Humilde, pálido, sin calor tus rayosno queman como abrasan en estío.
Sol de invierno
de rayos espinosos,
clavado en esta puerta,
te saludo.
Y digo que en mi puerta
yo también clavar quisiera
un sol,
por que acogiera, cálido y sencillo,
al peregrino,
ofreciendo la primera sonrisa
al que va errante, sin saber a dónde
y se encuentra mi puerta en su camino.