viernes, 9 de septiembre de 2011

Orejas de mar


El mar tiene voz para clamar exaltado o para cantar una canción adormecedora bajo el sol o bajo la luna.
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Pero el mar también tiene oídos, y el que tiene oídos también tiene la mayor parte de las veces orejas; el mar las posee, os lo aseguro.
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Para demostrarlo aquí os traigo una oreja de mar, un regalo de nacar, exquisito y sencillo como una joya de la Madre Naturaleza.
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Esta maravilla de oreja de mar es tan perfecta que hasta luce delicados orificios como si quisiera adornar su lóbulo con pendientes de brillantes.
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Lo repito: el mar tiene orejas.
Y es que el mar puede y sabe escuchar a los que le hablan.
El mar guarda los secretos.
El mar recibe las lágrimas y las une a su inmensidad azul porque las lágrimas son como su agua, saladas y amargas a la vez.
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Pero hay algo que os hará comprender cuál es el misterio profundo del mar; y es que el mar es también la mar, ambivalente, diverso, de dos naturalezas, masculino y femenino a la par, encanta, seduce, subyuga...
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El mar, la mar, tiene
coraje y dulzura,
fuerza y suavidad,
empuje y caricia...
Porque es dual y en su dualidad radica su milagro, su vivificador y tranquilizante prodigio...
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Sí, amigos, el mar sabe escuchar; ya lo estáis viendo: el mar, la mar, tiene orejas.

27 comentarios:

MAJECARMU dijo...

Rosa,tu post me ha encantado.Esa oreja de mar es una preciosidad y tus letras nos convencen del dualismo,la consciencia y personificación del mar.
Mi felicitación por tu pasión generosa,que es todo un regalo y mi abrazo siempre,amiga.
M.Jesús

Cabopá dijo...

Ay,Rosica,
Es que ya estoy en la "fábrica de conservas" y no tengo tanto tiempo...
Te mandaré un email...(pronto)
Qué bonica entrada, me gustan las orejas de mar, alguna tengo.
Y tus palabras acertadas qué bien suenan...
Oye tu blog ha dado un cambio fantástico, me gustan esos compartimentos en los que guardas lo que quieres resaltar. ¿Cómo haces para cambiar los colores de las letras? Yo me peleo con el editor cada día, le doy al color y mientras estoy en él se ve de color pero al publicar se queda todo gris...je,je,Será que yo ando un poco gris y un poco desenfocada...je,je. Cansada, cansada es lo que estoy de hacer lo que tengo que hacer y no hacer lo que me gusta hacer....
¡Madre mía! que largo es esto.
Besicos amiga.

desdelaterraza-viajaralahistoria dijo...

Curiosamente acabo de llegar de la zona del Pirineo, tan lejos del Mediterráneo y sus conchas. Estuve antes en Huesca y allí la piedra mas abundante es una arenisca y calizas. Muchas de aquellas rocas están formadas por minúsculaa conchas marinas fosilizadas. Tan lejos y tan cerca. Un saludo.

paratilibre dijo...

La mar es generosa, inmensa, enigmatica.

Una exaltación del mar o la mar, con esa dualidad que tambien posee el ser humano que tiene oidos y orejas( y no me refiero al pabellon auricular), creo que usted me entiende.

Somos antagónicos entre el amor y el odio, entre lo bueno y lo malo o mejor expresado entre el bien y el mal, entre lo femenino y lo masculino, etc,etc, todo está en nosotros y también somos imprevisibles como la mar.

Un placer razonar con sus reflexiones.

julia dijo...

Hola Rosa¡precioso¡,Es una gran alegria vsitarte.Besos inmensosde luz para ti y los que amas.

Montserrat Llagostera Vilaró dijo...

Hola Rosa:
Que preciosidad.
Sabes a veces yo me ponía una caracola al oido para escuchar el sonido del mar.
Besos, Montserrat

Cayetano dijo...

Me gusta esa oreja.
Es bonita y necesaria.
De alguna manera es la que recoge el sonido de las olas, el rumor del viento en alta mar, el estruendo de las espumas rompiendo en los acantilados. Es testigo de toda esa música marina.
Un saludo.

Rosa Cáceres dijo...

Majercarmu, el dualismo está en casi todas las realidades. Hablaba en mi post del dios Jano, el de las dos caras, pero decidí eliminar esa referencia por si no era comprendida del todo.
Me encanta comunicarme contigo y también me siento tu amiga.
Un besico

Galeote dijo...

Bueno, sabía que el mar escuchaba, al menos por tantas y tantas veces que hablé cerca de él. Lo que ignoraba es que tuviese orejas de verdad, porque sinceramente yo, que no soy muy entendido en biología marina, desconocía estas maravillas.
Sería interesante llevar algunas de ellas como ejemplo, aunque mejor las dejamos en su medio, no vaya a ser que se estropee su encanto y predisposición.
Rosa, una fotografía preciosa y un texto que acompaña a la reflexión.

Un abrazo Juan.

Cathy Brown dijo...

Aaaaaaaahhhh pero que belleza!!!!Yo necesito un par de orejitas de mar, para escuchar mejor...cada dia estoy mas sorda che ji-ji.Cuanta dulzura en tus palabras...me gustaron muchisimo!!!Feliz fin de semana!!!!Besotes y un rico abrazo.

emejota dijo...

Es preciosa. Beso.

Rosa Cáceres dijo...

Cabopá, tengo muchas orejas de mar, porque antes aparecían en la playa y yo las cogía, claro. Ahora con tanto turismo no quedan ni piedras jajaja Yo, que tengo botes de cristal enteros replatos de estas cosas que tanto me gustan, ya no encuentro nada de nada...
El cambio de aspecto en el blog es cosa de mi hijo Juan Ignacio, el que tú conoces, pero hace las cosas con tal rapidez que ni me da tiempo a enterarme de nada jajaja
Para el color de las letras hay que "seleccionar todo" y elegir un color del cuadrito que aparece en en el escritorio mismo del blog.
Ten paciencia con el trabajo, piensa que luego termina cada día y te vuelves a tu casa y a lo que te agrada...pero la obligación es antes que la devoción.
Un besico
Un besico

Rosa Cáceres dijo...

dlt, esa parte tiene que ser preciosa de verdad. Aquí también hay piedra arenisca con fósiles marinos, en una zona que es preciosa de andar, además hay mucha montaña, pero de cumbres peladas, no como en el Pirineo, que por cierto aún no conozco y estoy deseando conocer.
Un abrazo

Rosa Cáceres dijo...

paratilibre, claro que lo entiendo. La capacidad de oír, o mejor de escuchar, la tiene no sólo el oído, sino también-y yo diría que principalmente- el alma, el sentimiento, lo que realmente conforma a la persona y la hace ser lo que es realmente.
Pero no hablemos de tan altas exégesis y complazcámonos en el disfrute de las bellezas naturales como esta nacarada concha con forma de pabellón auditivo, porque nos invita a soñar.

Un abrazo

Rosa Cáceres dijo...

julia, no sabes cuánto me gusta la forma que tienes de saludar, esos besos de luz patra mí y para quiénes amo los tomo y los valoro como un tesoro de amistad sincera.
Igual deseo para ti: que la luz te envuelva en su abrazo de alegría inconmensurable.

Rosa Cáceres dijo...

Cayetano, jajaja, hay que extender la especie de que llevar colgada al cuello una oreja así hace que se "oigan" misteriosamente las respuestas a las preguntas de examen del profesor de Historia jajaja
Un abrazo

Rosa Cáceres dijo...

Galeote, estas conchas marinas aparecen vacía en la orilla, tal vez es que el animal marino que las ocupa ha sido devorado por algún pulpo; los pulpos son muy amigos de guardar la entrada de sus cuevas con conchas marinas de sus presas. He de preguntarle a mi hija, que es bióloga marina y buceadora, que a veces me cuenta cosas asombrosas de la fauna del mar.
Un abrazo

Rosa Cáceres dijo...

MOntserrat, perdona, te había saltado, precisamente a ti, mi lectora número uno, a la que estoy deseando mostrar aquí con mi libro en la mano...¡Ay si no fuera yo tan torpe, ya lo habría hecho!
Yo siempre tengo una caracola cerca, en la mesa y en las estantería, para oír la canción del mar.
un besico

Rosa Cáceres dijo...

Cathy, jajaja, pues me parecen que para eso no sirven. Yo las he visto a modo de colgante porque son preciosas, pero aplicadas a la oreja en plan sonotone nunca jajaja
Un besico

Rosa Cáceres dijo...

emejota, así es, son preciosas...
Otro beso

Luis G. dijo...

Precioso canto a esas orejas, a ese mar que exhibe sus tesoros a los corazones sensibles, llenos de amor. Amas el mar como yo a mis montañas, pero también acudo a mi mar. Cada uno tiene el suyo, porque el Mediterráneo es de todos.

Un abrazo, amiga Rosa,

Luis.

Rosa Cáceres dijo...

Luis, algunas veces desde mi mar, rodeado de altas montañas peladas, me acomete el deseo de encontrarme en cumbres arboladas que huelen a tomillo y romero, lavanda e hinojo...
Todo es bello, cada paisaje a su manera.
Yo me conformo ahora con hablar de lo que tengo cerca.
un abrazo

Amig@mi@ dijo...

Yo tengo una así, grandota, como adorno en el baño, bueno, ya sabes que soy como tú... Tengo muchas
jaja
Besos

Rosa Cáceres dijo...

Amig@mi@, nos parecemos en los gustos jajaja, eso ya es un punto de unión.
Un besico

ARO dijo...

El mar, la mar,
¡qué buen tema para hablar!

Rosa Cáceres dijo...

ARO, tú también lo tienes cerquita, pero es "la mar oceána" que decían los antiguos, ahí es ná...
Un abrazo

Carmela Rey dijo...

Me ha encantado esa dualidad a la que haces referencia, como me gusta el mar, siempre desde mi respeto, porque él, nos oye.
Un saludo cariñoso