedicas a trabajar nada mas....necesito vacaciones!!!!ji/ji...precioso lugar!!!!Que te diviertas!!!

Rosa Cáceres dijo...

A MIS AMIGAS COMENTARISTAS
¡Ay, amigas tentadoras! Tentadoras sí, porque yo me pondría a responder a cada una, y ya sabéis que no puedo remediar extenderme, y el tiempo vuela; además, supongo que comprenderéis que tengo algunas cosas más que debo hacer, como ama de casa.
Pero la verdad es que agradezco mucho el "empujón" de ánimo que me dan vuestras visitas.
Ya me gustaría que estuvieráis aquí, conmigo, desde CathY, que sería mi salvación en tantas cosas, a Ambar, Rosario, Cabopá, Ana, Arantza, Ana hasta Francisca, de Conchita no digo nada, porque ella sabe dónde está mi casa, y yo sé dónde está la suya, y desde luego iremos Javier y yo a visitarlos, a ella y a su marido, faltaría más.
Hala, que me envicio en esto de escribiros. Me voy al deber.
Un montón de besicos.

Emilio Manuel dijo...

Si te has retirado a ese lugar a realizar las últimas correcciones seguro que te sale algo magnífico.

Suerte y un saludo

Cuentera personal dijo...

Disfruta del retiro creativo.
Quedamos por aquí, esperando la publicación

Un abrazo

Cuentera personal dijo...

Disfruta del retiro creativo.
Quedamos por aquí, esperando la publicación

Un abrazo

BESANA.(Isabel/María) dijo...

Hola Rosa,hermosas palabras y hemoso y sereno lugar para concentrarse.
Un abrazo y feliz estancia.
Isabel

Rosa Cáceres dijo...

LA COSA AVANZA
La cosa avanza, aunque con más trabajo del que quisiera. Voy por la mitad del texto, pero me queda la otra mitas más el encaje de las imágenes que la edición va a incluir, se trata de mis dibujos ilustrando pasajes significativos.
Gracias por vuestra amistad y apoyo.
Un abrazo a todos