Aquí está la invitación a la Presentación de Alicante. Como siempre, me han coirtado el segundo apellido, que no uso nunca por eso, porque me lo cortan. jajajaLuego, abajo, en negrita, sí que lo ponen entero.Son anécdotas.Os pongo abajo una crítica realizada por quien me va a presentar, ques Mateo Marco Amorós, es del Periódico de Villena. Dejarse llevar por las reflexiones de Rosa Cáceres(...) es disfrutar de un tobogán de pasión por la creación literaria ¡Qué digo tobogán! Es precipitarse por un laberinto de toboganes, subir y bajar en una montaña rusa abundante en sorpresas, donde la palabra bien dicha, el tono, el ritmo que emplea en su locución, los gestos...Especialmente esos ojos que apenas parpadean como si no respiraran, como advirtiéndonos de que algo importante está por pasar azuzando nuestra emoción...La cara de sorpresa, encogidos los labios para que la palabra saboreada, probada y electa entra palabras surja, bien administrada, sin prisas en el instyante preciso o rauda, según lo exija el mensaje. Todo sin teatralidad. Porque es pasión sentida con desenfado.Aclaración y reflexión mía:
(He de confesar que esta forma de describir mi manera de hablar es tan precisa que me hizo reír. A la gente le suele fascinar, pero a mí me da una rabia tremenda cuando me veo en televisión, poniendo morritos sin querer y ojitos de sorpresa. Si alguien va a verme estos días que compruebe lo dicho jajaja)
Sigue el texto de Mateo Marco(...) nos anunció la continuación de "BUCEADORES" que, queriendo ser sólo continuación, segunda parte, puede que se le haya ido a trilogía. De momento. Y que no nos lleve a pensar que la escritora se jacta con petulancia de rapidez creativa. Nada más lejos. Tres años tres nos confesó que le había costado "El Emboscado" mas, eso sí, disfrutando de la creación. Ahí está seguramente el motor de su quehacer literario prolífico. Ese placer por escribir.
La novela históricva, Y "El Emboscado" lo es con rigor, es muy exigente en documentación. Esto lleva su tiempo. También el peligro de que el dato hitórico, el contexto, suene a recorta y pega enciclopédico como prótesis erudita. Esto, igual que en "BUCEADORES", lo supera la autora otra vez con éxito en "EL EMBOSCADO".
Sólo un pero: Entre las manifestaciones (...) en la rueda de preguntas, Rosa Cáceres novelista confesó no verse poeta. Acaso- así nos lo reveló- rimadora y metrista. No puedo estar más en desacuerdo con ella, entendiendo que la declaración de la narradora no es sino muestra de su respeto y consideración hacia el género poético, pero...Cuando "BUCEADORES" ya escribimos que veiamos mucha poesía en la prosa de Rosa Cáceres . Ahora no menos. Porque poesía es la "tristesse et merencolie" del personaje Martial de Lincy desde su amor cortés por Yolaine. La adjetivación generosa....
Sigue, pero para muestra un botón.
¿
Qué os parece?****************DE OCA EN OCA...El día 20 de enero, miércoles, me toca presentación en Murcia. En el Museo Ramón Gaya.La presentación correrá a cargo de Santiago Delgado, escritor, Académico de la Real Academia Alfonso X el Sabio. A él se debe la siguiente interpretación de mi novela. Aparecida en su blog "Oficio de escribir"http://oficiodescribir.blogspot.com/El Emboscado", novela de Rosa Cáceres
De toda la oscura Edad Media, acaso lo más oscuro pudo ser la condición de las mujeres. “El Emboscado”, novela de Rosa Cáceres, puede ser considerada como una muestra, sangrante, dolorosa, de que así fue, aun para las mujeres de la clase privilegiada. Y el enemigo número uno de la mujer en aquellos tiempos negros, no fue otro sino la guerra. Huérfanas, viudas, prometidas frustradas, víctimas de los cinturones de castidad, partos mortales, violaciones… sufrían antes, y más profundamente, las crueldades propias de aquel tiempo atroz. No obstante, muchas supieron hacer de esos ataques a su natural manera de entender el mundo, su propia fortaleza interior. Y alguna que otra, naturalmente, supo evadir la feroz impronta macha de la época.
“El Emboscado” habla de un varón que obligado fuera, por motivos de controvertida filialidad, a vestir de mujer desde su mocedad. Es el narrador de la novela. Y su aspiración a protagonizar la narración pugna duramente con la del personaje de su madre. Es la lucha de una fortaleza, la de la madre en pugna permanente toda su madurez vital con los desastres de la guerra, contra una debilidad, la del hijo consciente de su cobardía, así como de una fidelidad maternal que lo ahoga y constriñe hasta la disolución de su naturaleza viril. Habrá lecturas y lecturas de esta novela de fuerte narrar, que tomen opción por una u otra perspectiva.
La frontera cristiano-musulmana en el Levante español es el marco histórico de la narración. El feudalismo opera como estructura social. La guerra como actividad vital incesante. La condición femenina como víctima casi omnipresente en tal estado de cosas. Y, con la condición femenina, víctima es también la mejor parte de la condición humana, común a hombres y mujeres, la que se destruye, como bien hace ver la novela una y otra vez.
Con un estilo de gran prosa, la novela se abre con los párrafos autobiográficos del mismo Emboscado, el travestido del que habla el marketing de la novela. Anciano y retirado en la soledad monacal, narra su vida. Y la de su madre, francesa traída a la hosca realidad peninsular, a la que nunca logrará aclimatarse. En la primera parte de la novela, asistimos al óbito incesante de los hijos guerreros que esta mujer pariera en su tierra de adopción. En la segunda, crónica de la marcha de un exilio imposible, la protagonista, desengañada del mundo y su crueldad, retoma el camino de su Provenza natal, pensando reencontrar el paraíso. Lleva consigo a su único hijo supervivido, viuda ya. Su locura, lúcida locura de mujer al fin insumisa, le hace saber que sólo en la condición femenina es posible hallar la paz que dura siempre. Su locura es como un grito de rebeldía, que ella lanza al aire quebrado de la Historia. Y es una voz que toma partido por la mejor presencia de la mujer en las esferas decisorias últimas, más allá de lo interdicto por la Iglesia misma. Una reivindicación de lo femenino como excelencia, frente a la medieval brutalidad masculina de la mayoría de los personajes varones de la novela.
Además de la doble tesis, locura aparente como lucidez extrema y debilidad cobarde como autoinculpación dolosa, la novela es un gran fresco panorámico de todo el periodo medieval: allí están sus costumbres, las bárbaras y las menos bárbaras, las campesinas, las urbanas, las castellanas, las de los caminos. Allí está su agricultura, sus utensilios, sus vestimentas… Y allí están las mujeres, en su mayoría acosadas por sus amadores de trova y laúd y por sus maridos, para los que no son sino meras propiedades materiales.
“El Emboscado” es la historia de un gesto de coraje, agresivo, para defender un principio femenino: la paz, en un mundo animalmente machista. La decisión de Yolaine, la madre sufriente de la novela, de feminizar a su hijo, nos señala la única manera de doblegar el agresivo varonismo de la época: conseguir su humillación. Paralelamente, y acaso por encima, en un gesto continuado, mezcla de grandeza y patetismo, este hijo que cede su varonía para procura de la felicidad de su madre. Vale.***************
DE OCA EN OCA...
Me falta poner la entrada de Cayetano, pero esa la podéis leer perfectamente en su bloghttp://latinajadediogenes.blogspot.com/Estoy muy agradecida a los tres, son personas maravillosas que he tenido la suerte de encontrar en mi camino.
Cayetano ni siquiera me conoce en persona, eso ya si que es mérito.
Son regalos que ofrece la vida. Nada es tan valioso como el hallazgo de una buena persona.