
Bueno, bueno, bueno...domingo y yo con la carpeta de exámenes que se me aparece como un dragón rugiente encima de la mesa, encima de un sillón y encima de la cama. Y es que la llevo de un lado para otro a ver si en alguno de ellos me da el impulso irresistible de ponerme a corregir.
Pero nanay, qué va, nada, que el cambio de ubicación no da resultado.
Claro que más terrible les parece el dragón que he pintado en la dichosa carpeta a mis alumnos, cuando me entregan el folio del examen.
-Profesora ¿qué quiere decir ese letrero?
Y señalan al pergamino dibujado arriba, a la izquierda: alea iacta est
-Mal vamos en latín ¿eh?- contesto yo a los que todavía me lo preguntan (por primera vez, que los otros ya lo han aprendido)- Significa LA SUERTE ESTÁ ECHADA y fue la frase que pronunció Julio César al cruzar el río Rubicón. No había vuelta atrás posible.
-¡Ah!
-Profesora- dice otro alumno-, para engordar al dragón.
Y me tiende su examen, muy ufano.
Pero es domingo, y yo tengo que corregir ¡Me está bien empleado, por poner exámenes! ¡En el pecado llevo la penitencia!
