viernes, 10 de diciembre de 2010

Punto de partida

Quisiera compartir con todos un relato breve que ha sido publicado recientemente en esta ANTOLOGÍA que se titula "ESTELAS EN EL CIELO".

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Lo escribí este verano, en julio, durante mi participación en la Feria del Libro de Alicante, que se celebra en La Explanada.

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La Asociación de Libreros de Alicante pide a los autores con firma en las casetas de la feria que escriban allí mismo un relato para una Antología.




Yo estaba firmando ejemplares de mi novela "EL EMBOSCADO" y tuve la oportunidad de escribir un pequeño relato. Decidí titularlo "Punto de partida".


Aquí me veis en la Caseta de Firmas con mi novela y la hoja de papel pautado que se nos daba, para que la extensión fuese medida.

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Mi idea en esta especie de fábula es la siguiente: nadie puede dar algo que no tiene.


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Para ofrecer algo a los demás, antes debes poseer eso que quieres regalar, y mejor es poseerlo en abundancia, si es que deseas repartirlo a manos llenas.
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No reproches a los demás que no te den algo que tú tampoco les darías a ellos si fueras tú quien lo tuvieras.
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De estas ideas básicas surge mi relato. Y os lo dedico a todos.







Punto de partida
Un día cualquiera Lucía decidió ser feliz. Fue una decisión firme y enérgica, una moción de su voluntad tan impetuosa como una ola marina. Y es que aquella resolución la tomó mientras paseaba por la orilla del mar, consciente de las huellas que dejaban sus pies descalzos en la arena mojada.
Últimamente había meditado mucho sobre el rumbo de su vida. No estaba contenta de la trayectoria que había recorrido hasta el momento, la amargura la había invadido demasiadas veces como una marea que le llegaba hasta la boca y la ahogaba.
Pero ahora sentía que había llegado a una encrucijada vital; empuñaría el timón de su existencia y elegiría de qué manera quería seguir viviéndola. Era el momento de variar el rumbo con un valiente viraje de timón. De ahora en adelante cuidaría de su huerto interior, haría crecer los afectos y exterminaría la mala hierba de los resentimientos que únicamente generan tristeza y pesadumbre, y que son una traba para andar libremente.
Pensó que todo recorrido, incluso el más largo, comienza por un solo paso. Y ese paso iba a darlo ya, e iba a consistir en mandar a donde se merecían, al olvido, a todos los que le habían estado amargando la vida. Era mejor olvidarlos que continuar odiándolos con un rencor estéril que no le aportaba nada bueno. Entonces, haría borrón y cuenta nueva. Sería como sembrar un campo limpio de maleza y cultivar allí su nueva vida. Estaba decidida a lograr que esta vez fuese una vida plena. Y para ello habría de cuidar la alegría en el corazón, para que floreciera en sonrisas en sus labios y en risas que expandieran sus pulmones y tonificaran su ánimo.
En cuanto llegó a su casa, Lucía se dispuso a confeccionar una lista de personas indeseables non gratas para ella. Ese sería el primer paso de su nueva trayectoria vital, el símbolo de los cambios radicales que habían de transformar su existencia. Sonrió, estaba en el buen camino.
Tomó papel y lápiz. Escribió cuidadosamente el primer nombre, como si en vez de escribir estuviera trazando las líneas de un retrato. Luego escribió el siguiente nombre, con la misma atención, absorta en traer a la mente uno por uno los rasgos de la persona evocada. Pensó que era como uno de aquellos cazadores primitivos que utilizaban la magia simpática para atraer la caza mediante la representación de las figuras de animales en las paredes de las cuevas. Cuando terminara la relación volvería a copiar todos los nombres de la lista, esta vez en orden alfabético. De momento los iría escribiendo según fueran acudiendo a su memoria.
Poco a poco la lista fue incrementándose. El folio se llenó por las dos caras. Tomó otro folio, pero antes de escribir nada en él, se le ocurrió contar los nombres que ya llevaba escritos. Los fue punteando. Cuando llegó al que hacía el número cincuenta comprendió que eran demasiados y que no merecía la pena seguir.
Dividió un nuevo folio en blanco en dos columnas. En una haría la lista de las personas que ella sabía que la querían, y en la otra escribiría los nombres de aquellas personas por las que ella sentía afecto. Pensó durante más de una hora. Al final dejó en blanco los dos espacios.
Con el lápiz en la mano, descubrió una verdad que nunca había afrontado: en su vida no había amor, entre otras razones, porque ella misma no tenía ni había tenido nunca ni un poco de amor para dar.
Comprendió que no era algo de lo que pudiera enorgullecerse y que eso era lo primero que debía cambiar. Y ahora estaba decidida a hacerlo.
Por fin estaba realmente en el punto de partida.


Rosa Mª Cáceres Hidalgo de Cisneros

41 comentarios:

cabopá dijo...

¡¡Amiga no se puede leer!!!

cabopá dijo...

jajaja por más que lo intento haciendo click no se amplía la página...
Besicos.

La Dame Masquée dijo...

Madame, a mí se me amplia la pagina 42, pero no la anterior. No puedo leer el comienzo del relato.

Feliz fin de semana

Bisous

Rosario dijo...

¡Lo sabía! Ni siquiera lo he intentado pues estoy en el pueblo y no tengo casi Internet...
Pero la idea me gusta mucho, me llenaré de ALGO maravilloso para poder repartir a los demás.
Un abrazo fuerte amiga, desde mi librillo..

Rosa Cáceres dijo...

Vamos a ver si or pongo otro archivo.

Rosa Cáceres dijo...

Bueno, lo he conseguido. Ahí os pongo el archivo legible.
Cabopá, he tenido que ir al médico por lo de la quemadura; no veas cómo se me ha puesto el dedo...parece ser que hay riesgo de infección, duele y está más feo que yo jajaja

Madame, ahora puede ver el comienzo, y espero que sea de su agrado.


Rosario, espero que ahora puedas de veras opinar sobre lo que digo en el relato.

Un beso a todas, amigas.

verdial dijo...

Me he identificado con el relato (maravilloso). Creo que yo también estuve una vez en el punto de partida, cuando me di cuenta de que para querer y que me quisieran los demás, temía que comenzar por quererme yo.

Felicitaciones.

Un abrazo

Cayetano dijo...

En primer lugar, mi enhorabuena por el relato.
Bueno es reconocer que nos hemos equivocado. En referencia a tu personaje, creo que a lo mejor ya era un poco tarde para iniciar otro camino, tan distinto al que había llevado hasta ahora. Las personas nos vamos haciendo despacito, día a día, año tras año, desde que somos unos niños. Y la personalidad, el carácter, la forma de ser, se van configurando con cada paso que damos. Luego, cuando te quieres dar cuenta, es muy difícil desandar el camino y tomar otro distinto. Dicen por ahí que nunca es tarde, sobre todo si eres consciente de tus errores; pero difícil lo es un rato. Me ha recordado la vieja historia de Dickens en "Canción de Navidad": el avaro Scrooge, tras las sabidas visitas de los tres espíritus navideños, se da cuenta de sus errores y cambia radicalmente. Creo que, lamentablemente, eso sólo pasa en los cuentos. Y digo lamentablemente, pues a veces queremos remediar de todo corazón algo que pasó hace años y ya es algo tarde.
Hay un poema de Luis Rosales que me viene ahora a la cabeza hablando de este tema. Como no me lo sé de memoria, lo busco y lo pongo. Dice así:

"Como el náufrago metódico que contase las olas que le bastan
para morir;
y las contase, y las volviese a contar, para evitar errores,
hasta la última,
hasta aquella que tiene la estatura de un niño y le cubre la frente,
así he vivido yo con una vaga prudencia de caballo de cartón
en el baño,
sabiendo que jamás me he equivocado en nada,
sino en las cosas que yo más quería."

El verso último es para mí muy significativo.
Un saludo.

emejota dijo...

Lo primero, espero que se te cure pronto de esa quemadura, menudo rollazo.
Lo segundo y al hilo del comentario de Cayetano, que es la mar de cierto y realista, he de argumentar que "astrológicamente" sí hay personas capaces de dar cambios drásticos en sus vidas, tanto en formas como en fondos. Residuos siempre quedan, pero cuando un planeta como Urano o Plúton estan aspectando con fuerza al ascendente o a su regente, o al mediocielo, el cambio ocurre. ¡Que me lo pregunten a mi!
Del mismo modo hay personas capaces de darse cuenta de sus faltas, como otros que ni las ven ni se enteran. ¡Existen tantas combinaciones! Un fuerte abrazo.

emejota dijo...

Me olvidaba, que me ha gustado mucho el relato. Muy lista la chavala para percatarse de semejante desaguisado.

Luis G. dijo...

Me ha gustado el relato, Rosa y te salió de un tirón. Vaya vigor narrativo que tienes. Y espero que ese dedo se mejore pronto.

Un abrazo,

Luis.

Cayetano dijo...

Me acabo de enterar ahora que te has quemado. Pero, bueno. Yo había oído hablar de "profes quemados", pero no tanto. Espero que te cures pronto.
Un saludo.

Rodolfo de Jesús Chávez Mercado dijo...

Hola Rosa. Buenas noches.

Bello y fantastico relato.

Siempre existe un punto de partida...

Dios te bendiga y un fuerte abrazo.

Con aprecio Fra Rodolfo de Jesùs O.Carm

Rodolfo de Jesús Chávez Mercado dijo...

Hola nuevamente Rosa.

Espero que te mejores pronto de tu quemadura.

Dios te bendiga.

Cathy Brown dijo...

AHHHHHHHHHH QUE BUEN RELATO HADA, TE FELICITO!!!!!!ME ENCANTO...POTRAZA TOTAL EN LAS FOTOS....DIOSA!!!!!BUEN FIN DE SEMANA.BESOTES.

Paqui Quintana Vega dijo...

Hermosísimo. A veces, esperamos que nos lleguen amistades, amores......de los buenos, de esos para toda la vida. Afectos de los que todo el mundo quiere disponer.
Pero no nos paramos a pensar si nosotros damos primero....si damos una sonrisa para que nos sonrían, o una palabra amable, o una buena acción. La vida, el propio ego, la ambición...la competitividad....nos aleja cada día más de la esencia de la humanidad. Un beso Rosa.

Princesa115 dijo...

Rosa me encantó el relato y es todo un arte tenerlo que escribir del tirón.
Además es reflexivo y da mucho que pensar.
Efectivamente quien no posee no puede dar y lo primero es quererse a uno mismo.
Felicidades.

Un abrazo

Juan Serrano dijo...

El otro día vi una película que precisamente trataba sobre la amistad. Un coleccionista de objetos de arte, impactado por las pocas personas que asisten al entierro de un conocido suyo, se pregunta si acaso eso mismo, esa soledad sentida, no le ocurre también a él. Y se lanza como un loco a la caza de amigos, como si la amistad fuese su tabla de salvación. La película es el recorrido interior a través del cual el protagonista descubre que la amistad a veces está encubierta por otros intereses egoístas que nada tienen que ver con la verdadera amistad. Parece ser que sin ese apoyo y reconocimiento exterior por parte del otro, nuestra existencia resulta imposible. Tu relato es un catalizador terapéutico, un búmeran que nos hace ponernos en los zapatos del otro.

Man dijo...

Querida amiga: Es un relato precioso y auténtico.
El mal no está fuera de nosotros, sino en nuestro propio corazón. Somos nosotros los tenemos que cambiar.
No sabía que eras escritora. Te seguiré y veré tu obra.
Un abrazo.
P.D. ¿Te gusta el Tango? Mira en mi blog.

Begoña de Urrutia dijo...

Me encanta aprender de escritoras consagradas.
Además de esto tu relato refleja la iportancia de saber amar, sin esperar a que los demás lo hagan primero.
Cuando estamos metidos en nosotros mismos, somos incapaces de ver objetivamente a los que nos rodean.
El relato no pierde interés en ningún momento, sino que mantiene la atención hasta el final.
Me gusta.
Un abrazo

Mercedes González dijo...

Excelente y terapéutico relato. Es aquello de hacer un acto de conciencia, como se le llamaba antiguamente con tintes religiosos, escrutar y depurar el alma. Tomar una decisión crucial y comenzar de nuevo, cuesta y es difícil, como bien reconoce Cayetano.

Gracias, Rosita. Que te mejores de tu quemadura.
Un beso

Rosa Cáceres dijo...

verdial, la vida es una cadena de descubrimientos personales continuos. Yo creo que lo peor que le puede ocurrir a una persona en ese aspecto es sentir que "ya" la vida no le reserva buenos hallazgos, que ya ha descubierto todo sobre sí mismo, que ya no hay nada que reformar, cambiar, mejorar...nado por lo que concebir ilusión...

Un abrazo

Rosa Cáceres dijo...

Cayetano, nadie niega la dificultad de cambiar de rumbo, pero no es imposible, no lo es.Mi tío Ignacio Hidalgo de Cisneros, que fue jefe de la aviación republicana, escribió su autobiografía que se titula precisamente "Cambio de rumbo" y prologa Tuñón de Lara, citando el poema que Rafael Alberti dedicó a mi tío. Algunos críticos subtitulan la obra "De aristócrata a comunista". Él no podía soportar las desigualdades sociales y fue capaz de dar un viraje a su vida, renunciar a sus títulos nobiliarios, a sus posesiones, a sus privilegios, para compartir una forma de vida totalmente distinta.
Yo creo que te gustaría esa obra, porque cuenta muchas cosas y entre otars su amistad con Juan Ramón Jiménez y Zenobia Camprubí, con Federico García Lorca, con Alberti...

Un abrazo

Rosa Cáceres dijo...

emejota, mi quemadura va así así, con el antibiótico espero que mejore, de momento aún molesta mucho y está horrible de aspecto, vamos, que no puedo presumir de manos jajaja y para colmo me he pegado un buen golpe justo en el sitio con la puerta del frigorífico monstruo que tenemos jajaja
Yo creo que es posible cambiar y que todos cambiamos, de hecho. Sin embargo, la evolución a menudo es a peor. La amargura va ganando terreno porque, lógicamente, hemos acumulado más dolor en razón de que hemos vivido más, y la vida trae dolor inexorablemente.
Lo difícil- pero no imposible- es cambiar para limar esas excrescencia de carácter que a la vez que amargan a los demás también nos amargan a nosotros mismos.
He reflexionado mucho sobre el tema y no ceso de dar pasos en ese sentido. Es cierto que algunas veces paga una un resbalón, pero eso no significa que ya no vuelva a reanudar su progreso.

Un besico

Rosa Cáceres dijo...

Luis, mi capacidad de fabular es inagotable jajaja por eso jamás me he aburrido en mi vida.
Fantaseo lo que quiero, aunque soy incapaz de mentir en la vida real; aborrezco la mentira y nada me puede herir más que el hecho de que alguien dude de mi veracidad. Pero a la hora de inventar relatos...lo que sea y cuando sea.

Un abrazo

Rosa Cáceres dijo...

Fray Rodolfo, cada día es una nueva oportunidad que Dios nos da.
La cuestión es aprovecharla.
Siempre me agradó la parábola de los talentos. Creo que si hemos recibido un don, el que sea, hemos de desarrollarlo. Y no hay nadie que no tenga una cualidad para cultivar y hacer mejor el ambiente en que vive.

Muchas gracias por desear que Dios me bendiga, lo mismo le deseo yo a usted.

Un saludo fraternal

Cayetano dijo...

Rosa: buscaré esa obra de tu tío. De todas formas, tu tío cambió de rumbo porque en el fondo él era de otra manera. Yo no me imagino a un sádico o psicópata que disfruta haciendo daño y de la noche a la mañana se convierte en Teresa de Calcuta. Seguro que tu tío estaba asqueado de lo que veía a su alrededor y tomó una importante decisión. Que tu tío era un personaje durante la República ya me lo había chivado un pajarito hace muuuuuuucho tiempo (parezco una vaca).
Un saludo y ya sabes...
¡Porca miseria!
Por cierto, ¿cómo va la quemadura?

Rosa Cáceres dijo...

Cathy, muchas gracias, Duendecilla de Plata, te echaba de menos por mi casa, claro que yo estoy que no visito a nadie casi, por los exámenes trimestrales.
Hoy mismo voy volando a visitar tu página para enterarme de todas tus novedades.

Un besico

Rosa Cáceres dijo...

Paqui, en esta vida a todos nos ocurre que esperamos mucho de los demás, desde su aprobación (cuando somos tan duros para enjuiciarnos ante nosotros mismos) hasta las atenciones, el buen humos, la buena palabra de ánimo... Y no está mal, pero habremos de empezar nosotros a ofrecer aquello que nos gustaría tanto recibir.
De todas maneras, no es bueno buscar la felicidad tan sólo fuera de nosotros, porque la mejor felicidad, la de una calidad suprema, la hemos de buscar dentro de nuestro corazón y de nuestra alma.

Un besico

Rosa Cáceres dijo...

Princesa 115, muchas gracias. No tiene tanto mérito escribirlo de un tirón, soy una persona muy reflexiva, siempre estoy pensando y dándole vueltas a los temas, así es que escribo a vuelapluma sin problemas. Otra cosa es que al restringir el espacio me cueste, porque soy de largo recorrido.

Un besico

Rosa Cáceres dijo...

Juan, un comentario muy interesante. Los amigos que uno llega a tener en la vida se pueden contar con los dedos de una mano...y sobran dedos. Tenemos muchos conocidos, muchas personas a las que ciertamente apreciamos mucho y llamamos "amigos" con la mejor intención del mundo, pero si tener amigos fuera cosa tan sencilla, nadie hubiera dicho nunca que "un amigo es un tesoro".
Un amigo es un hermano de elección, muchas veces infinitamente más afín con uno que un hermano de sangre.
Podría escribir un tratado sobre el tema, porque personalmente me atañe, como no podía ser de otra forma.
Yo soy una persona intrínsecamente solitaria, quizás eso sea un dato para desentrañar mi forma de pensar.

Un abrazo

Rosa Cáceres dijo...

Man, creía que sabías que era escritora jajaja. mira a la derecha de mi blog, de arriba abajo mis novelas, pñinchando la portada de algunas hallarás la información.
Ya te avisaré cuando vaya a presentar alguna novela a Murcia o a Mazarrón, que el Alcalde me ha invitado a presentar la próxima allí, públicamente, pues he sido la Pregonera de las Fiestas del Milagro de Bolnuevo este mes pasado.
Ahora voy a ver ese tango en tu blog.

Un saludo

Rosa Cáceres dijo...

Begoña, aprecio muchísimo que te guste mi relato. Me gusta poco escribir relato breve, de hecho no lo hago más que si me lo piden para alguna antología. Yo prefiero el relato extenso porque me encanta analizar la psicología de los personajes y esclarecer sus motivaciones más secretas en cada nudo de la trama.

Un abrazo

Rosa Cáceres dijo...

Mercedes, al escribir en papel cosas como esa lista que escribe Lucía, la del relato, se toma distancia y perspectiva y se logra ver en nosotros mismos lo que es imposible si mantenemos la punta de la naríz pegada al espejo.

Un besico

Rosa Cáceres dijo...

Cayetano, ahora haré una entrada del libro de mi tío para que tengas los datos.

María Bote dijo...

Estupendo relato, amiga Rosa. Se puede reflexionar mucho sobre lo qu expones en él.
Como bien dices, nadie puede dar lo que no tiene.
Cuídate ese dedo. Las infecciones en ellos, los dedos, son, sobre todo, muy dolorosas, lo sé por experiencia.
Buen fin de semana. Besos. María.

Marce dijo...

Me ha encantado el relato Rosa, me anima a reactivarme y a hacer ese ejercicio de PUNTO DE PARTIDA. Un cordial saludo.

fonsilleda dijo...

Como he llegado cuando habías puesto el nuevo archivo, no he tenido problema alguno para leer el estupendo relato que nos has dejado.
El camino emprendido por tu protagonista le hará bien. Es imposible recibir si tú no estás dispuesto a dar.
El primer paso quizá es el más difícil.
Bicos.

Rosa Cáceres dijo...

María, hoy me duele un poco menos, pero curiosamente la quemadura ha desarrollado una marca que es una letra "M" mayúscula perfecta, como bordada a realce jajaja, todo el que me la ve se queda patidifuso jajaja

Un abrazo

Rosa Cáceres dijo...

Marce, todo camino, incluso el más largo, comienza en un punto de partida con un primer paso ¿no es así?

Un saludo

Rosa Cáceres dijo...

fonsilleda, de las tres potencias del alma la voluntad es la primordial. Si no hay voluntad de hacer algo, de cambiar algo, de mejorar algo...todo está perdido de antemano.
Me alegra que hayas leído mi relato.

Un besico