domingo, 26 de septiembre de 2010


¿Cuántas heridas puede soportar un alma humana? ¿Es posible que la delicada piel espiritual que la recubre cicatrice y sane tras recibir los zarpazos de la fiera, que es la vida algunas veces? ¿Poseemos la heroicidad del perdón cuando hemos sido atacados y sangramos profusamente? ¿En qué grado podría ser justificable la traición en algunos casos? ¿Qué hace falta para escapar del laberinto de la desdicha?
El Destino reparte a cada cual las cartas de su baraja, depende de cómo las juegue cada uno para que al final gane o pierda la partida definitiva. Lo que es seguro es que nadie puede escapar sin poner en juego las bazas que le han sido asignadas al comenzar.
(Fragmento de la contaportada de mi novela "Ladelicada piel del alma")

15 comentarios:

Cayetano dijo...

¿Cuántos zarpazos de la vida podemos soportar?
Mejor que no nos pongan ante tamaña prueba. Mi suegra, que en paz descanse, decía: que Dios no nos mande todas las desgracias que podamos soportar.
Un saludo.

cabopá dijo...

¿Qué hace falta para cambiar el destino de las desdichas?.....
Yo con que salga el sol todos los días y se ponga me conformo,aunque a veces.....No hay sol que quite nada....
Amiga, has cambiado de "lus bloguero", pues te sienta muy bien el blanco y azul.
Besicos.

Rosa Cáceres dijo...

Cayetano, la capacidad de aguante del ser humano radica en que tampoco es que le quede otro remedio.
Si a cada cual nos dieran a elegir, seguro que pasaríamos de soportar ciertas pruebas.
Tu suegra era una mujer de gran sabiduría, una sabiduría que a veces se adquiere a golpes de vida.

saludos

Rosa Cáceres dijo...

Cabopá, he cambiado el di9seño como Dios me ha dado a entender, acogiéndome a una plantilla ya hecha y sin haber guardado la anterior, con lo cual, ya ves, me he quedado un tanto a medias. No saber nada es lo que tiene, en fin, pensando en echar el cierre como estoy, da lo mismo.
Un besico.

Cathy Brown dijo...

Me hiciste llorar...me llego al alma...que belleza Hada...que belleza.

emejota dijo...

Hoy nos ha guiado la misma estrella, aunque tu lo publicaras hace tiempo y yo lo tuviera en "alcanfór" otro tanto.
No podría estar más de acuerdo contigo. Un abrazo.

Arantza G. dijo...

Creo que las personas somos como los robles; fuertes, muy fuertes. pero los hachazos nos pueden tumbar.
Besos

Princesa115 dijo...

Muchos pensamos que no somos fuertes, pero cuando la vida nos da tropiezos, es en ese momento cuando sale esa fortaleza que ignorábamos.
Siempre digo que cuando la vida te pone zancadillas, debes saltar alto, muy alto para seguir hacia delante.

Sube…
Haz de los obstáculos escalones
para aquello que quieres alcanzar.
Mas no te olvides de aquellos
que no consiguieron subir
en la escalera de la vida.

Chaplin

Besos y sonrisas

Montserrat Llagostera Vilaró dijo...

BUENOS DIAS ROSAS:

AY EL LIBRO LA DELICADA PIEL DEL ALMA, SI QUE ME CALÓ HONDO SI.

AY ESTA BRUJITA, QUE ME DABA UN POCO DE YUYÚ.

SABES, SOY TAN COMODONA QUE NO QUIERO PENSAR EN LO QUE ME DEPARA EL DESTINO. ME PONGO TODOS LOS DIAS EN MANOS DE DIOS, COMO DECIA STA. TERESA.
"VUESTRA SOY PARA VOS NACI. ¿QUE QUERÉIS SEÑOR DE MI?".
AUNQUE A DIOS ROGANDO Y CON EL MAZO DANDO.

BESICOS, Montserrat

Rosa Cáceres dijo...

A tod@s
¡Estoy harta de este maldito chisme! Acabo de hacer un análisis minucioso del proceso de escribir esta novela en concreto, con anécdotas y todo ...y ¡se ha borrado! ¡Dita sea la!
¡Pues no tengo tiempo de scribirlo de nuevo! Lo siento.

Rosa Cáceres dijo...

Álvaro y Amelia inician su vida matrimonial con unos buenos auspicios que cambian su signo bajo los adversos augurios de la vieja Meiga, la cual parece tener comunicación directa con el mundo de los espíritus.
Galicia (desde Santiago de Compostela a el recóndito pazo lucense y desde La Coruña con la Costa de la Muerte) y Alicante (en especial Torrevieja y Orihuela) son los telones de fondo de esta historia de infidelidad y lealtad que interpela las conciencias.
La vida traza sus caminos que se cruzan o se separan más allá de la voluntad de los que caminan por ellos.




Álvaro Ferreiro, marino mercante de vacaciones, conoce en Santiago de Compostela a Amelia, joven alicantina de Torrevieja que celebra en Galicia su fin de Carrera. Surge entre ellos un amor a primera vista que acabará en boda, en la iglesia de Santiago Apóstol de Orihuela. Durante la luna de miel en el pazo familiar de Álvaro, en Lugo, una viejísima sirvienta, Benitiña la Meiga, lleva a cabo unas profecías sobre ellos, en su lengua gallega, nada favorables. Álvaro se niega a traducirlas a Amelia que, sin embargo, intuye que son en extremo adversas.
Pasan los años y las amargas profecías se cumplen. Cada uno de los personajes de la historia encara de una forma diferente el nuevo panorama que surge, según le afecte en su provecho o en su daño.
Pero el Destino se encargará de poner las cosas en su sitio.

Rosario dijo...

Tu novela tiene que ser preciosa, pues todo lo que cuentas me gusta, ya la compraré.
Algunas veces encuentro a algunas familias que tienen que encarar la vida con muchas dificultades y desgracias.
Deseo para ti y los tuyos una existencia muy feliz.
Un abrazo fuerte amiga, desde mi librillo.

Mercedes González dijo...

La capacidad de aguante del ser humano es ilimitada. Yo he vivido situaciones límites en las que pensaba que me arrastraría y cuando este ha pasado, ha salido a flote mi resiliencia. Ese es el límite del sufrimiento: topar con la capacidad del ser humano de hacerte más fuerte por dentro y aprovechar lo malo para valorar lo bueno que contiene en su propia esencia (lo malo también encierra lo bueno).

Lo siento, me he enrollado demasiado. Estas horas son malas.

Besos

Rosa Cáceres dijo...

Rosario, un montón de aplausos para tu librillo encantador

Rosa Cáceres dijo...

Mercedes, me encanta que comentes por extenso, yo suelo hacerlo también. Todo cuanto trate del ser humano me seduce.

Un abrazo.