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lunes, 17 de octubre de 2011

Galería de amigos lectores que están en mi Cuadro de Honor

Cuando uno de mis lectores tiene la deferencia de enviarme una foto suya con un libro mío en sus manos, inmediatamente entra en mi Cuadro de Honor e igualmente en mi corazón, porque se gana mi afecto y mi amistad; la razón es que cualquier escritor (no solamente los poetas líricos que hablan de sus sentimientos y sus pensamientos en sus poemas) se da a conocer en lo que escribe, abre una puerta a su psique, a su concepción del mundo, por la que el lector sagaz mira y adivina con mucha aproximación con qué ser humano ha tomado contacto a través del libro que lo da a conocer, incluso más de lo que quisiera.
De cualquier forma, es un hecho que entre autor y lector se ha creado un vínculo .

Aquí os presento a Francisca Quintana Vega, la misteriosa dama que en la primera foto sostiene mi novela "El Emboscado".
Muchos ya la conocereis por su magnífico blog "Desde los pliegues del alma".
paquiquintanavega.blogspot.com/
un blog de poesía en que muestra su buen hacer y su alta inspiración, plena de sensibilidad.
Francisca es uno de esos ejemplos a los que aludía antes, pues entre ambas existe ya una amistad sincera de la que me enorgullezco.
Ella entra con todo derecho en mi personal Cuadro de Honor, en el que ya figuran otros amigos de este blog, de mis novela y, por supuesto, míos.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Cuadro de Honor de mis Lectores

Os presento a María Bote, una amiga extremeña, lectora mía.
En la foto sostiene mi novela "El Emboscado (Un travestido de la Edad Media)", creo que se distingue muy bien el título en la magnífica imagen que me ha enviado.

El blog de María se titula "Destello", es un maravilloso blog de poesía en el que podéis deleitaros con el buen hacer y la altura a la que vuela la lírica de esta autora.
La dirección del blog es:
http://mariabotebote.blogspot.com/

Os aseguro que a los amantes de la lírica les encantará por su sensibilidad y perfección técnica, al estilo clásico.
****
Si yo os hablo ahora de lo que para mí significa cada lector de mis novelas, os diré que estoy convencida de que entre el lector y yo se establece un vínculo de conocimiento que desemboca, de manera espontánea, natural, casi inevitable en la amistad entre ambos.
Conocer a alguien suele significar comenzar a entenderlo, y entenderlo es el comienzo de apreciarlo. Pues bien, quien lea una novela mía me encontrará en ella, retratada anímicamente, verá el mundo por unos días (los que emplee en la lectura) con la misma óptica con que yo lo veo.
Por eso, repito, un lector atento y contento con la lectura de cualquiera de mis novelas, es alguien que me conoce, e incluso quizás me aprecia...y si es así ¿cómo no va a tener mi agradecimiento y mi amistad?
Os parecerá lo más lógico del mundo que ahora agradezca públicamente su atención a las dos primeras integrantes de este segundo Cuadro de Honor, y que os prometa reeditar aquí el primer Cuadro.
¡Gracias Montserrat!
¡Gracias María!

domingo, 20 de marzo de 2011

Crónica de una presentación incalificable

Ya dije que me auguraban fracaso...y los augurios así son temibles.
Se desencadenaron una serie de hechos seguramente casuales, pero que actuaron en contra:
Se dio la noticia de que el acto era a las 8:30 horas, cuando en realidad era a las 7:30, según las invitaciones; la conclusión es lógica, nadie sabía a ciencia cierta a qué hora era.

El Ayuntamiento organizó otro acto a la misma hora justamente, en otro lugar, con lo que la gente se fue para allá.

¡Un desastre!
No conté las personas que asistieron, pero no serían más allá de cuarenta.
Eso sí, estaban la televisión, la radio y los periodistas.
¡Miedo debía de dar mi cara ! ¡jajajaja! ¡Es la primera vez que me pasa una cosa así!
En esta foto estoy leyendo unas línes, las únicas que leí, pues yo siempre hablo sin leer y no seulo ofrecer fragmentos de mis novelas, pero me interesaba conectar una acción que transcurre en Valencia y Cataluña con Mazarrón, y cuando escribí la novela metí un pasaje ,intencionadamente, en que una serrana le lava el cabello a un escudero utilizando greda, la arcilla arenosa tan común en Mazarrón que emulsiona con el agua y sirve para lavar.




Aquí estoy con Concha Sánchez Lorente, mi presentadora.
Me está obsequiando con un cuadro que representa unas olas bravías, pues además de poetisa es pintora.
En las palabras que pronunció estuvo espléndida y terminó dedicandome un poema, que os copio :
Eres cual la limpia aurora,
eres, por suerte, mujer,
y una dicha conocer.
Eres como un mar que aflora,
tu corazón también llora,
tienes el don del saber.
Yo te he sabido entender,
tu amistad me ha dado luz,
tenemos mucho en común,
somos un amanecer...
Eres la paz sosegada,
eres trigo sin cortar,
eres grande en voluntad,
eres una iluminada
como una noche estrellada
y una limpia madrugada
que siempre quiere llegar
a lo más alto y profundo,
conquistar entero al mundo
y hasta la luna alcanzar.
*****
Me emocionó mucho, aunque reconozco que estaba un poco..., vamos que no era yo. Soy sincera.

Aquí con el alcande de Bolnuevo, que se portó conmigo como un auténtoco caballero, viniendo a mi presentación en vez de al otro acto.
Estoy riéndome...pero no sé de qué. Algo me dirían, y como yo me río con facilidad...



Y ahora...Una alegría grande: he conocido en persona a MAN, que vino a verme desde Murcia, a pesar de que tenía un importantísimo compromiso familiar.

Compró mi novela y no se la he podido dedicar, porque se tuvo que marchar apresuradamente antes de que acabara del todo el acto.
Yo quisiera agradecerle desde aquí su amabilidad exquisita. Man es simpatiquísimo. Y espero poder encontrármelo en Mazarrón alguna vez, ahora que sé quién es.
***
Así es que fue una tarde agridulce, pero creo que debo extraer lo positivo, que ya lo cuento aquí.
De todas formas...esos augurios que os dije... ¡porca miseria!





domingo, 6 de marzo de 2011

INVITACIÓN


El viernes me mandaron ya el archivo de las invitaciones que ha hecho la Universidad Popular de Mazarrón para mi presentación de El Emboscado en esa localidad.
*
Aquí la tenéis. Haciendo clic en la foto se agranda y se puede leer bien.
*
Aunque sé que no podréis ir a acompañarme en persona el día 18, al menos espero que me acompañen vuestros buenos deseos de que todo salga bien.
Si alguno de vosotros va a estar por Mazarrón ese día y se quiere acercar a conocerme...estupendo. Siempre puede ocurrir que una se lleve una sorpresa, como otras veces que recuerdo con especial agrado.
***
Seguramente os pondré alguna foto de la cartelería que veré pronto, porque la pegarán esta semana. Cuando vaya, me haré alguna foto para que podáis ver los carteles, que aún no he visto.


jueves, 21 de enero de 2010

Y llegaron al rescate mis amigos del blog

Saludando a cabopá.

Cuando llegué ya estaba allí.

Debo confesar que ayer, día 20 de enero, yo tenía la impresión fatalista de que la Presentación en Murcia iba a ser un fracaso. vamos, que ya me veía sola, monda y lironda.


Para empezar, el día anterior me encontraba aún peor. No hablaba sino lo imprescindible y no estaba ni chispa de espabilada. Me dormía en el palo de un gallinero, no digo más.


Con esos mimbres, ni llamé a conocidos de la Universidad ni a nadie.


Haciendo un esfuerzo supremo, me animé a escribirles un email, a dos o tres amigas...jajaja todas tenían algún impedimento para ir. Y como las conozco, sé que no era excusa ni mucho menos.

De mi Instituto no podía ir nadie, porque había un acto al que no podían faltar.

Hubo quien se cayó un porrazo y se fastidió una rodilla (Isabel), quien tenía turno de tarde...

En fin, que me resigné y fui para allá con poco o ningún ánimo.




Menos mal que me acompañaba mi marido, así es que sola no iba a estar.



También había venido de Valencia mi hijo Javier con Alicia, su mujer. Era la primera vez que me iban a ver hablar en público.


El presentador, Santiago Delgado, comtempla unas vitrinas del Museo mientras yo me fotografío con unas primas de mi marido.


Aquí estamos. Escucho con atención las amenas palabras de Santiago, que deleitó al público con su buen decir, siempre salpicado de anécdotas y ocurrencias.

Planteó la presentación como una especie de examen que me hacía, sobre la novela. No estaba preparado, un poco más y suspendo jajajaja


Bueno, ya veis que no llevo chuleta alguna. No me negaréis que eso tiene su mérito ¿no?

Mi sonrisilla se debe a que estaba muy contenta porque acudieron amigos del blog que yo aún no conocía en persona.

Juan Martín Serrano (Blao) estaba sentado al fondo de la sala.

Begoña también me sorprendió con su extraordinaria simpatía.
Al final Santiago me emplazó a leer un capítulo. Yo iba a coger uno blanco como la nieve, pero él me puso el libro en la mano abierto por el capítulo da la serrana, que es de lo más provocador. Y aquí me teneis declamando y dramatizando esa escena de seducción...¡Qué vergüenza!

Al final, firma de ejemplares. Con una sonriente cabopá (que hasta la vi tomar apuntes)

Antonio Verdú y Sole, su mujer.


Y como los Tres Mosqueteros, conmigo de izquierda a derecha, Antonio Verdú. Álvaro Peña y el escritor Francisco Javier Illán Vivas.


Y ahora unas recomendaciones de enlaces:


Si quereis disfrutar de unos artículos siempre amenos y muy ilustrativos...
visitad el Blog de Santiago Delgado



Para leer el comentario que me ha dedicado, entre otras muchas otras cosas...
el blog de Juan Martín Serrano


martes, 19 de enero de 2010

Crónica de un día ajetreado



El día de ayer fue tremebundo, de veras.

A las siete sonó el despertados.

A las ocho ya estaba yo ante un grupo de alumnos, y luego de otro, y luego de otro.

Y todo esto con la garganta hecha trizas.



A la una estaba en casa, cayéndome de suño debido a la acción de los medicamentos que llevaba en el cuerpo. Sabía que tenían que llamarme de la SER para entrevistarme...pero me quedé frita, "Clisá"- como dirían en Murcia.

A la una y cuarto sonó el teléfono, contesto a la llamada un zombi (o sea, yo en persona) jajaja. Imposible abrir los ojos...así saldría la entrevista jajaja



A las cinco y media estaba en Alicante, en otra emisora de radio, un poco más espabilada, creo que salió bien. Menos mal.



En esta foto estoy hablando con mi expresividad inevitable, ante la mirada del Profesor Mateo Marco, mi presentador.

Sigo con mis manicas...¡Ay, que hablo con la boca, los ojos y las manos!




Intervención de mi editor, el Presidente de los Libreros de Alicante, José Antonio López Vizcaino. Presentó EL EMBOSCADO y me presentó a mí como profesora.


Un aspecto de la sala.

Y otro.


Voy a presumir de hija. Mi capitana de la marina escucha, con el rostro apoyado en la mano y una sonrisa en los labios.
¿A que es guapa?



Terminado el acto, los asistentes se levantan.
Es la hora de firmar dedicatorias.



Entonces ocurre una sorpresa agradabilísima, que me llena de alegría:



-Hola, soy Flor, del blog.

-¡Qué alegría! Un beso.


A las dos nos encantó conocernos en persona.

YA TENGO UNA NUEVA AMIGA



Diez y media de la noche: ya de vuelta en Orihuela.
Una cena ligerita.
¡A poner el despertador a las siete



jueves, 7 de enero de 2010

De Oca en Oca


Aquí está la invitación a la Presentación de Alicante.
Como siempre, me han coirtado el segundo apellido, que no uso nunca por eso, porque me lo cortan. jajaja
Luego, abajo, en negrita, sí que lo ponen entero.
Son anécdotas.
Os pongo abajo una crítica realizada por quien me va a presentar, ques Mateo Marco Amorós, es del Periódico de Villena.

Dejarse llevar por las reflexiones de Rosa Cáceres(...) es disfrutar de un tobogán de pasión por la creación literaria ¡Qué digo tobogán! Es precipitarse por un laberinto de toboganes, subir y bajar en una montaña rusa abundante en sorpresas, donde la palabra bien dicha, el tono, el ritmo que emplea en su locución, los gestos...Especialmente esos ojos que apenas parpadean como si no respiraran, como advirtiéndonos de que algo importante está por pasar azuzando nuestra emoción...La cara de sorpresa, encogidos los labios para que la palabra saboreada, probada y electa entra palabras surja, bien administrada, sin prisas en el instyante preciso o rauda, según lo exija el mensaje. Todo sin teatralidad. Porque es pasión sentida con desenfado.

Aclaración y reflexión mía:


(He de confesar que esta forma de describir mi manera de hablar es tan precisa que me hizo reír. A la gente le suele fascinar, pero a mí me da una rabia tremenda cuando me veo en televisión, poniendo morritos sin querer y ojitos de sorpresa. Si alguien va a verme estos días que compruebe lo dicho jajaja)


Sigue el texto de Mateo Marco

(...) nos anunció la continuación de "BUCEADORES" que, queriendo ser sólo continuación, segunda parte, puede que se le haya ido a trilogía. De momento. Y que no nos lleve a pensar que la escritora se jacta con petulancia de rapidez creativa. Nada más lejos. Tres años tres nos confesó que le había costado "El Emboscado" mas, eso sí, disfrutando de la creación. Ahí está seguramente el motor de su quehacer literario prolífico. Ese placer por escribir.

La novela históricva, Y "El Emboscado" lo es con rigor, es muy exigente en documentación. Esto lleva su tiempo. También el peligro de que el dato hitórico, el contexto, suene a recorta y pega enciclopédico como prótesis erudita. Esto, igual que en "BUCEADORES", lo supera la autora otra vez con éxito en "EL EMBOSCADO".

Sólo un pero: Entre las manifestaciones (...) en la rueda de preguntas, Rosa Cáceres novelista confesó no verse poeta. Acaso- así nos lo reveló- rimadora y metrista. No puedo estar más en desacuerdo con ella, entendiendo que la declaración de la narradora no es sino muestra de su respeto y consideración hacia el género poético, pero...Cuando "BUCEADORES" ya escribimos que veiamos mucha poesía en la prosa de Rosa Cáceres . Ahora no menos. Porque poesía es la "tristesse et merencolie" del personaje Martial de Lincy desde su amor cortés por Yolaine. La adjetivación generosa....
Sigue, pero para muestra un botón.

¿Qué os parece?
****************


DE OCA EN OCA...



El día 20 de enero, miércoles, me toca presentación en Murcia. En el Museo Ramón Gaya.

La presentación correrá a cargo de Santiago Delgado, escritor, Académico de la Real Academia Alfonso X el Sabio.



A él se debe la siguiente interpretación de mi novela. Aparecida en su blog "Oficio de escribir"

http://oficiodescribir.blogspot.com/



El Emboscado", novela de Rosa Cáceres
De toda la oscura Edad Media, acaso lo más oscuro pudo ser la condición de las mujeres. “El Emboscado”, novela de Rosa Cáceres, puede ser considerada como una muestra, sangrante, dolorosa, de que así fue, aun para las mujeres de la clase privilegiada. Y el enemigo número uno de la mujer en aquellos tiempos negros, no fue otro sino la guerra. Huérfanas, viudas, prometidas frustradas, víctimas de los cinturones de castidad, partos mortales, violaciones… sufrían antes, y más profundamente, las crueldades propias de aquel tiempo atroz. No obstante, muchas supieron hacer de esos ataques a su natural manera de entender el mundo, su propia fortaleza interior. Y alguna que otra, naturalmente, supo evadir la feroz impronta macha de la época.
“El Emboscado” habla de un varón que obligado fuera, por motivos de controvertida filialidad, a vestir de mujer desde su mocedad. Es el narrador de la novela. Y su aspiración a protagonizar la narración pugna duramente con la del personaje de su madre. Es la lucha de una fortaleza, la de la madre en pugna permanente toda su madurez vital con los desastres de la guerra, contra una debilidad, la del hijo consciente de su cobardía, así como de una fidelidad maternal que lo ahoga y constriñe hasta la disolución de su naturaleza viril. Habrá lecturas y lecturas de esta novela de fuerte narrar, que tomen opción por una u otra perspectiva.
La frontera cristiano-musulmana en el Levante español es el marco histórico de la narración. El feudalismo opera como estructura social. La guerra como actividad vital incesante. La condición femenina como víctima casi omnipresente en tal estado de cosas. Y, con la condición femenina, víctima es también la mejor parte de la condición humana, común a hombres y mujeres, la que se destruye, como bien hace ver la novela una y otra vez.
Con un estilo de gran prosa, la novela se abre con los párrafos autobiográficos del mismo Emboscado, el travestido del que habla el marketing de la novela. Anciano y retirado en la soledad monacal, narra su vida. Y la de su madre, francesa traída a la hosca realidad peninsular, a la que nunca logrará aclimatarse. En la primera parte de la novela, asistimos al óbito incesante de los hijos guerreros que esta mujer pariera en su tierra de adopción. En la segunda, crónica de la marcha de un exilio imposible, la protagonista, desengañada del mundo y su crueldad, retoma el camino de su Provenza natal, pensando reencontrar el paraíso. Lleva consigo a su único hijo supervivido, viuda ya. Su locura, lúcida locura de mujer al fin insumisa, le hace saber que sólo en la condición femenina es posible hallar la paz que dura siempre. Su locura es como un grito de rebeldía, que ella lanza al aire quebrado de la Historia. Y es una voz que toma partido por la mejor presencia de la mujer en las esferas decisorias últimas, más allá de lo interdicto por la Iglesia misma. Una reivindicación de lo femenino como excelencia, frente a la medieval brutalidad masculina de la mayoría de los personajes varones de la novela.
Además de la doble tesis, locura aparente como lucidez extrema y debilidad cobarde como autoinculpación dolosa, la novela es un gran fresco panorámico de todo el periodo medieval: allí están sus costumbres, las bárbaras y las menos bárbaras, las campesinas, las urbanas, las castellanas, las de los caminos. Allí está su agricultura, sus utensilios, sus vestimentas… Y allí están las mujeres, en su mayoría acosadas por sus amadores de trova y laúd y por sus maridos, para los que no son sino meras propiedades materiales.
“El Emboscado” es la historia de un gesto de coraje, agresivo, para defender un principio femenino: la paz, en un mundo animalmente machista. La decisión de Yolaine, la madre sufriente de la novela, de feminizar a su hijo, nos señala la única manera de doblegar el agresivo varonismo de la época: conseguir su humillación. Paralelamente, y acaso por encima, en un gesto continuado, mezcla de grandeza y patetismo, este hijo que cede su va
ronía para procura de la felicidad de su madre. Vale.

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DE OCA EN OCA...


Me falta poner la entrada de Cayetano, pero esa la podéis leer perfectamente en su blog

http://latinajadediogenes.blogspot.com/



Estoy muy agradecida a los tres, son personas maravillosas que he tenido la suerte de encontrar en mi camino.

Cayetano ni siquiera me conoce en persona, eso ya si que es mérito.

Son regalos que ofrece la vida. Nada es tan valioso como el hallazgo de una buena persona.

sábado, 12 de diciembre de 2009

CUADRO DE HONOR DE LECTORES. Cayetano.

Vamos por el tercer LECTOR DE HONOR en mi Cuadro de Amigos del Blog.

Leyendo EL EMBOSCADO , aparece CAYETANO, con el que he escrito a medias poesías paródicas de las Orientales, de Zorrilla, y de Don Juan Tenorio, del mismo autor, que por lo visto nos sabemos de memoria tanto este profesor de Historia como una servidora, que lo es de Literatura.

Cayetano tiene un magnífico blog que se llama
SOCIEDADES DE AYER Y DE HOY

el enlace es:
http://latinajadediogenes.blogspot.com/

Os recomiendo mucho que lo visitéis.

Aviso que ya tengo otra foto para la próxima entrega, y espero más, ánimo que salís muy guapos y luego os pondré a todos juntos en una entrada especialísima.
Aunque supongo que tengo lectores por ahí, por lo menos eso creo, para mí los de este cuadro de honor del blog son especiales. Porque nunca me han visto y han confiado en que les van a agradar mis obras. Tengo dos "repetidoras", lo cual me halaga infinitamente.
Naturalmente estas personas se han convertido en parte de mi vida, así como yo he entrado, con su permiso, de cierta forma en las suyas, a través de mis historias y mis personajes novelescos.
Desde aquí, muchas gracias a todos.

De momento la cosa va así:
-Dos fotos de lectores de AURA
-Una de lector de EL EMBOSCADO

domingo, 29 de noviembre de 2009

El Emboscado




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Antes de leer mi relato del buceador, oidme un poco en la presentación de "EL EMBOSCADO".

Estoy con la prodesora de Filosofía Ana Mas de San Felix y con la Catedrática de la Universidad de Murcia Pilar Díez de Revenga Torres.

Odio verme en televisión, así es que esto es una penitencia por mis muchos pecados.


sábado, 3 de octubre de 2009

Amigos, estáis en vuestra casa. Fotos mías realizadas por la periodista Silvia H.G.

Saludos cordiales, es decir, procedentes del corazón, amigo@s de este blog. Aquí me tenéis en casa, dejando un momento de escribir la novela que llevo entre manos (ISLA CUEVA LOBOS) para contestar las preguntas de la periodista de Activa Orihuela , Silvia H. G.

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Quisiera llamaros la atención sobre los cuadros que se ven detrás de mí, aunque sea parcialmente, porque los he pintado yo. El de la izquierda es una copia en tablas individuales, ensambladas luego por el enmarcado, de los doce meses del año, según el Libro de Horas del Duque de Berry, obra medieval que me fascinó desde niña.


El segundo es una acuarela del Puerto de Barcelona, copia de la de Fresquet. A mí me resulta más difícil la acuarela que el óleo.




Ahora quisiera ofreceros un breve fragmento de la novela. está en uno de los primeros capítulos. se trata de la boda del conde Raymond de salvadrés y su prima, Yolaine de Provenza, en el Monasterio de Ripoll, en Cataluña.
Los jóvenes no se han visto desde que ambos eran unos niños. Ella ha quedado huérfana y se ha pactado el compromiso con un primo lejano. Este es el momento en que van a encontrarse, ya a las puertas de la iglesia.
***********

Todos cuantos la han visto alguna vez dicen que Yolaine de Provenza es la más bella doncella que pueda imaginar fantasía humana. Su cabello de oro está trenzado con perlas menudas como gotas de rocío, sus ojos de color de cielo de primavera exaltada lucen como estrellas y sus labios bermejos como rosas de terciopelo y fuego se entreabren dejando adivinar entre ellos unas perlas aún más hermosas que las que adornan sus trenzas. Su nariz es larga y recta, como corresponde a dama de noble estirpe y su cuello, altivo como el de una garza real. Su talle es esbelto en extremo, sus caderas poseen la seductora curvatura de un fruto perfecto y sus andares mesurados son de exquisita elegancia. Todo en ella es armonioso y deliciosamente prometedor.
Viste saya verde que es el color del amor nuevo con adornos en azul, que es el color de la fidelidad, según el significado que les otorga el blasón de los colores que sirve de código a los pulidos cortesanos, que siguen las leyes del Fino Amor.
Al llegar al monasterio de Santa María de Ripoll la novia queda extasiada ante la portada en forma de arco de triunfo y ante su decoración abigarrada.

(...)
En la puerta de la iglesia, que da al claustro, la espera el joven conde Raymond, con impaciencia, aunque gozando de la visión de tal hermosura que se aproxima lentamente a él rodeando el ancho pasaje porticado de arcos sostenidos por dobles columnas.
El conde Raymond de Salvadrés va vestido de terciopelo negro, pero lleva ceñida a la cintura su espada de empuñadura plateada y en las botas lleva brillantes espuelas que tintinean cuando camina.
Es apuesto el conde, según el modelo varonil catalán, alto y ancho, de hombros poderosos, capaces de sostener sobre ellos un castillo formado por hombres. Se cuenta de él que efectivamente tal cosa hizo cuando mandó a cuatro aguerridos capitanes que fuesen trepando sobre sus hombros y formando una especie de torre de asalto, con el más fuerte –él precisamente- en la base y los otros, según su peso, en disminución hasta llegar al cuarto, un delgado y valiente alférez que se introdujo en la fortaleza enemiga y abrió brecha por una poterna condenada que logró abrir desde dentro.
Esta hazaña es cantada ya por los juglares de las zonas aledañas cuando la joven Yolaine llega a tierras de Catalunya. Ella la ha oído con estremecida ansiedad durante su camino a Sant Joan de les Abadesses y se ha preguntado repetidamente qué clase de hombre la espera junto al altar, puesto que resulta evidente que ha dejado de ser el niño que ella recuerda, y a qué clase de tálamo la conducirá –de mieles o de espinas- cuando ya sea suya ante Dios y ante los hombres.
A la bella Yolaine le late el corazón con tal fuerza que le duelen los tímpanos ensordecidos y casi no puede respirar. Pasa junto a un arco, y puede entrever la figura severa e imponente del guerrero que la aguarda en pie junto a la puerta, abierta de par en par, de la iglesia. Luego las dobles columnas velan la imagen, sin embargo, hasta avanzar otro paso para volver a verlo a través de otra arcada.
(...)

Ya ha comenzado la estación primaveral, aunque el aire es todavía sutilmente frío. El sol luce y los pájaros cantan alegremente, ajenos al temblor de las rodillas de la virginal novia que no sabe si va a tener fuerza para continuar caminando hacia su esposo, cuyos ojos –que ya alcanza a ver- la intimidad por la fijeza con que la miran.
Yolaine baja la mirada, pero no su cabeza altiva. Una dama noble debe mostrar siempre un porte digno y sereno. Sin embargo, entorna los párpados abatiendo sus rizadas pestañas, aunque a través de ellas, como a través de celosías, aún puede distinguir, entreverado con las sombras que producen, el rostro y la figura del hombre al que va a unir su vida. Y no sabe si es temor o es otra cosa lo que siente.
Doña Loise, el aya que la ha acompañado desde Francia, inclina la cabeza con asentimiento y aprobación, al comprobar que su Yolaine mantiene su compostura y su dignidad orgullosa de dama noble.

(...)







Otro fragmento sobre el asalto de un grupo de facinerosos al grupo de viajeros que huye de los moros desplazándose hacia tierras del norte.

Cayeron por sorpresa sobre nosotros. Ya había salido el sol y pensamos ingenuamente que el peligro sólo estaba en las horas de la noche y del atardecer y, tal vez, a la aurora. Craso error, pues cuando el lugar es aislado da lo mismo la hora en que las fieras lo asalten.
Un hacha bien lanzada por una mano asesina acabó con la vida de don Ferrand que se hallaba inclinado sobre una poza rebosante de agua en que solíamos asearnos y despejar el rostro de las telarañas del sueño.
No le dio tiempo a decir ni una palabra, el filo tajó su cabeza que se abrió como calabaza madura desparramando sus sesos y no dejando duda alguna de su muerte instantánea.
Los forajidos aprovecharon la confusión y arremetieron contra nosotros, maniatando a don Ferreol, que se había acercado precipitadamente al cadáver de su padre.
¡Cuánto eché de menos al gigantón Pere Sanchís! De haber estado allí, él solo se hubiera bastado para acabar con esa partida de asesinos, pero no estaba con nosotros y tampoco Jaume, que había ido al pueblo a comprar provisiones.

(:::)


-El diablo de la lujuria debe haberme poseído porque no puedo contenerme más teniendo una hembra así al alcance de la mano –dijo el horrible bandido de las cicatrices en el rostro señalando a doña Corona que temblaba incontroladamente.
-Esa no es la novia, que bien se ve que es la viudita, anda con ella y haz que se le olvide el esposo cuya cabeza has partido en dos –se mofó el jefe.
Aquellos desalmados no respetaron ni el dolor sagrado de aquella mujer, porque nada respetaban en este mundo. Yo estaba horrorizado y Ferreol bramaba como un toro bravo atado igual que una res por fuertes ligaduras.
El monstruoso forajido agarró a doña Corona y se la llevó a rastras a otra estancia.
-¡Estás apetecible! ¡Vive Dios que sí! –Oímos que decía a su presa- Te desataré, no eres un peligro –habló.


Desaparecieron ambos de nuestro campo de visión, pero podíamos oírlos porque apenas nos separaban de ellos una pared.
-Ven –escuchamos que respondió ella con entonación insinuante.
Quedamos sin respiración, mudos de asombro ¿Era doña Corona la que había hablado? ¿Cómo podía ser? ¡No era posible! Su voz sonaba invitadora, como suena la voz de una mujer amante que desea a su hombre. Nos miramos con estupor. Había perdido la razón enloquecida por el terror, no había otra explicación, pero esa voz, esa voz dulce, inequívocamente tentadora…
-Ven, ven a mí, deja que te abrace.
Volvió a escucharse su voz con inflexiones casi lascivas, ahora sin género de duda. Ferreol se revolvió como un endemoniado y lanzó un grito de rabia al que se unió un grito de agonía, largo, prolongado, que fue apagándose a la vez que se apagaron las risotadas de los dos compinches del feísimo bandido.
Ambos se lanzaron al cuarto contiguo en que se habían metido él y doña Corona, pero no hubieron de penetrar en él porque ya salía de allí la viuda como una Parca justiciera, llena de sangre la boca y las manos. Había mordido el cuello de su frustrado violador con una certera dentellada y le había arrancado un enorme bocado de carne que había escupido, a la vez que le había clavado en el único ojo sano que tenía un espetón con el que sujetaba su espesa cabellera dorada.
El hombre había sido engañado por su sensual canto de sirena sin pararse a pensar en lo inverosímil de la situación: una mujer a punto de ser violentada por el asesino de su marido, un salteador de caminos, que para colmo es un ser horripilante, que le muestra a ese hombre afición y amor. Era tan absurdo que sólo una mente torcida y estulta podía creerlo, pero ese había sido el caso, y ahora el bandido yacía desangrándose en el suelo de la estancia, convulso y casi desmayado, con un hilo de vida que se extinguió como llama de cirio bajo viento huracanado.
Se levantó el tal Ramonet que se había agachado junto a su compinche para intentar auxiliarlo, con los ojos inyectados de sangre, soltando espumajos de odio por las comisuras de la boca, rechinando los dientes.
El pobre idiota que era su sobrino gemía amedrentado y se había olvidado de su obsesión por mí, lo cual era un alivio, aunque en esa tesitura era imposible sentir nada que no fuese una tensión nerviosa insoportable. Íbamos a morir. Era algo patente. Aquellos hombres nos darían muerte con saña y crueldad pues no perdonarían la muerte de su compañero.
En un momento todo me pareció nimio, absurdamente baladí. El hecho de ir disfrazado de mujer, la incongruente actitud de mi madre, que canturreaba una cancioncilla en provenzal, aislada de cuanto ocurría a su alrededor, la sonrisa feroz de la ensangrentada Corona, el llanto infantil de Fabioleta, la risa enloquecida de Ferreol ante la venganza ejecutada por una débil mujer como era su madre… todo, absolutamente todo había dejado de ser importante. Venía la Muerte, la sentía llegar, escuchaba el sonido de su cabalgadura, uno de los jinetes del Apocalipsis con su guadaña empuñada…
De repente, efectivamente, irrumpe la Muerte en la estancia. Entra por el portalón abriéndolo de una patada, viene cabalgando sobre un enorme bridón de guerra, no trae en la mano una guadaña sino una espada desnuda, igualmente temible y afilada. Viene a buscar a los bandidos y taja sus cuellos con decisión separando las cabezas de los cuerpos, ni siquiera perdona la vida del pobre retrasado que berrea como un endriago. Pero a los demás no nos toca.
No sé nada. Estoy tan impresionado que no sé nada, salvo que me he orinado encima y que la Muerte tiene el mismo rostro que Jaume el escudero.
* * * * *




Otro día más. Ahora una coplilla para poner un poco de humor en la entrada del día.

Espérate sentadico,

si quieres que yo te quiera,

porque no entra en mi costumbre

querer a ninguna fiera.

**********

los cerdos en la dehesa

hozan buscando bellotas,

dime lo que buscas tú

con esa cara de idiota.

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Coplilla en murciano

He pegao un esclavejío

de la rabia que me ha dao,

he comprao unos yogures

y estaban tós caducaos.














martes, 15 de septiembre de 2009

PARA OJEAR EL EMBOSCADO





Estos son los puntos de lectura o señaladores de página de mi novela
¿Os gustan?
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Supongo que todos saben que OJEAR y HOJEAR suenan igual pero no quieren decir lo mismo.
Cada verbo se refiere a una acción diferente:

OJEAR es pasar los ojos por las hojas de un libro o similar. Recorrer con los ojos lo escrito, sin demasiado detenimiento.


HOJEAR es pasar las hojas de ese libro, para lo cual se utiliza la mano, no los ojos.

¿Queréis ojear mi novela "EL EMBOSCADO"?

Basta con hacer click sobre la portada que hay a la derecha del blog. Es comodísimo.

Otra opción es buscar en el Google ECU

En esa página: NOVEDADES

Y ojear el libro

La Editorial ECU (CLUB UNIVERSITARIO) ofrece un aperitivo de 44 páginas.

¡NO OS LO PERDÁIS!

Y OPINAR.

sábado, 12 de septiembre de 2009

Una muestra de "El Emboscado"


Hoy quiero mostraros la contraportada de la novela "EL EMBOSCADO" y ofreceros unos fragmentos de dos de sus capítulos.

He quitado muchos párrafos, tan sólo es una especie de aperitivo. Sería demasiado extenso si no.

Espero que os agrade, si tenéis ganas de leerlos.
Naturalmente lo he extraído de los archivos, sin maquetar, por eso he podido quitar cosas.






21 - DUBÁN

Gran alteración hay hoy en la abadía. Los monjes andan escandalizados. El novicio Dubán ha huido uniéndose a un grupo de saltimbanquis ajuglarados que acamparon ayer junto a la tapia norte del recinto para aprovechar la sombra del muro, pues ya el estío azota con su flagelo ardiente y el frescor es preciado bien.
Llamaron al portón pidiendo, por caridad, un par de jarras de agua fresca para aplacar la sed del camino. No osaron pedir hospitalidad, que Cluny es orden austera y de severa regla y ellos son gentes alegres que caminan saltándose, demasiadas veces, la ley de Dios, como saltarían los troncos caídos en medio de una senda. Así pues, son glotones, ladrones cuando la ocasión se presenta y, desde luego, fornicadores, ya que el grupo está integrado por juglares y juglaresas, por llamarlas de algún modo digno, pues son en realidad soldaderas, mozas de partido o rameras, como se quiera decir.
(....)
Fuera, Dubán descubre que se siente como liberado. Entre la gente de la juglaría no es una falta reír, antes bien, es algo que se considera muy natural, muy sano y hartamente deseable.
Los juglares cantan y comparten las viandas y el vino. Y se lo dan a probar a él. Es ardiente y dulce en el paladar y caldea el estómago con un calorcillo alegre que va subiendo por el pecho hasta llegar a la garganta y llenarla de risas.
Las juglaresas ríen con alborozo al ver su contento y le acarician con ternura el rostro y la cabeza, peinando su cortísimo cabello con los dedos.
Dubán siente la dulzura de las manos femeninas y la percibe como la suavidad maternal de esa madre que no conoció nunca y con la que, en secreto, siempre soñó, como sueña, en realidad, cualquier infante.
Dubán es un niño, sólo un niño. Y no ha conocido más que los severos rostros de los monjes de Cluny y las reprimendas de Remigi. Ni siquiera la bondad del abad Bonafides puede compararse a la que él cree percibir en esos bellos rostros recién descubiertos.
Jamás pensó que existieran en el mundo criaturas tan hermosas y tan dulces. Sus voces cantarinas y agudas son muy diferentes a las graves voces de los monjes. Sus vestidos… son de sorprendentes colores. Hasta ahora el pequeño Dubán pensaba que todas las personas vestían de negro o con los tonos parduscos que visten los escasos campesinos que se acercan a esos parajes perdidos en las montañas de la comarca del Gironés.
Dicen los juglares que se dirigen al Alt Empordà y que desde ahí, bordeando la cornisa norte de la península, piensan hacer el Camino del Apóstol Santiago, hasta su sepulcro en Compostela, pues está plagado de hospitales de peregrinos y la ganancia es segura, sobre todo si deben complacer a la concurrencia con la narración de milagros, la música y la venta de reliquias (falsas, desde luego), amuletos y bebedizos curativos.
Los ojos de Dubán se abren asombrados a un mundo de color en que hacer muecas y saltar en piruetas imposibles no está prohibido sino que es aplaudido.
-¡Vítor por el muchacho! –palmotea y ríe el mayor de los juglares, que, a la vista está, hace las veces de mayoral de ese hato de locos de los caminos.
-¡Molt bé! ¡Molt bé! –grita otro, menudo y algo jorobado, que sabe hacer los visajes mejor aún que el mozuelo.
-Doménech –dice una de las juglaresas-, aquí tienes uno que sirve para la juglaría mejor que algunos de los que son más aclamados en las villas y lugares.
-Cierto es, Clotilda –afirma el tal Doménech-. Si quisiera venir con nosotros, no sería yo el que se opusiera.
<<¿He oído bien? –se pregunta Dubán- ¿Acaso me están invitando a unirme a ellos?>>.
No se atreve empero a interrogarlos al respecto.
-Hacen falta titiriteros en nuestro grupo –interviene el jorobadito, que se llama Riquet-. El mozo es flexible y ha demostrado que sabe contorsionarse como el que más.
(...)






-Siempre he sentido el impulso de gesticular y saltar. Mis maestros en esto han sido las figuras de los capiteles y las gárgolas del claustro de la abadía. Ahora sé que puede hacerse un oficio de tales habilidades.
-¡Y tanto! – exclama Doménech-. El mester de juglaría es el más libre oficio que existe.
-¡Y el más hermoso y placentero para los que lo profesan y a él se acogen! –corrobora Clotilda, a quien todos suelen llamar Cloda.
-Deberías decidir ahora si deseas, pues, acogerte a nuestro mester y venir con nosotros –ofrece Doménech.
-¿Podría hacerlo? –pregunta Dubán sin terminar de creer que su vida vaya a dar un giro tan espectacular. Le parece un sueño inalcanzable y espera la respuesta casi seguro de que va a consistir en una carcajada de burla por su ingenuidad. Mas es otra la contestación.
-Naturalmente. Eres tan ágil y tan gracioso como un mono y a las mujeres les has caído en gracia, eres también tierno y exento de la malicia y la lujuria que suelen encontrarse por todas partes, así pues, si quieres…
-Oh, soy tan feliz… -grita Dubán y se pone a hacer cabriolas que arrancan una risotada en el campechano juglar.
-¡Ven a mis pechos! –ríe Cloda abriendo los brazos. El muchachito se arroja en ellos y recibe el primer abrazo maternal de su vida, porque de madre es la calidez con que lo aprieta. Y no sabe lo que pensar, pero sí sabe lo que siente, porque el abrazo es mágico y logra deshacer el nudo apretado que Dubán ha llevado siempre a la altura del corazón creyendo que era algo natural e inevitable. Ahora sabe que no era así, y que esos pechos casi tan voluminosos como ubres de vaca, son la almohada más blanda en la que se puede apoyar la cabeza, y también la más tranquilizadora, porque late con un ritmo tranquilo, pausado, seguro y confortador.
Cloda lo ha adoptado espontáneamente.
-Es tan parecido a mi Cristóbal… -le ha dicho soñadoramente a otra de las juglaresas. Cristóbal nació hace ya siete años de su vientre de moza de camino. Sabe, claro está, que es hijo suyo, pero la identidad del padre es para ella misma una incógnita. Naturalmente, puede hacer conjeturas bastante aproximadas, pero no puede estar segura en modo alguno. En tiempos de penuria las juglaresas aportan lo que pueden ganar con artes no precisamente propias del mester. Si no hay una moneda ni un pedazo de pan que dar a los cantores, malabaristas y músicos, siempre la hay para dar a las hembras hermosas que venden placer por poco precio.
Varios fueron los que la compraron en pocos días. Uno de ellos fue el padre –ignorante de su paternidad- del malogrado Cristóbal.
Unas bubas extrañas se lo llevaron el año pasado. Y ahora este Dubán tiene los mismos ojitos hambrientos de cariño y el mismo cuerpecillo de duende…
Cloda lo aprieta tanto que le hace un poco de daño, pero es un daño tan agradable… Ahora lo besa con besos sonoros y emite unos chillidos de alegría que calientan el alma mejor que una piel de oveja calienta los pies fríos en invierno. Y es que Dubán tenía frío el corazón a fuer de huérfano criado entre severos varones, que no son propias de los monjes las efusiones sentimentales, sino que, muy al contrario, están proscritas por la regla monástica.








39 - UNA SERRANA

Corre el agua con agradable murmullo. El crepúsculo cae como un manto anaranjado sobre la tarde que pronto se transmutará en noche.
El recodo es solitario y unas peñas de superficie lisa pueden servir muy bien de asiento o de lugar en donde dejar a buen recaudo la ropa, aunque la de Pere ha de ser lavada. El gigantón considera la conveniencia de meterse en el agua vestido como está, pero desecha la idea. Allí no hay nadie. Hace mucho tiempo que no libera sus carnes de la rozadura de la lana endurecida por el sudor amasado con barro reseco y suciedad (...)


Se decide, pues, y se libera gozosamente de todas sus prendas. Completamente desnudo semeja un Hércules que hubiera aparecido en estos tiempos. Su cabello, trigueño y rizado, está verdaderamente empegotado de grasa y sudor, incluso hay restos de sangre de una leve herida que sufrió hace poco y de salpicaduras de la sangre del caballo que acaba de despiezar.
Sus músculos respiran –si tal expresión es posible- libres de ropa y el coloso abre sus brazos poderosos y recibe la caricia de la brisa que orea su torso, sus brazos y sus caderas. Un tirón más y se despoja de las calzas, dejando al aire sus nalgas, sus muslos y sus musculosas piernas y sus grandes pies.
Erguido sobre una de esas peñas lisas, gozosamente libre, disfrutando de la brisa, se diría un dios mitológico.
Poco a poco, entra en el agua, pisando las piedras romas del fondo apenas profundo. Cuando el agua le llega a las ingles se acuclilla y se deja envolver por el manto líquido que lo acaricia y lo va limpiando de suciedad y de muchas otras cosas, tales como experiencias negativas y malos recuerdos.
Entonces la ve. Es una mujer. Está junto al montón de su ropa y lo mira a él, que está cubierto por el agua hasta la mitad del pecho. A causa de que es casi de noche, Pere no puede distinguir sus rasgos, apenas su silueta recortada a la débil luz de la luna que está apareciendo en el cielo.
-Bona vesprada –habla ella con voz dulce.
-¿Quién va?
-Nadie, capitán –responde seductora pretendiendo halagarlo-, sino una humilde sierva a vuestro servicio que no se atreve más que a suplicaos el honor de lavar vuestras ropas.
-¿Por qué habríais de hacerlo?
-¿Hace falta una razón más poderosa que la admiración hacia vos?
-¿Vos me admiráis? ¿Por qué?
-Porque os he visto mientras os entregabais a la caricia del agua. Sois un varón fornido y de cuerpo bien proporcionado. Me habéis agradado, así de simple.
El guerrero, sorprendido, se siente atacado, en cierta forma, y se defiende interrogándola con una aspereza que no es sino reserva y hasta timidez
-¿Qué clase de mujer sois que osáis hablar con tal desparpajo a un hombre? ¿Acaso ignoráis el recato y carecéis de pudor?
-¡Oh, cuántas preguntas! –ríe ella- ¿Cuál queréis que responda primero?
A la vez que habla toma la camisa de Pere y la remoja en la orilla, la extiende calmosamente en una gran piedra plana y toma un puñado de arenilla mojada que pone sobre la prenda, luego sopesa tres o cuatro cantos rodados de regular tamaño hasta que se decide por uno que empuña con decisión para comenzar a restregar la arenilla sobre el tejido. De vez en cuando vuelve a remojar la camisa, liberándola de la arenilla usada y repite todo el proceso.
Pere no se da cuenta de que se ha quedado como embrujado, boquiabierto, embobado. Tampoco se da cuenta de que la mujer no ha respondido aún ni una sola de sus preguntas. Lo único que sí sabe es que no consigue dejar de mirarla.
Es una mujer poderosa, físicamente hablando, al igual que él es potente como varón bien templado. Quizás no sea bella, al modo delicado que se estila en las cortes de amor, pero cree adivinar que es salvajemente hermosa. Alta y rolliza, cuando se inclina para frotar la camisa, su escote muestra el comienzo de unos ubérrimos senos que se bambolean con el enérgico movimiento de sus brazos al frotar la tela sobre la peña que le sirve de lavadero.









(...)
-Tú, tú, eres… ¿quién eres tú? –acierta por fin a preguntar el desnudo batallador.
-Alguien que te está viendo como tu madre te trajo al mundo.
Pere cae en la cuenta entonces de que, embrujado por la visión de la mujer, no ha advertido que se ha puesto en pie y que el agua apenas lo tapa hasta un poco más de las rodillas y que, por tanto, se está mostrando en toda su desnudez ante la desconocida. Ella sonríe con malicia y parpadea seductoramente. El gigantón acaba de azorarse –cosa infrecuente en él, pero que, no sabe por qué, le está ocurriendo ahora- y se tapa como puede con las manos y se acuclilla tan rápidamente a la vez que pierde el equilibrio y cae de espaldas.
-¡Voto a…! –exclama al sentir las duras piedras del fondo en sus nalgas desnudas y en los riñones.
-¿Necesitas ayuda? –pregunta la mujer con fingida preocupación, ensanchando aún más su sonrisa.
-No, no –se apresura a responder, confuso, el escudero.
-¿Quizás solamente tratabas de darte un chapuzón, verdad? Realmente te hace falta, tienes el pelo muy sucio, ni siquiera yo podría adivinar de qué color es… y eso que soy una bruja –termina, volviendo a dejar que su risa cabalgue por el aire del crepúsculo.
-¿Cómo te llamas… bella bruja?
-Me llamo Amai.
-Amai… -pronuncia Pere con su grave voz, muy despacio, como paladeando el sonido del nombre, que ya lo ha conquistado.
-¿Y tú, me dirías tu nombre?
-Soy Pere Sanchís, escudero, a tu servicio.
-Oh, eres cortés, además de fuerte y…
-¿Y…? –le invita a terminar la frase.
-Y apuesto en extremo, y… muy guapo –dice ella halagadora.
Pere da un respingo bajo el agua. Se siente extraño, por no decir ridículo, allí, con las posaderas martirizadas por las piedras del lecho del riachuelo, sin osar ponerse de nuevo en pie, después de lo que ha pasado antes. Además nunca ha visto a una mujer honrada galantear a un caballero, cuando lo normal es justamente lo contrario, que sea el varón quien requiebre a la doncella. Sin embargo ha de reconocer que esta mujer no se parece en nada a ninguna otra que le haya sido dado encontrar en su camino, por lo tanto tampoco debe esperar que se comporte como las tímidas damas, las vergonzosas doncellas o como las descaradas rameras que él ha conocido en diferentes ambientes.
Amai tiene una deliciosa mezcolanza de coquetería y recato, de sensual desinhibición y dignidad, de humor y seriedad, de inteligencia y llaneza que se explaya en la natural sinceridad que ha usado para valorar la apariencia del hombre que tiene delante.
-¡Oh, ya sé lo que te pasa! A todo el mundo le asusta mi modo de hablar. Creí que tú serías distinto. En fin, me equivoqué… ¡Lástima! Me iré, ahí te dejo tu camisa, lavada.
-¡No te vayas, por favor!
-¿Deseas que me quede?
-¡Más que he deseado nada en mi vida!
-Así pues, no te asusta mi forma de ser, no la confundes con lo que no es…
-En modo alguno. Debes perdonar mi torpeza, comprende que jamás he conocido a una mujer como tú y además, así como estoy…
-No te apures, es natural que te estés aseando. La verdad es que buena falta te hace.
-¿Tan terrible te parece mi aspecto?
-Ya sabes que no; no te lo he ocultado, pero en cuanto a tu pulcritud, no puedo decir lo mismo, fíjate en tu cabello…
Torpemente, Pere comienza a frotarse su abundosa pelambrera con exagerada energía.
-Conseguirás arrancarte el pelo de raíz. Permíteme ayudarte.
Pere no puede creer lo que está ocurriendo. Abre y cierra los ojos enérgica y repetidamente media docena de veces. Quizás está soñando. Sin embargo, siente claramente el frescor del agua en la piel y el martirio de los guijarros que se le clavan en el trasero. Se mueve un poco para aliviar su carne, mientras observa embobado los movimientos de Amai. Ella se ha puesto en pie, sobre la piedra en que ha extendido la camisa recién lavada para que escurra. Está descalza, pues ha dejado su calzado en una roca más alta. Sus pies se afirman con natural facilidad sobre la superficie resbaladiza de las rocas. Da unos pasos y se adentra en el regato que le lame halagador las pantorrillas, la saya flota alegremente entre dos aguas y se arremolina ciñendo sus muslos cuando ella llega al punto en el que él permanece extasiado por la hermosura animal de la mujer.






(...)





La misteriosa mujer se aproxima a él, como una náyade, guardando un perfecto equilibrio sobre los resbaladizos guijarros del fondo del arroyo.
Amai mantiene su mano izquierda cerrada, sin duda lleva algo en ella, algo que él le ha visto sacar de una bolsa de tela que ha dejado junto a sus borceguíes de piel cosida.
Ella se arrodilla, sin perder el equilibrio, detrás de él. Recoge agua en el cuenco de la mano derecha y se la derrama dulcemente sobre el cabello, pegajoso.
-Echa la cabeza hacia atrás- pide.
Pere está acostumbrado a desconfiar de todo el mundo, incluso de una mujer, pues conoce casos en que alguna de ellas se ha valido de su belleza para seducir a un hombre, acabando con guerreros invencibles en batalla singular. Recuerda a un fraile que conoció en su infancia que narraba una historia de traición que, según decía, estaba escrita en el Antiguo Testamento de la Sagrada Biblia.
-Os contaré una historia que os servirá de enxiemplo y aviso contra las malas artes de las hembras, puestas en el mundo por el Maligno para perdición de los hombres buenos –dice el fraile con voz campanuda y con evidente condena hacia todas las mujeres.
Cree recordar que se trataba de una tal Dalila, que reducía con su poder la incomparable fortaleza de Sansón, poniéndolo así en manos de sus enemigos.
Tal vez Amaí sea otra Dalila. Sin embargo, algo muy dentro le asegura que no. Se pregunta qué lleva en su puño cerrado. Pronto lo sabe. Siente que ella deposita sobre su cráneo una especie de arcilla que emulsionada con el agua, despega la suciedad de sus cabellos.
-Es greda –dice ella, sencillamente-, una clase de tierra, mejor que ninguna otra cosa para lavar las pelambreras apelmazadas como la tuya.
-Ah –es la respuesta de Pere, y ya no vuelve a hablar. No puede, tan extasiado está. Con los ojos cerrados, goza el placer que le proporciona el benéfico masaje. Es como si los dedos de la mujer borraran de su cerebro todo amago de irascibilidad, de alteración, de alerta… Se siente a salvo, tratado con un afecto que no recordaba haber recibido desde que salió de la sombra materna.
-¿Qué tienes aquí? –pregunta Amai palpando un costurón en su cabeza oculto por el cabello.
-La cicatriz de una herida de batalla.
-Fue un buen tajo.
-Lo fue. Estuvo a punto de acabar conmigo.
Los labios de ella se acercan a su oído, le susurran unas palabras -“Hubiera sido una lástima”-, en voz casi imperceptible, como si temiera que el propio aire pudiese atrapar el sonido para esparcirlo por el bosque circundante.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

El mundo de "AURA", mi primera novela. y EL EMBOSCADO, la última

Como prometí voy a ir presentando a todos vosotros a mis hijos de ficción.
AURA es mi primera novela, y una de las que más ha conquistado a los lectores.
Es novela manchega, aunque comienza en Mindanao (Filipinas).
Conozco muy bien La Mancha, he residido allí seis años y me ha permitido recrear fielmente el ambiente, las costumbres y el habla.

Os trascribo lo que ponre la contraportada, porque aquí no hay quien lo lea:

Isla de Mindanao, archipiélago de Filipinas, julio de 1943.Un joven sacerdote llega a las misiones dispuesto a entregarse a los demás y a difundir la palabra de Cristo entre los más desfavorecidos. Su nombre, Rodrigo Humanes.
Zafranera de La Mancha, España 1943. Aurelia Soto Peinado, hija de una de las mejores familias de la región, malgasta su juventud encerrada en sí misma, aislada en y del pueblo, con el único refugio de la religión.
Sin embargo, estos dos personajes tan distintos lograrán vencer juntos los hipócritas prejuicios de la España de postguerra y alcanzar la tan deseada libertad que se les niega.

EL ARGUMENTO DE AURA un poco más desarrollado.

Rodrigo Humanes es un misionero que llega ardiendo de celo apostólico a Mindanao. Allí conoce a una serie de personas de toda laya, a la vez que realiza su cometido, pero cae gravemente enfermo y es enviado de vuelta a España.
En otro plano, Aurelia Soto vive su educación en un elegante internado con la única aspiración de regresar a su amado pueblo, Zafranera de La Mancha, famoso por su producción de rosa del azafrán.
El encuentro posterior de estos personajes, cuyas vidas confluyen en aquel pueblo, determina una pasión mutua que se irá desarrollando hasta culminar en una auténtica unión, espiritual y física.
La maledicencia y la intolerancia se ceban en ellos. Abanderado del linchamiento de la buena fama de ambos es el coadjutor de la parroquia, un sacerdote alemán, D.Waldo Kuschel, que está allí debido al déficit de sacerdotes después de la contienda civil. Nunca consiguió expresarse del todo en castellano, por lo que usa frecuentemente su propia lengua.
El telón de fondo son los usos y costumbres del pueblo en el que no falta un burdel sui generis que pone la nota de comicidad en la novela, con un erotismo barato que contrasta con el erotismo de altos vuelos de la pareja protagonista.
También se toca el tema de la homosexualidad y la homofobia.
El monólogo interior tiene gran importancia en la trama como elemento que desvela el interior de los personajes, lo que significa que en esta novela actúo sin duda como narradora omnisciente.


Y ahora, un aperitivo consistente en varios párrafos extreídos de capítulos de la novela.

"Así debió de ser el primer diálogo de Adán y Eva en el Paraíso Terrenal. Primero sería el asombro, un asombro que excedería todos los límites de la comprensión humana, porque sería el éxtasis mismo provocado por un hallazgo intenso, definitivo, pleno".
(...)
"Era la primera vez que hablaban sin utilizar el latín como escudo protector:
-Díme, por favor, cuál es tu nombre.
-Me llamo Aurelia, aunque todos me llaman Aura.
-¡Aura...! También yo te llamaré así. Es un nombre creado para tu esencia. Aura, resplandor envolvente, luz del alma..."
(...)

"Los domingos por la mañana don Waldo Kuschel iba a visitar enfermos y ancianos en los cortijos de los alrededores (...) tenía una moto con sidecar y era un motorista consumado , mientras que don Rodrigo no sabía guiar estas máquinas con ruedas.

(...) Para la ocasión, don Waldo vestía una especie de guardapolvos ( (...)un casco de color verde agrisado( parecía un casco del ejército alemán) y gafas de motorista (...)
Se habría dicho (...) que era un auténtico miembro de las S.S. el que se aproximaba".
(...)

Mientras los dos hombres hablaban, el leal Curro iba recibiendo trocitos de pan y queso que masticaba ruidosísimamente. Era un perro pastor, claro está, no un remilgado perrito faldero que mastica bombones con el morrito fruncido. Curro comía a sus anchas, chasqueando la lengua y deglutiendo sin ceremonia ¿como que era del campo!
-Está acostumbrado ¿sabe, señor cura? Como es mi compañero, le doy de tó lo que yo como.

Pero, ante todo, esta es mi última novela.
Me las podéis pedir una, otra o las dos.

EL EMBOSCASDO :15 euros +gastos de envío a medias.

AURA : 10 Euros +gastos de envío a medias.

LAS DOS NOVELAS : 25 euros, gastos de envío gratis durante el mes de Septiembre.


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