domingo, 11 de septiembre de 2011

Una casa para ser feliz en ella.

Como siempre, me detengo a fotografíar el llamador de una casa cualquiera en un lugar cualquiera de los que visito.
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Me fascina la belleza de los detalles y el gusto que algunas personas tienen a la hora de adornar su casa, su espacio, su vida en suma...
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Y sin que esté conectado necesariamente con lo que en un momento puntual me ha llamado la atención, me viene a la mente una frase llena de sabiduría, a mi modo de ver, que he leído alguna vez en alguna parte que ya he olvidado.
La frase en cuestión es la siguiente:
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"Una casa tiene que estar lo suficientemente limpia para que sea sano vivir en ella y lo suficientemente sucia para que en ella podamos ser felices".
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Para mí estas palabras constituye toda una filosofía de vida, y yo las comparto plenamente.
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Conozco muchas familias en que los conflictos de convivencia tiene origen en la manía del orden y la limpieza de alguno de los miembros, especialmente del ama de casa, aunque sea también trabajadora fuera del hogar.
Casas en las que no se permiten los libros (me parece increíble, pero conozco algunas) porque son "nidos de polvo" (yo tengo la casa "alicatada" de libros y me encantan), ni periódicos, porque luego quedan sobre cualquier mesa de cualquier manera y "hacen feo" (yo crecí leyendo diariamente uno o más periódicos y sigo haciéndolo).
Casas en las que todo tiene que estar en su sitio, en las que no se puede poner los pies en el sofá o en una silla, casas en las que "estalla la tragedia" si alguien pisa el suelo recién fregado o si trae barro en los zapatos...
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¡No hagamos motivo de conflicto tonterías así!
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Una casa tiene que tener un cierto grado de desorden e incluso de suciedad (esa manía de estar limpiendo a todas horas, de castigar a las niñas, especialmente a las niñas ¡Ay! a quedarse el sábado desollinando la casa con la madre...) para que sus moradores se encuentren a sus anchas en ella, para que, en esta azacaneada vida, tengan ahí su paraiso de libertad y acogimiento, para que, en resumen, puedan ser felices allí.

42 comentarios:

María dijo...

Pues yo soy de lo que llamamos maniática del orden, jaja, pero me moriría sin libros aunque, eso sí, tengo estanterías hasta en los pasillos. Lo que no he conseguido nunca es catalogarlos, es una espinita que tengo clavada en mi corazoncito maniático.

Besos

Rosa Cáceres dijo...

María, catalogarlos no es tan difícil, eso a mí se me da muy bien. Pero acpetame el consejo de no enfadarte jamás con nadie por un desordencillo de nada; las personas son mucho más importantes que los objetos o el orden en que los tangan colocados ¿no crees?
Un besico

Luis G. dijo...

Huy, cuanta razón tienes, Rosa. Mi casa huele a libros, los hay por todas las partes. De vez en cuando paso la bayeta.... pero... ese desordencillo que le explicas a María es el encanto del hogar... ¿a que sí?

Besos en un domingo de luz, calor y que rubricará el fin de fiestas de Segorbe.

Un beso,

Luis.

Montserrat Llagostera Vilaró dijo...

Hola Rosa:
Sabes antes era mucho más perfeccionista.
Ahora me he vuelto más como dicen los valencianos "m´en in fot".
Y libros tengo en la libreria del comedor, en una libreria en mi habitación, en otras dos habitaciónes.
Y mira los plumeros se inventaron para algo.
Y sabes un poco de polvo es solera.
Para mi lo principal es que estén limpios la cocina y los baños.
Y a veces la tacica la termino de limpiar y ya hay restos de "chocolate".
Bueno ya estoy con los Galifa, el hijo y la tuerta ya murieron. Cada día me tengo que leer unas páginas.
Cuando me dicen ¿que quieres que te regale?, la mayoría de las veces digo un libro.
Es que si no leemos, al final las telarañas se nos harían en el cerebro.
Besicos, Montserrat

Cayetano dijo...

Una casa somos nosotros, los que la habitamos. Lo demás son cuatro paredes y un techo.
Un saludo.

Rosa Cáceres dijo...

Luis, eso es, exactamente...ese saber que nadie va a poner mala cara si alrededor de la mesa hay (jajaja, como en mi casa) cinco pilas de tres o cuatro libros cada una, porque todos tenemos la costumbra de alternar diversas lecturas, esas columnas inestables de lecturas en las mesillas..
Si vieras mi habitación de trabajo jajaja, a algunos/as les daba un patatús, seguro.
El año que viene, más fiestas en Segorbe.
Un abrazo

Rosa Cáceres dijo...

Montserrat, lo que yo no puedo soportar es que haya un disgusto entre personas porque hay papeles sueltos, periódicos, o porque uno disfrute el sofá, en vez de tenerlo de adorno...
Los Galifa se van ya definitivamente, ahora vienen otros "malos" jajaja, malísimos, y más psicología, no lo puedo evitar, tengo que hacer la radiografía mental de cada personaje.
¿Qué te está pareciendo la parte histórica, la de los fenicios y los iberos?
Un besico

Rosa Cáceres dijo...

Cayetano, dices algo que me encanta, con tu permiso me quedo la frase, jajaja, porque es exactamente lo que quería decir yo: si las personas no nos hacemos acogedoras, mal podrá resultar acogedora la casa en que estemos.
Genial la carta de la Jefa de Estudios, genial.
Un abrazo

Amig@mi@ dijo...

Jaja, una vez más coincidimos, amiga, yo también tengo fijación por los llamadores de puertas, y si son antiguos ya es delirio.
Y de libros no hablemos. Cualquier día me tengo que salir de casa.
;)
Besos

Rosario Ruiz de Almodóvar Rivera dijo...

Vuelvo de mi asueto obligado.
He leido tus últimas entradas, como siempre me encantan, eres estupenda con los regalos del mar, a mí también me gustan mucho.
Respecto al orden, creo que las maestras lo llevamos en la piel, pero si se hace entre todos no cuesta trabajo y por supuesto, leer una de las mejores aficiones.
Un abrazo amiga, desde mi Librillo, empezaré a publicar entradas, cuando pueda.

Rosa Cáceres dijo...

Amig@mi@, los llamadors me llaman, valga la redundancia jajaja
Los libros son miralla en mi casa, cada libro un sillar, y dentro el saber y el divertimento, un placer en suma.
un besico

Rosa Cáceres dijo...

Rosario, pues yo confieso que tengo el desorden en mis venas jajaja, sofás y sillones cubiertos de libros y cuadernos, bolígrafios y demás...no puedo evitarlo, donde voy llevo mis papelotes...
Un besico, que ya te echaba de menos

María Bote dijo...

Cuánta Razón tienes en lo que expones, amiga Rosa. Las casas tienen que tener, aspecto y olor a vida, aunque deban tener, al menos, el aseo imprescindible, sobre todo en cocinas y baños.
Un día a la semana, vienen a casa mis tres nietas de 12, 6 y año y medio. Cuando por la noche su padre las recoge, la casa está como si hubiera pasado por ella un regimiento de caballería: cuentos y juguetes por todas partes, lapiceros de colores, folios, las sillas y sillones movidos de sus sitios, cojines por el suelo, etc, tec, mas, en ese momento, mi marido y yo nos miramos, sonreimos y nos sentimos los más felices del mundo. Es una casa vivida y disfrutada...

Besos. María

Marina dijo...

Hola Rosa. Creo que te encantaría mi casa jajajajajaja...pero mi marido no opina lo mismo.
Un placer cielo.
Besos

Rosa Cáceres dijo...

María, tienes razón en lo que dices, esas casas que parecen preparadas para la foto de la revista de decoración no me parecen casas con vida, verdaderos hogares.
Pero a ver si parece que soy una guarrindonga jajaja, mi casa está limpia, jajaja, pero con libros y papeles, y cada cual se acomoda a su gusto, sin disgustos, valga la similitud jajaja
Un beso

Rosa Cáceres dijo...

Marian, jajaja, seguro que sí, pero sería mejos si hubiera similitud de pareceres jajaja
Un besico y gracias por agregarte como seguidora, ahora veré yo tu blog.

Marina-Emer dijo...

Nadie es dueño de tu felicidad, por eso no entregues tu alegría, tu paz, tu vida en las manos de nadie, absolutamente a nadie.
*** Aristóteles ***

tienes toda la razón en cuanto tanto orden y tanta limpieza en una casa que no se puede ni vivir y te lo digo por esperiencia .no de mi casa que esta como se debe estar y vivir pero mi prima es que todo lo tiene cada dia mas nuevo en vez de mas viejo pero ...ojo no manchar ni arrugar nada ,es no vivir yo voy a veces por cumplir pero estoy sufriendo no se me caiga una pavesa de algo y....
bueno querida feliz semana
besos
Marina

Olegario dijo...

Mi querida Nefelibata: Hoy je podido entrar en tu nlog y he leido el tema de la casa.Tú dices que ha de estar limpia y además sucia. Dichosa suciedad la que reposa encima de todos los libros
que pululan por nuestras bibliotecas. Un abrazo.

Begoña de Urrutia dijo...

Comparto tu opinión. Una casa es un hogar, no un museo, ni una exposición bien combinada de muebles. No me gusta la suciedad pero me disgusta más la esclavitud de la manía de limpieza que todo lo reduce a mantener el orden.
Los libros son vida, creatividad, riqueza.
Un abrazo fuerte

Rosa Cáceres dijo...

Marina-Emer, desde luego te comprendo muy bien, y te he estado encontrando estos días pasados en el blog de Francisca Vega, por eso también he podido acceder al tuyo, siempre tan creativo.
Un abrazo

Cathy Brown dijo...

La casa hay que disfrutarla!!!!Es lo que hacemos nosotros, la disfrutamos....cuando entras en ella podes ver millones de cuadros colgados en la pared, con fotos nuestras y de amigos, familiares... (mucha gente se queja de ello)podes ver el modular con millones de adornos de ceramica(los cuales ama mama)la heladera llena de imanes...por fuera de la casa, llena de plantas...nuestra casa es un paraiso, al cual todos queremos volver despues de un dia de trabajo y la vamos modificando y vistiendola mas hermosa.Cuando entras en ella se siente el amor y la buena onda de sus moradores....por mi trabajo visite muchisimas casas y hay una en especial que al entrar, se siente un frio tremendo.....un helazon que te llega a los huesos...en esa casa o tendria que decir caseron porque es inmensa...no hay una pizca de amor...que triste es tener todo lo material pero nada de cariño...en fin me encanto este tema,besotes Hada y una feliz semana.

Rosa Cáceres dijo...

Olegario, los libros lo contiene todo, por eso habrá que perdonarles el que a veces acumulen cierta capa de polvo, que además se elimina fácilmente; pero abrir un libro es abrir una puerta a lo maravilloso.
Un abrazo

Rosa Cáceres dijo...

Begoña, estoy de acuerdo en que tanto orden esclaviza. Parte de la libertad consiste en no aceptar esas obsesiones.
Un abrazo

Rosa Cáceres dijo...

Cathy, cómo se nota que este tema es uno de tus predilectos; transmites entusiasmo y calor cuando describes la calidez de tu hogar, repleto de señas de identidad de la familia. Enhorabuena por eso, por hacer de vuestra casa un lugar al que desear volver cada día.
Un besico

Rodolfo de Jesús Chávez Mercado dijo...

Hola Rosa. Saludos.

Eccomi!!!
Espero que te encuentres bien. Muchos abrazos.

Una bonita entrada. Me recuerdo cuando llegaba a la casa y mi hermana estaba trapeando. Hayy que le pisara. Al final se resistia y me dejaba pasar ja,ja,ja. Sabia que de todas maneras tendria que repasar. Eso si, a la segunda te daba con el trapero ja,ja,ja.

Un fuerte abrazo y Dios te bendiga.

Me sumo a tu pensamiento: No hagamos odio por cualquier tonteria. Tratemos de vivir la vida con el decoro posible.

Fra Rodolfo de Jesùs O.Carm

Rosa Cáceres dijo...

Fray Rodolfo, qué agradable encuentro, después de el verano volvemos a visitarnos. Me ha encantado la anécdota de su hermana, jajaja, pero me recuerda a Marta y María; Marta se afanaba con la casa y renegaba de que María no la ayudara, pero Jesús le dijo "Marta, Marta, andas nerviosa y afanada, pero María ha escogido la mejor parte y no se la quitarán"; escuchar y ofrecer la palabra es importante,
así es que valoremos lo verdaderamente importante.
Que Dios lo bendiga.

Arantza G. dijo...

Mi hija dice que estoy enferma con el tema del orden; claro está, ella está sanísima. Pero.... los libros son libres de estar como les parezca, los papeles en su orden desordenado, las mesas de escritorio están vivas, cualquier día algún lapicero me da un mordisco, mi casa es acogedora, limpia y ordenadada en su justo desorden.
Besos

Francisca Quintana Vega dijo...

Hola, Rosa....fíjate qué hora es...las cuatro de la madrugada. No puedo dormir.Y he entrado en el blog y estoy comentando alguno..sabes?...vaya tema...me ha recordado a mi madre.Yo creo que este tema ha dado mucho que hablar y discutir en muuuchiiiiisimas familias.
MI madre era muy perfeccionista,y yo me eduqué así, y mis primeros años de casada fuí así. Pero hoy día,no.....me gusta más un hogar cómodo..acogedor,que se note que es mi hogar y el de mi familia, incluso con esos "trastes"por el medio.
Luego, cuando los hijos se independizan...se echan de menos esas cosillas. Lo que sí me gusta son los detalles ...las casas decoradas con buen gusto...aunque no todo el mundo nos podemos permitir vivir en la casa de nuestros sueños.
Mejor es...soñar en la casa donde vivimos...poder soñar y no como yo ahora...que ni puedo dormir. Un beso grandote. Gracias por todo. No cambies.

Rosa Cáceres dijo...

Arantza, ser ordenado es una virtud grandima, siempre que no derive en obsesión y amargue la vida a los de alrededor.
Ojalás yo pudiera mantener el orden en casa, pero entre papeles y unos que vienen otros que van...
Un besico

Rosa Cáceres dijo...

Francisca, ¡Ay, Ay, Ay! Paciencia y esperanza, que ese insomnio pase pronto.
Estoy extremadamente atareada, por eso comento poco, perdona, tú ya sabes...
Un besico

Galeote dijo...

Comparto esa opinión tuya para alcanzar la felicidad, al menos apoyarla.
Es un error, estar todo el día viviendo para el piso, para el coche, enseñando a las vecinas la cocina nueva -por decir un ejemplo, esa obra de arte que sin duda nos hace a todos ilusión, sin saber que muy pronto se llenará de humo y de grasa. Llegar a casa después de trabajar y querer mantener todo al detalle, reluciente o lo que es peor, darte la paliza en ordenar todo tu espacio, con el único fin de pretender restablecer un estado de ánimo caído.
Prefiero hablar y dedicarle más tiempo a esas personas que merecen la pena en tu vida y visitar aunque sea en el trastero, aquellos viejos libros que un día no tan lejano despertaron mi niñez.
En la vida, lo único importante es intentar ser feliz y agradar la vida a la personas que comparten la tuya. Se puede vivir con menos de lo que realmente consumimos.

Un tema sugerente Rosa, te envío un abrazo. Juan

Montserrat Llagostera Vilaró dijo...

Hola de nuevo Rosa:
Estoy leyendo la parte de la época actual seguida, porque leo a raticos, y cuando termine.
Me leeré de tirón los fenicios.
Verdaderamente eres una psicoananlista de tus personajes.
Madre mía ahora menudo planteamiento.
Pobre Marina.
Sabes que me estoy aguantando de no leer el final, como hacia de pequeña, ja,ja.
Besos, Montserrat

Cabopá dijo...

Totalmente de acuerdo con tus axiomas y principios para una casa, para ser feliz...
Me gusta el orden, me gusta el desorden por horas,no eternamente...
Soy un poco maniatica en eso de que todo tenga un sitio para cada cosa...Será una deformación de aquella Formación par el Hogar que recibimos en nuestros años de Instituto...
Amiga tienes un email.
Besicos

Rosa Cáceres dijo...

Galeote, siempre he dicho que a mí el lujo me es indiferente, pero no el confort, y para mí parte fundamental de lo confortable es lo cómodo, sencillo, sin preocupaciones excesivas...Más de una vez se han reído de mí por esto, pero me da lo mismo.
Un abrazo

Rosa Cáceres dijo...

Montserrat, así me gusta, una lectora que comenta lo que lee. Siempre me causa curiosidad qué pensarán de mí mis lectores...

maría josé dijo...

Estoy completamente de acuerdo, soy una maníatica del orden redimida a las malas desde que nacieron mis hijos jeje. Ahora si todo está medio ordenado soy feliz.

Fernando Pagán dijo...

Buenos dias Rosa, gracias por dejar el primer comentario en la primera entrada tras nuestras vacaciones. Me ha llenado de alegria saber que todavia estais en Puerto de Mazarrón,disfrutando de ese maravilloso clima, además este mes de septiembre está siendo especialmente cálido.
De tu entrada decirte que los hogares tienen que ser eso, un lugar para descansar, disfrutar con tus cosas y el entorno.Desgraciadamente algunas veces nuestro sentido del orden es tan estricto que no nos deja vivir en paz.
Si quisieses alguna vez emplear en tus libros alguna foto mia no tienes nada más que decirmelo...sería un verdadero honor ser útil.
Deseando que sigas en la playa bajo los rayos del sol, me despido.
Fernando

Rosa Cáceres dijo...

Fernando, me ha alegrado mucho tu visita; por desgracia ha ocurrido un imprevisto familiar importante y me tuve que venir a Orihuela, pero el 30 de este mes volveré porque tengo que presentar en la Casa Consistorial mi última novela (7ª de las mías publicadas) y ya está la cosa en marcha.
Desde luego creo que somos legión los que queremos vivir en paz sin conflictos por un trasto de más o de menos. Mi desorden en los papeles es épico jajaja, pero con mi desorden yo me entiendo.
Un abrazo

Rosa Cáceres dijo...

María josá...qué bien me ha parecido la expresión "maniática redimida" jajaja, lo de los hijos es una razón de peso ¿Quién pone orden en un cuarto de juegos infantil?

Un besico

Rosa Cáceres dijo...

Cabopá, te había olvidado, perdona...¡Ay, aquella María O. y aquella Carmen G.! ¡cómo para no estar al loro de los asuntos domésticos!

Un besico

desdelaterraza-viajaralahistoria dijo...

Estoy completamente de acuerdo. Por lo demás espero se solucionen sus problemas familiares de la mejor manera. Un saludo.

El taller del cantor dijo...

Buenas noches.
Gracias a usted he encontrado la frase que andaba buscando.
Ahora "sólo" me queda encontrar la imagen que en cierta ocasión vi de la frase en inglés en un cartel a la entrada de una casa en una foto interior de un disco de Pete Seeger, cantautor norteamericano. Agradecería si alguien me la pudiera escanear y enviar a angelaguasnuevo@yahoo.es. Me parece un buen regalo para nuevos hogares. Gracias, y salud.