viernes, 20 de febrero de 2009

Recortes en papel charol negro y poema ilustrado


¿Habéis intentado recortar papel rompiéndolo cuidadosamente con las manos, sin ayuda de ningún tipo de cuchilla? Yo sí. Este es el resultado.
Una obra un poco sosa, así, a palo seco. En este monento voy a intentar aderezarla con un poemilla, pero he de componerlo sobre la marcha. A ver que "perpetro":

Dinos
a todos,
mi pequeña niña
inquieta y dulce,
todo cuanto
asombra tu mirada,
con tus
ojos de par en par abiertos,
no ocultas
la sorpresa
o el temor
sin pronunciar ni una palabra.

NOTA: estos son versos ACRÓSTICOS, es decir, leyendo la primera letra de los versos, de arriba abajo, se puede leer una palabra o frase. En este caso DAMITA CON LAZOS.





Recorte en papel charol negro con tijeras. Este trabajillo tiene ya muchos años, lo hice cuando me fascinaban las cosas que se pueden consegir con esta técnica. Me encanta la simetría perfecta, este es un modo fácil de lograrla.
El motivo es muy sugerente para mí, las míticas habitantes del mar, hijas de Poseidón, con su guardia de cormoranes. Cuenta Homero que con sus cantos atraían fatalmente a los navegantes, haciéndolos naufragar en los escollos. Odiseo, fértil en recursos, fue el único que consiguió oír su llamada sin morir, gracias a su treta de los tapones de cera en los oídos en sus remeros, que antes lo habían amarrado fuertemente al mástil del navío. De nada les sirvió a las malévolas sirenas adoptar las voces de Penélope y de Telémaco, ni a Odiseo (Ulises) forcejear para librarse de las ligaduras que él mismo había ordenado que le pusieran.

Cuatro hermosos gatos, cuatro. En el centro de una decoración floral. Simetría y simplicidad.


Y por último, un poema en un cuaderno, con el margen profusamente decorado, como a mí me gusta. No sé si se puede leer con facilidad, por lo menos se ve cómo es mi letra. Dice así:
Hay que poner acento a lo que hacemos,
poner fuerza al amor y a la palabra,
que sea un golpe de amor la voz amiga,
que sea tilde de luz cada mirada.
Poner acento claro a la sonrisa,
no olvidar el acento que remarca
la fuerza y el poder de la caricia,
la cálida expresión, lenta, pausada.
Hay que poner acento
-corazón, pasión-
a lo que hacemos.
Hay que ponerle tilde
-ilusión, emoción-
a cada gesto,
es preciso que lleve acento
-comprensión, compasión-
el trato amable.
No se debe olvidar
imprimir el acento
en la mirada
cada vez que se pone en otros ojos.


3 comentarios:

Amig@mi@ dijo...

Madre mía rosa, no paras, has publicado 4 entradas en una... jeje
Lo del verso no lo sabía. Gracias. Y tengo que probar lo de cortar papel charol con las manos...
jeje
Besos

Francisco Javier Illán Vivas dijo...

Qué enorme trabajo las dos últimas entradas. Admiro esas páginas decoradas y estos recortes que expresan tanta belleza.

Rosa Cáceres dijo...

Amiga, los versos acrósticos son muy divertidos. Nio dejes de leer de esa manera cualquier poema que caiga en tus manos, puede ser que no sean acrósticos, pero si lo son, puedes encontrarte con sorpresas. Por unos versos así sabemos quien es el autor de "La Celestina" : El bachiller Fernando de Rojas escribió la tragicomedia de Calisto y Melibea y fue nascido en La Puebla de Montalbán".
Francisco Javier, no es trabajo, es placer. Me encantan este tipo de cosas.