sábado, 3 de septiembre de 2011

Tierra láguena

Su corazón era como de tierra láguena, una materia impermeable al agua y quebradiza al tacto ante la menor presión.
Decía que llevaba el corazón en su mano, pero esto no significaba nada más que las lágrimas no calaban en él y que su inflexibilidad lo hacía insensible, deleznable, sin fuerza.
Al final la verdad de su corazón consistía en que era incapaz de recibir el benéfico riego de la lluvia de lágrimas o de moldearse para amoldarse a la forma de otro corazón.
Su corazón gris y malva, brillante como el metal, no era un verdadero corazón, sino tierra, tierra láguena.

27 comentarios:

paratilibre dijo...

Me parece un corazón muy poco protegido, debil y a expensas de muchos elementos que lo desintegran.
Se queda en polvo se queda en nada.
Mis saludos.

Cabopá dijo...

Un micro realmente precioso...El corazón y la tierra láguena que tanto conocemos por aquí. Un corazón fuerte y dulce como el tuyo, una tierra buena para cubrir la techumbre de las casas y de la vida...
Besicos desde la calurosa urbe, cielo despejado después de las tormentas de ayer...

Rosa Cáceres dijo...

paratilibre, el corazón ha de protegerse hasta cierto punto, cuando se quiere quere bien hay que asumir el riesgo de entregarlo, sin temor. Mejor es tener un corazón generoso aunque vulnerable que excesivamente precavido.
Un saludo

Rosa Cáceres dijo...

Cabopá, Murcia tras la tormente tiene que resultar algo menos temible por el calor.
Cree que me acuerdo mucho de ti estos días, porque he notado lo dura que se te hacía la vuelta a la rutina en la ciudad. Pero me imagino que ya estarás como pez en el agua, aunque el pez de referencia sea en este caso el que asoma en el río Segura a la altura del punete de los Peligros jajaja
Un besico

José Antonio del Pozo dijo...

tierra láguena, no conocía esa expresión, ese vocablo, así que te la agradezco, y sí, mira que perderse la caricia de la lluvia sobre el rostro, sobre el corazón.
saludos blogueros

julia dijo...

¡Es precioso Rosa¡.Es una maravilla lo que has escrito.Gracias por compartirlo.Besos inmensos de luz para ti y los que amas.

Luis G. dijo...

Huy, cuanto corazones se enmarcan en ese que dibujas con palabras reales, exactas, amiga Rosa. Desconocía la acepción "láguena". Ahora lo sé. Siempre se aprende, cuando hay corazones "en la mano", como el tuyo.

Un abrazo,

Luis.

Rosa Cáceres dijo...

José Antonio, la láguena es de color lila, morado, y es un material natural con el que se cubren los terrados de las casas, por ejemplo, la casa de veraneo que era de mis padres, la casa familiar, tiene láguena arriba; como es impermeable no filtra el agua, que escurre por canalones al aljibe (no es lo mismo un pozo que un aljibe, el aljibe recoge el agua de lluvia, el pozo se nutre del agua subterránea) y el agua recogida es excelente en sabor, depurada y fresca. Los techos de la casa, que son altísimos, son de pino del Canadá, de vigas labradas preciosas y están en excelente estado porque el terrado es de láguena. Aqui hay montes enteros de láguena y de greda.
Lo que sostengo en la mano en la foto es láguena, claro.
Un abrazo
labrado

Rosa Cáceres dijo...

julia, eres demasiado amable, lo que he escrito es una simple improvisación. Esta mañana me he levantado muy temprano, como es mi costumbre, para escribir un relato, pero tras varias horas me he cansado (me gusta escribir a mano) he contado siete folios y he decidido que ya estaba bien, que mañana continuaré. Entonces he hecho acto de presencia en el blog con unas líneas improvisadas: las que tú juzgas tan benévolamente. Muchas gracias otra vez.
un besico

Rosa Cáceres dijo...

Luis, se ve que lo de la láguena es cosa de Murcia, mira como Cabopá sí la conocía.
Aquí, en Mazarrón, la tierra adquiere colores y texturas muy diversas: la láguena que ya explico en mi respuesta a José Antonio para qué se utiliza, la greda, que es amarilla, emulsiona con el agua y antes se usaba como champú, el almagre o almazarrón que es rojo, el ocre, el negro de la minería, en fin, un paisaje a veces fantasmagórico pero precioso, muy montañoso, a ti te gustaría quizás.
Un abrazo

verdial dijo...

A veces hay que dejar al corazón sentir un poco (si se puede conseguir, claro). No es bueno que todo lo que caiga sobre él resbale y caiga en pozo sin fondo. Es tan hermoso el sentir como palpita el corazón, aunque sea por tristes sentimientos...

Un abrazo

Francisca Quintana Vega dijo...

Hay corazones así, por desgracia. Y yo no sé si es desgracia que el mío ame incluso a quien lo daña. ¡Que cosas tiene esta vida!.
Un abrazo...y un beso grandote. Ah...puse entradas nuevas en los dos blog...hoy estaba inspirada...jaja

Rosa Cáceres dijo...

Verdial, s mejor la tierra porosa cuando se habla del corazón, pero a veces habría que revestirse de una armadura impermeable para que nos resbalaran las ofensas malintencionadas.
un besico

Rosa Cáceres dijo...

Francisca, nunca debemos lamentar poseer la capacidad de amar, porque ello nos hace superiores a las piedras ¿no crees>?
Ahora mismo voy a visitar tus dos páginas, seguro que me gustan.
un besico

Montserrat Llagostera Vilaró dijo...

Hola querida Rosa:
Seguro que tienes un gran corazón.
Bueno yo sabes que lo del tamaño material no quiere decir nada, porque yo lo tango pequeño y en forma de gota, me lo vieron hace años, en una radriografía, ja,ja... pero pero cabe mucho amor concentradico.
Bueno pues como te decía me encanta tu descripción.
Sabes, mi padre me decía que el leer no me quitarte el escribir.
Pero ahora yo digo que el internet, no me quite de leer libros manuales, por esto te he hecho el pedido, de la Isla cueva de lobos, por lo menos me obligaré a leer dos capítulos diarios.
Besicos, Montserrat

Mistral dijo...

Lo que se perdió!!!!

Un placer leerte

Rosa Cáceres dijo...

Montserrat, estoy muy contenta de tener una lectora como tú, que creo que conoce casi todas mis obras...¡ole las catalanas guapas!
un besico

Rosa Cáceres dijo...

Mistral, he visitado tu blog y me quedo por allí ¿te parece?
Un abrazo

María Bote dijo...

No conocía la expresión "lágena" y su significado, ya, gracias a ti y a tu forma maravillosa de escribir y describir, lo sé.
Es hermoso tener un corazón sensible, como el tuyo y que sea permeable a la húmedad, sobre todo a la de las lágrimas...

Besos. María

Rosa Cáceres dijo...

María, muchas gracias por lo qiue me dices. La Láguena es muy coirriente por aquí, pero es quebradiza y si es un monte siempre tiene desprendimientos con la lluvia.
Las personas que felicitan a otra por tener buen corazón sin palabras dan la prueba de tener ellas mismas un corazón así, como el que dicen.
Un besico

MA dijo...

Su tierra lágueda, es su corazón de tierra madre.
Con el corazón en la mano, la tierra madre es la tierra que lo ha visto nacer.

Un abrazo de MA para ti.

Mil gracias mil por tu huella bloguera.

Rosa Cáceres dijo...

MA, un abrazo y seguire´visitando su blog.

Arantza G. dijo...

La semana pasada me acordé mucho de tí. Llegó mi hijo de vaciones con un regalo que me hizo llorar. Un corazón recogido en una playa portuguesa.
Sabemos que si entregamos el corazón, sufrimos. Y aún así una buena parte de la humanidad, lleva el corazón partido.
Besos Rosa, con todo cariño.

Rosa Cáceres dijo...

Aratza, ¿sabes que sigo encontrando corazones de playa y ya no los recojo? ¡Tengo tantos que no sé qué hacer con ellos!
¿por qué me saltan a la vista mientras a otras personas no? Claro que hay gente que parece estar especializada en encontrar "piedras de jaqueca", y yo habré encontrado en toda mi vida media docena jajaja
Por si no lo sabes, las piedras de jaqueca son los opérculos de ciertas caracolas, y se dice que aplicándolos sobre la piel desaparece la jaqueca, aquí los venden en las joyerías engarzados en oro como pendientes, sortijas y camafeos, porque son rojos o tostados y muy bonitos. Joyas del mar.
Un besico

Arantza G. dijo...

Puedes poner una foto de esas piedras de jaqueca? No recuerdo...
Besos Rosa

Rosa Cáceres dijo...

Arantza, no tengo fotos de las piedras de jaqueca, lo siento. A ver si encuentro alguna en mi casa y la fotografío.

Un besico

Rosa Cáceres dijo...

Arantza, ya tengo foto, he buscado por mis joyeros y he encontrado las que he guardado, exactamente quince, algunas más bonitas quie otras. En la próxima entrada las pondré.