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lunes, 8 de agosto de 2011

Un premio en tierras de sierra y aceituneros

Esta es la cróniquilla de mi agradable experiencia como ganadora del 2º premio de narrativa Rodrigo Manrique, de Siles, Jaén.
Por la mañana, dimos un paseo por el pueblo y nos acercamos al lugar clave, pues iba a ser- según nos informaron unas amables vecinas- el escenario del evento literario al que habíamos acudido.
Desde el coche yo había hecho muchas fotos como esta que os muestro, de laderas montañosas sembradas de olivos. El paisaje jienense hace soñar.
También las escarpadas cumbres de la serranía impresionan.
Las calles de Siles conservan arcos como este, resto de la muralla y un aire señorial y recoleto a la vez.
El escenario a la luz del sol. Por la noche, con el torreón iluminado y la luna en el cielo, sobre él, presidiéndolo todo, os aseguro que constituía una estampa de ensueño.
Yo, que conozco exhaustivamente la obra de Jorge Manrique, estaba absolutamente en la gloria.
Bajo el sol su delicioso entorno de calles con casitas de fachadas floridas, hacía suponer la maravilla nocturna que vendría. No quedé defraudada, y menos al escuchar los acordes de música medieval que endulzaban la noche de los premios.


Una imagen del ágape para los escritores y acompañantes antes del evento. El ambiente, de lo más cordial.
Mi acompañante, mi marido, Javier. Para mí la mejor compañía imaginable. Además es mi chófer, jajaja, sin él a ver cómo iba yo a por los premios.
¡Preparados, listos, ya....! Los ocho premiados. Por orden de izquierda a derecha, 1º premio y sucesivos. Nuestros manuscritos en la mano para la lectura.
Mi turno de intervención. La luz que iluminaba el atril me cegaba con respecto al auditorio. Digamos que estaba sola con mi texto; “Un Cyrano cualquiera”, cuyo argumento se centra en un joven con una grave deficiencia física que, enamorado de una muchacha llamada Elisa, sin posibilidades de ser correspondido, acepta poner sus dotes para la palabra escrita al servicio de las pretensiones de su amigo Mario, que logra así conquistarla. El protagonista se presta a esa estrategia (como hizo Cyrano de Bergerac) porque siente que enamorar a Elisa con palabras emanadas de su corazón es el único triunfo al que puede aspirar.
El señor que está en primer término es un Concejal que hizo una semblanza de don Rodrigo Manrique y de la infancia de su hijo Jorge Manrique, el genial autor de las "Coplas por la muerte de su padre", transcurrida en esa casa, con juegos en aquella plaza. Me encantó oírlo, me emocionó hallarme en un lugar con tanta historia.
Al fondo estoy yo. Era el maremagnum tras acabar el acto de entrega de premios.
Posando todos con el Alcalde, que aparece en la imagen a mi derecha, izquierda de la foto.
Con el 2º premio de poesía, que venía de Cádiz.
Al día siguiente. El dueño del hotel, don Santiago Cruz, nos mostró las instalaciones, las espléndidas terrazas, y nos hizo algunas fotos.
Como ésta.
Aquí estoy conversando con don Santiago Cruz, que nos ponderó la excelente gastroinomía de su Restaurante (doy fe de que no exageraba) con una simpatía arrolladora. Me hizo firmar en el Libro de Honor del establecimiento.


¿Habíais visto alguna vez esta señal de tráfico? Por los alrededores del Río Mundo abundaba.
No pude resistirme a fotografiar varias de ellas jajaja...¡Mira que si te sale un sapo saltarín por la carretera!

Se me olvidaba esta imagen del restaurante del Hotel Cruz.

Aquí estoy en Ríopar, en el camino de vuelta.
Y con esta imagen despido esta entrada. Ya veis, quería compartir con vosotros la alegría de estos dos días en tierras de Jaén.