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lunes, 29 de noviembre de 2010

COINCIDENCIAS


Hoy quisiera comentar una coincidencia que es hasta misteriosa de tan exacta y completa.
Acabo de entrar al blog de cabopá, mi amiga murciana y me encuantro unas fotos (foticos, dice ella) que coinciden casi al detalle con las que yo hice ayer mismo de la Glorieta de Murcia.
Nada, que son igualicas. El mismo enfoque, la misma preferencia por las flores de color rojo (las había de otros muchos), las mismas fuentes...¡una verdadera comunicación de pensamientos!




Los que sois amigos comunes de las dos, haced el favor de entrar a su blog y decidme: ¿no son las mismas flores y las mismas fuentes, aunque a diversa hora del día?

El día era espléndido, el cielo del color que tiene en nuestra tierra, alguna nubecilla algodonosa se mostraba flotando en el azul como para no desmentir que estábamos a 28 de noviembre, pero más semejaba ángel con alas de algodón que amenaza alguna.

La Plaza de Belluga estaba preciosa, las terrazas llenas de personas que parecían encarnar el CARPE DIEM horaciano.
Yo hacía algunas fotos riéndome de mí misma, pusto que me portaba como una turista en mi propia tierra (nací muy cerca de esta plaza).

La torre de casi cien metros de altura impresiona y alegra la vista, A mí me encanta verla desde la autovía cuando vengo de Andalucía o de Alicante.
En una esuina de la foto han salido algunos adornos navideños que no pretendía sacar, pero que certifican la fecha, ayer.


La fachada plateresca de la Plaza de la Cruz me gusta mucho.

En el palacio Episcopal, tan dieciochesco, había una exposición magnífica "Moradas de Grandeza", disfruté mucho visitándola.
Pedro de Mena, Zurbarán, Salzillo, Ribera, Murillo...
Y de nuevo el gran retablo barroco que es la portada princuipal de la catedral, con su imafronte majestuoso y los santos en piedra recortándose sobre el fondo azul del cielo.


Como CABOPÁ, yo también hago "foticos", pero ya que sean las mismas...es casualidad, coincidencia, azar, carambola y chiripa. No me digáis que no.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Una pintada filosófica

La encontré en un rincón tras el cimborrio de la catedral de Granada, un lugar escondido, un recoveco entre el muro curvo y la pared recta. Imaginad el sitio; hay en él un banco de piedra, en el que nadie se sienta por un evidente y pestilente motivo: es usado como mingitorio, en palabras más llanas diríamos que es un urinario, un meadero, aunque, eso sí, indebido y altamente irrespetuoso para el edificio y para el arte, además de guarro como él solo. Ríos de orina nueva han incrementado la huella vieja y reseca han dejado su rastro en una mancha renegrida que injuria las venerables piedras del muro sacro.

Los que se han servido de la soledad del lugar -de noche probablemente, porque de día y por la tarde es lugar frecuentado-, es decir, han meado con nocturnidad y alevosía. Eso no ha sido óbice para que alguno de ellos se haya sentido filósofo de las miserias humanas y haya escrito su aforismo de urinario al mismo tiempo que el chorrillo amarillo ha regado las losas del suelo.

¿Habéis notado que la necesidad fisiológica parece sacar en algunos individuos humanos al filóso que llevan dentro, o al poeta pedestre o al autor de libelos más rastrero?
Las puertas de cualquier aseo público contienen por dentro la más variopinta colección de pintadas y letreros que van desde lo escatológico a lo obsceno y de lo satírico a lo filosófico.

La que comento hoy es pintada de filósofo, de filósofo existencialista nada menos.

Pero...no está un filósofo solo en el análisis de la poquedad del ser humano, ni tampoco el hecho de considerarla y escribir sobre ella...(en las parades de una catedral, por si fuera poco) lo exoneran de participar de los mismos vicios que denuncia. La prueba es que otro filósofo, igualmente acuciado por la urgencia de su vejiga, ha corregido su aserto: junto a la forma verbal "estáis" ha puntualizado "estamos". Una lección de filosofía meona, eso es .




¿Qué habrá visto la crestería del cimborrio en tantos siglos como tiene?


Ahora bien, la verdad del aserto filosófico de la actual pintada es indiscutible, porque ¿quién está libre de complejos, miedos o mentiras en su vida?

Reconocerlo puede ser el comienzo de la terapia sanadora, mira tú por dónde el dichoso meón anónimo e irreverente...

martes, 3 de noviembre de 2009

Andando con el Pasacalles de Bocherini...y con Gaspar Poveda




No tengo fotos de Madrid nocturno, y hoy escribo de la música nocturna de Madrid.
¿Qué puedo hacer? Pues, con vuestro permiso, voy a seguir poniendo fotos de Orihuela, aunque al menos sí son fotos de la noche oriolana. Lamento no tener más.
Pero, para colmo, las fotos no las he hecho yo ¡qué más quisiera! sino un fotógrafo oriolano, todo un artista con premios y exposiciones a montón, que desde el año pasado me honra con su amistad y me da permiso para usarlas. Van firmadas por él, como podéis ver.












Y ahora os hablo, y os digo:
Me gusta la alegría, por eso esta pieza de "La Música Nocturna de Madrid" de Bocherini es una de mis preferidas.
¿Queréis escucharla conmigo? ¿Sí? ¡Ya lo suponía!

Pues vamos al concierto. Luego os divertiré con unas coplillas, pero primero escuchemos y disfrutemos.




Y una coplilla de noche:
La luna es blanca y redonda
y redondas las tinajas,
tú te pareces a ellas
eres redondica y blanca.
*******
Consultemos con los astros
por si nos predicen algo,
que yo creo que me merezco
éxito por lo que valgo.
¡Ole la modestia!
***********
Endereza pronto el rumbo
que creo que te has extraviado,
por lo menos el camino
no me parece adecuado.
***********
Definir ciertas palabras
es, por cierto, muy sencillo,
por ejemplo "bicho negro"
define muy bien al grillo.
*********
Al conjugar algún verbo,
ocurre algo muy gracioso,
por mor de conjugación,
"me atrevo" se dice "oso".
.......
"Yo oso", es muy gracioso,
"ella esputa" ¡tié viruta!
"yo esputo" es dicho bruto,
"tu osas" y nosotros... ¡oseznos!
:::::::::::::::
Dedicado a todos los profesores:
Enseñar al que no sabe
misericordioso es,
enseñar al que no quiere,
gesta heroica ¡pardiez!
************
El baile de siete velos
te pusiste tú a bailar,
te tiraron mil tomates,
que ¡menuda tomatá!
**********
He metido en la maleta
una botella de lejía,
se me ha manchao tó la ropa
¡mira qué suerte la mía!
*********
Dos cuernecillos tiene los caracoles,
son brillantes y lindos como dos soles,
si llueve en el campo y luego sale el sol,
a los caracolillos con gusto los busco yo.
¡Mira, mira, una serrana!
estaba subida allí,
tenía dos cuernecillos,
por eso la conocí.

sábado, 3 de octubre de 2009

Amigos, estáis en vuestra casa. Fotos mías realizadas por la periodista Silvia H.G.

Saludos cordiales, es decir, procedentes del corazón, amigo@s de este blog. Aquí me tenéis en casa, dejando un momento de escribir la novela que llevo entre manos (ISLA CUEVA LOBOS) para contestar las preguntas de la periodista de Activa Orihuela , Silvia H. G.

********************


Quisiera llamaros la atención sobre los cuadros que se ven detrás de mí, aunque sea parcialmente, porque los he pintado yo. El de la izquierda es una copia en tablas individuales, ensambladas luego por el enmarcado, de los doce meses del año, según el Libro de Horas del Duque de Berry, obra medieval que me fascinó desde niña.


El segundo es una acuarela del Puerto de Barcelona, copia de la de Fresquet. A mí me resulta más difícil la acuarela que el óleo.




Ahora quisiera ofreceros un breve fragmento de la novela. está en uno de los primeros capítulos. se trata de la boda del conde Raymond de salvadrés y su prima, Yolaine de Provenza, en el Monasterio de Ripoll, en Cataluña.
Los jóvenes no se han visto desde que ambos eran unos niños. Ella ha quedado huérfana y se ha pactado el compromiso con un primo lejano. Este es el momento en que van a encontrarse, ya a las puertas de la iglesia.
***********

Todos cuantos la han visto alguna vez dicen que Yolaine de Provenza es la más bella doncella que pueda imaginar fantasía humana. Su cabello de oro está trenzado con perlas menudas como gotas de rocío, sus ojos de color de cielo de primavera exaltada lucen como estrellas y sus labios bermejos como rosas de terciopelo y fuego se entreabren dejando adivinar entre ellos unas perlas aún más hermosas que las que adornan sus trenzas. Su nariz es larga y recta, como corresponde a dama de noble estirpe y su cuello, altivo como el de una garza real. Su talle es esbelto en extremo, sus caderas poseen la seductora curvatura de un fruto perfecto y sus andares mesurados son de exquisita elegancia. Todo en ella es armonioso y deliciosamente prometedor.
Viste saya verde que es el color del amor nuevo con adornos en azul, que es el color de la fidelidad, según el significado que les otorga el blasón de los colores que sirve de código a los pulidos cortesanos, que siguen las leyes del Fino Amor.
Al llegar al monasterio de Santa María de Ripoll la novia queda extasiada ante la portada en forma de arco de triunfo y ante su decoración abigarrada.

(...)
En la puerta de la iglesia, que da al claustro, la espera el joven conde Raymond, con impaciencia, aunque gozando de la visión de tal hermosura que se aproxima lentamente a él rodeando el ancho pasaje porticado de arcos sostenidos por dobles columnas.
El conde Raymond de Salvadrés va vestido de terciopelo negro, pero lleva ceñida a la cintura su espada de empuñadura plateada y en las botas lleva brillantes espuelas que tintinean cuando camina.
Es apuesto el conde, según el modelo varonil catalán, alto y ancho, de hombros poderosos, capaces de sostener sobre ellos un castillo formado por hombres. Se cuenta de él que efectivamente tal cosa hizo cuando mandó a cuatro aguerridos capitanes que fuesen trepando sobre sus hombros y formando una especie de torre de asalto, con el más fuerte –él precisamente- en la base y los otros, según su peso, en disminución hasta llegar al cuarto, un delgado y valiente alférez que se introdujo en la fortaleza enemiga y abrió brecha por una poterna condenada que logró abrir desde dentro.
Esta hazaña es cantada ya por los juglares de las zonas aledañas cuando la joven Yolaine llega a tierras de Catalunya. Ella la ha oído con estremecida ansiedad durante su camino a Sant Joan de les Abadesses y se ha preguntado repetidamente qué clase de hombre la espera junto al altar, puesto que resulta evidente que ha dejado de ser el niño que ella recuerda, y a qué clase de tálamo la conducirá –de mieles o de espinas- cuando ya sea suya ante Dios y ante los hombres.
A la bella Yolaine le late el corazón con tal fuerza que le duelen los tímpanos ensordecidos y casi no puede respirar. Pasa junto a un arco, y puede entrever la figura severa e imponente del guerrero que la aguarda en pie junto a la puerta, abierta de par en par, de la iglesia. Luego las dobles columnas velan la imagen, sin embargo, hasta avanzar otro paso para volver a verlo a través de otra arcada.
(...)

Ya ha comenzado la estación primaveral, aunque el aire es todavía sutilmente frío. El sol luce y los pájaros cantan alegremente, ajenos al temblor de las rodillas de la virginal novia que no sabe si va a tener fuerza para continuar caminando hacia su esposo, cuyos ojos –que ya alcanza a ver- la intimidad por la fijeza con que la miran.
Yolaine baja la mirada, pero no su cabeza altiva. Una dama noble debe mostrar siempre un porte digno y sereno. Sin embargo, entorna los párpados abatiendo sus rizadas pestañas, aunque a través de ellas, como a través de celosías, aún puede distinguir, entreverado con las sombras que producen, el rostro y la figura del hombre al que va a unir su vida. Y no sabe si es temor o es otra cosa lo que siente.
Doña Loise, el aya que la ha acompañado desde Francia, inclina la cabeza con asentimiento y aprobación, al comprobar que su Yolaine mantiene su compostura y su dignidad orgullosa de dama noble.

(...)







Otro fragmento sobre el asalto de un grupo de facinerosos al grupo de viajeros que huye de los moros desplazándose hacia tierras del norte.

Cayeron por sorpresa sobre nosotros. Ya había salido el sol y pensamos ingenuamente que el peligro sólo estaba en las horas de la noche y del atardecer y, tal vez, a la aurora. Craso error, pues cuando el lugar es aislado da lo mismo la hora en que las fieras lo asalten.
Un hacha bien lanzada por una mano asesina acabó con la vida de don Ferrand que se hallaba inclinado sobre una poza rebosante de agua en que solíamos asearnos y despejar el rostro de las telarañas del sueño.
No le dio tiempo a decir ni una palabra, el filo tajó su cabeza que se abrió como calabaza madura desparramando sus sesos y no dejando duda alguna de su muerte instantánea.
Los forajidos aprovecharon la confusión y arremetieron contra nosotros, maniatando a don Ferreol, que se había acercado precipitadamente al cadáver de su padre.
¡Cuánto eché de menos al gigantón Pere Sanchís! De haber estado allí, él solo se hubiera bastado para acabar con esa partida de asesinos, pero no estaba con nosotros y tampoco Jaume, que había ido al pueblo a comprar provisiones.

(:::)


-El diablo de la lujuria debe haberme poseído porque no puedo contenerme más teniendo una hembra así al alcance de la mano –dijo el horrible bandido de las cicatrices en el rostro señalando a doña Corona que temblaba incontroladamente.
-Esa no es la novia, que bien se ve que es la viudita, anda con ella y haz que se le olvide el esposo cuya cabeza has partido en dos –se mofó el jefe.
Aquellos desalmados no respetaron ni el dolor sagrado de aquella mujer, porque nada respetaban en este mundo. Yo estaba horrorizado y Ferreol bramaba como un toro bravo atado igual que una res por fuertes ligaduras.
El monstruoso forajido agarró a doña Corona y se la llevó a rastras a otra estancia.
-¡Estás apetecible! ¡Vive Dios que sí! –Oímos que decía a su presa- Te desataré, no eres un peligro –habló.


Desaparecieron ambos de nuestro campo de visión, pero podíamos oírlos porque apenas nos separaban de ellos una pared.
-Ven –escuchamos que respondió ella con entonación insinuante.
Quedamos sin respiración, mudos de asombro ¿Era doña Corona la que había hablado? ¿Cómo podía ser? ¡No era posible! Su voz sonaba invitadora, como suena la voz de una mujer amante que desea a su hombre. Nos miramos con estupor. Había perdido la razón enloquecida por el terror, no había otra explicación, pero esa voz, esa voz dulce, inequívocamente tentadora…
-Ven, ven a mí, deja que te abrace.
Volvió a escucharse su voz con inflexiones casi lascivas, ahora sin género de duda. Ferreol se revolvió como un endemoniado y lanzó un grito de rabia al que se unió un grito de agonía, largo, prolongado, que fue apagándose a la vez que se apagaron las risotadas de los dos compinches del feísimo bandido.
Ambos se lanzaron al cuarto contiguo en que se habían metido él y doña Corona, pero no hubieron de penetrar en él porque ya salía de allí la viuda como una Parca justiciera, llena de sangre la boca y las manos. Había mordido el cuello de su frustrado violador con una certera dentellada y le había arrancado un enorme bocado de carne que había escupido, a la vez que le había clavado en el único ojo sano que tenía un espetón con el que sujetaba su espesa cabellera dorada.
El hombre había sido engañado por su sensual canto de sirena sin pararse a pensar en lo inverosímil de la situación: una mujer a punto de ser violentada por el asesino de su marido, un salteador de caminos, que para colmo es un ser horripilante, que le muestra a ese hombre afición y amor. Era tan absurdo que sólo una mente torcida y estulta podía creerlo, pero ese había sido el caso, y ahora el bandido yacía desangrándose en el suelo de la estancia, convulso y casi desmayado, con un hilo de vida que se extinguió como llama de cirio bajo viento huracanado.
Se levantó el tal Ramonet que se había agachado junto a su compinche para intentar auxiliarlo, con los ojos inyectados de sangre, soltando espumajos de odio por las comisuras de la boca, rechinando los dientes.
El pobre idiota que era su sobrino gemía amedrentado y se había olvidado de su obsesión por mí, lo cual era un alivio, aunque en esa tesitura era imposible sentir nada que no fuese una tensión nerviosa insoportable. Íbamos a morir. Era algo patente. Aquellos hombres nos darían muerte con saña y crueldad pues no perdonarían la muerte de su compañero.
En un momento todo me pareció nimio, absurdamente baladí. El hecho de ir disfrazado de mujer, la incongruente actitud de mi madre, que canturreaba una cancioncilla en provenzal, aislada de cuanto ocurría a su alrededor, la sonrisa feroz de la ensangrentada Corona, el llanto infantil de Fabioleta, la risa enloquecida de Ferreol ante la venganza ejecutada por una débil mujer como era su madre… todo, absolutamente todo había dejado de ser importante. Venía la Muerte, la sentía llegar, escuchaba el sonido de su cabalgadura, uno de los jinetes del Apocalipsis con su guadaña empuñada…
De repente, efectivamente, irrumpe la Muerte en la estancia. Entra por el portalón abriéndolo de una patada, viene cabalgando sobre un enorme bridón de guerra, no trae en la mano una guadaña sino una espada desnuda, igualmente temible y afilada. Viene a buscar a los bandidos y taja sus cuellos con decisión separando las cabezas de los cuerpos, ni siquiera perdona la vida del pobre retrasado que berrea como un endriago. Pero a los demás no nos toca.
No sé nada. Estoy tan impresionado que no sé nada, salvo que me he orinado encima y que la Muerte tiene el mismo rostro que Jaume el escudero.
* * * * *




Otro día más. Ahora una coplilla para poner un poco de humor en la entrada del día.

Espérate sentadico,

si quieres que yo te quiera,

porque no entra en mi costumbre

querer a ninguna fiera.

**********

los cerdos en la dehesa

hozan buscando bellotas,

dime lo que buscas tú

con esa cara de idiota.

*****************

Coplilla en murciano

He pegao un esclavejío

de la rabia que me ha dao,

he comprao unos yogures

y estaban tós caducaos.














sábado, 23 de mayo de 2009

HERRAJES Y ALDABAS

Una de las cosas que me fascinan- y que procuro fotografiar cuando las descubro- son los herrajes y las aldabas primorosamente trabajadas.
Estas fotos son algunas de las que he hecho por diversos lugares.


Lo que más me admira es comprobar de qué forma tan absolutamente única y original se forjaba cada uno de estos elementos, hasta conferirles una categoría artística que excedía con mucho lo meramente funcional.
De esta manera, un aldabón no servía tan sólo para dar aldabonazos, sino para embellecer una puerta y dotarla de un estilo muy especial.


Y un herraje podía convertirse en una especie de botón mágico, o sol en miniatura, o margarita metálica, según los ojos que lo contemplaran y la interpretación que el observador en cuestión le diera.

¿Rugiría este león al golpear el metal sobre la puerta de esta casa del Puerto de Mazarrón?
¿No es infinitamente más hermoso que el prosaico timbre que hace las veces de llamador en las casas actuales?
La carcomidad y deslustrada madera de la casa abandonada me produce nostalgia melancólica de ese reposado culto a la belleza, que ya casi nadie cultiva.
Por eso me produce alegría descubrir figuras y rostros de seres fantásticos en las aldabas.

Un cielo de estrellas de ocho puntas como el de las puertas de la catedral de Orihuela es una obra de arte en el ámbito de los herrajes. Un ser fabuloso adelanta sus brazos que sostienen una bola de bronce y hace de aldabón.





miércoles, 22 de abril de 2009

DEDICADO A TODAS LAS EXCELENTES PERSONAS QUE HE CONOCIDO A TRAVÉS DE ESTE BLOG

La rosa de esta foto -hecha en el Arsenal de Cartagena- es de color rosa encendido, pero me sirve de entrada para citar los versos del gran poeta cubano José Martí:

Cultivo una rosa blanca

en abril como en enero

para el amigo sincero

que me da su amistad franca.

AQUÍ ESTÁ LA MÚSICA DE LA AMISTAD

Pinchad la barra de sonido que incluyo y escucharéis una canción de alegría, que creo que mereceis todos.



No tengo fotos casi con ninguno de vosotros, pero sí con algunos.
Con Sole, por ejemplo. En una exposición pictórica de su marido.

Con Francisco Javier Illán Vivas, cuando presentó su novela "La Maldición" en la Fnac de Nueva Condomina

Con el magnífico dibujante, pintor y humorista murciano Álvaro Peña, y con su maravillosa madre, con la que simpaticé inmediatamente.


Con Álvaro y con el genial pintor Antonio Verdú Asís, en una exposición de acuarelas de Antonio en Torre Pacheco.

Gracias a todos mis visitantes.
En especial a los que se han apuntado como seguidores de mi página.

Gracias a Eligelavida que me ha concedido el premio a los Valores Educativos.

Gracias a Cabopá, la murcianica que ama el mar, como lo amo yo.

Gracias al gran poeta Carlos Gargallo.
Y a la gente joven que se acerca con afecto aquí:

Un saludo a Callejero, el joven poeta estudiante.
Un saludo a Purple Pig, otra joven estudiante.
Y ya que hablamos de estudiantes, un besito a Cristinaa, que ha tenido la amabilidad de visitarme algunas veces, sin ser alumna mía.
Y citar nombres que me alegran cada vez que los veo escritos. Gracias...
A Clares, compañera de Románicas.

A Cheche, a July... ¡a todos!

Y a las dos hadas que me visitan asiduamente: Tejedora y sedemiuqse.

Os deseo lo mejor. Os lo deseo sinceramente, es decir, con el corazón en la mano.

viernes, 27 de marzo de 2009

A CADA FOTO UN POEMA


No ando sobrada de tiempo, sin embargo, tengo más que comprobado una cosa que parece increíble: el tiempo es elástico.
Esto consiste en que quien hace más cosas tiene tiempo para muchas cosas más
mientras que el que no hace nada, se queja constantemente de no tener tiempo para nada.
Es así.
Por eso, no estoy dispuesta a dormirme en los laureles,
por muy verdes y aromáticos que sean.
Así es que, en cuanto a este espacio que comparto con quienes se acercan a visitarme, procuro renovar las entradas,
algo así como quien prepara la sala de su casa para la amable tertulia que espera poder disfrutar en ella.
Hoy adornaré mi casa con ramos de poesía, improvisada como siempre, pero precisamente por eso, fresca y espontánea como un puñado de flores silvestres recogidas en la campiña.
Me inspiraré en estas fotografías que he hecho yo misma. La primera, ya lo veis, un cielo nuboso.
NEFELIBATA
Dicen que vivo en las nubes,

no me parece mal sitio,
ya quisiera quien critica
vivir en sitio tan lindo.

Nefelibata: persona que vive en las nubes, persona soñadora.





Canción de la autoestima
Instrucciones de uso: debe repetirse las cuatro primeros versos todos los días por la mañana, preferentemente, inmediatamente después de despertar o al mirarse por primera vez al espejo.
***************************

Sólo por hoy

yo seré

amable y dulce

para conmigo,

que no hay peor

carcelero

que cada uno

para consigo.






Sólo una piedrecita,

un granito de arena,

una gotita sólo,

una cosa pequeña...

Y mejorar la vida,

hacerla más amena,

menos áspera y árida,

más humana, más llena.

Si faltara esa piedra,

esa gota, esa arena,

le faltaría a la vida

alguna cosa buena.