lunes, 19 de noviembre de 2007

Perfección frutal

Redonda perfección frutal. Nostalgia de los días de verano, olorosos, con un aroma frutalmente propagado, como decía Miguel Hernández de la dinamita murciana.
Sol vegetal que se degusta y saborea.
Nunca sabremos cuál fue en verdad la fruta prohibida del Paraíso. Pero la sospecha apunta a que fue fruta estival, de soleada recolección, de zumo dulce y dorado.
Quizás no fue la manzana la tentación definitiva.
Y a las puertas del invierno, nos parece que los melocotoneros del Edén eran tan fecundamente abundosos como los de Cieza. Y los echamos de menos.
Así somos los humanos: sentimos nostalgia de lo que no está frente a nosotros, idealizamos la belleza ida y lejana. La belleza frutalmente redonda y perfecta del melocotón de terciopelo.

2 comentarios:

Alvaro Peña dijo...

Veo que has empezado a meter imágenes. Me alegro. Además así podemos contemplar tu arte. Efectivamente aterciopelado y con una gran y rica riqueza cromática.

Rosa Cáceres dijo...

Mi arte es insignificante en lo pictórico, sobre todo al lado tuyo. Lo mío son las letras, y lo digo con toda la modestia del mundo.Pero, sí, por fin voy a poder expresarme un poco más gráficamente, digámoslo así.