sábado, 8 de octubre de 2011

El chozo de un pastor, de "Aura".

Con este capítulo de "AURA" finalizo los fragmentos que he escogido de esta novela para que los podáis leer, acompañados de mis dibujos sobre el tema que tratan.
Ya digo que para mí es un placer plasmar en mi cuaderno en blanco algunas escenas de cada una de mis novelas.

Como muestra basta un botón, aunque yo os voy a ofrecer tres botones de cada novela, aunque

la verdad es que de cada una hago muchos más dibujos siempre, pero no quiero cansar.

He comprobado que esto mismo lo han hecho y lo hacen cientos de escritores. Mi tesis es que la literatura y el dibujo deben de ocupar áreas cerebrales relacionadas entre sí.

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49.- EL TÍO RECAREDO. UN CHOZO DE PASTOR.



Tras un recodo del camino se levantaba un chozo de pastor habitado por el tío Recaredo, el quesero, a quien la gente llamaba el tío Recadero – como si su oficio fuera el de llevar y traer recados - confundiendo la pronunciación del nombre en cuestión.


El tío Recaredo estaba sentado junto a la chimenea del habitáculo, con la boina calada hasta las cejas, ya que estaba calvo como una mano de mondongo y el frío en “la perola” no le sentaba nada bien. Tenía a modo de capa una manteja parda, que le servía de abrigo y estaba ocupado en quitar la cuerda de esparto de un queso de su elaboración, ya curado y fuerte, un auténtico queso manchego de esos que acompañado de una rebanada de pan de pueblo y un chato de vino tinto reconcilian con la vida, y más en un día inhóspito de lluvia.


El viejo vio al párroco con la sotana negra chorreando de agua como un gran cuervo alicaído y alimojado.


-¡Eeeeeh, señor cura! –chilló con su vozarrón de pastor, como si estuviera llamando al rebaño- ¡Eeeeeh! ¡Venga usted “p’acá”, que se va a “escustipiar” y se va a poner “malismo” del “to”.


No se hizo de rogar el sacerdote que, despertando de su ensoñación, “adeliñó” raudo hacia el chozo en el que entró con presteza, hallando un ambiente caldeado e impregnado de olor a queso de oveja y de cabra.


Pronto tuvo ante sí las viandas manchegas y el buen vino. Hincando el diente al trozo de queso con pan, lo remojó bien con un trago prolongado de tinto.


Sí. Estaba en La Mancha. Y estaba muy a gusto.


El viejo pastor, contento de tener compañía, se afanaba, hospitalario, en cortar el queso con su navaja albaceteña. Conocía, sí, la historia del cura y la beata. No le importaba. “Todos somos hombres”, pensaba. Y no pensó más. Con la honda filosofía intrínseca de los hombres sencillos, que parecen amasados con el barro prístino que usó el Creador, sin contaminación de malicia alguna, se encogió de hombros. Eso fue todo. No condenar a nadie. No juzgar. La misión que a él le había dado Dios era pastorear ovejas y cabras y hacer buenos quesos. Nada más.


-¡Está bueno el queso! ¿A que sí, señor cura?


-Vaya que sí, Recaredo. Y el vino también, tiene cuerpo y arregla el cuerpo, valga la redundancia – dijo, sin pensar que al pobre hombre eso de redundancia le sonaba a rebuznancia y no sabía a qué cuento venían ahí los rebuznos de un burro - . No sabes lo que te lo agradezco. Me había pillado la lluvia en descampado y tenía la sotana chorreando agua.


-Pues caliéntese al calorcete de la chimenea y séquese la ropa, que la humedad es muy traidora en esta época.


-Gracias, Recaredo. De aquí no me voy hasta que no escampe.


A la puerta se asomó el perro pastor, flacucho y de pelambre despeinada, color canela, con la trufa de su nariz olisqueando ansiosa y sus ojos leales fijos en su amo.


El tío Recaredo soltó una carcajada.


-Pasa, Curro, ven aquí.


No se hizo de rogar el can que, con alegre movimiento de rabo se puso en un plis plas en un trotecillo alegre junto a su amo, en cuyas rodillas apoyó la mansa y noble cabeza.


El pastor, con una sonrisa permanente, pasó su ruda mano por la testa del perro pastor que continuaba expectante sin dejar de olisquear el ambiente y con la boca semiabierta. El tío Recaredo arrancó un pellizco de pan y cortó un trocito de queso y así, juntos, los acercó a la boca del can, que las recibió con agradecido alborozo, lo que hizo de su rabo un auténtico azote del aire.


-Está acostumbrado ¿sabe, señor cura? Como es mi compañero, le doy de “to” lo que yo como.


-Se lo merece, Recaredo. Un buen perro es un hermano, lo decía San Francisco de Asís, hermano lobo, hermano perro… todas las criaturas eran para él hermanos.


-Me gusta ese santo, D. Rodrigo, menos en lo de “hermano lobo”. Dios quiera –dijo haciendo la señal de la cruz tres veces seguidas- que no aparezca ninguno estando con el rebaño en medio del monte. La última vez me despedazó una oveja que estaba criando, la más gorda que cogió el lobo cabrón, con perdón, padre, usted perdone por el “palabro”, pero es que me hizo la puñeta, que la tenía ya vendida al Rogelio, el ganadero.


-Pero si estás hablando de hace lo menos quince años, hombre. Ya es rarísimo ver un lobo por aquí.


-No digo que no, señor cura. Pero el que le ha visto los dientes a uno ya no les pierde el miedo en la vida, son más feos que la Bicha de Balazote, que la vi una vez y era como el mismo demonio.


Mientras los hombres hablaban el leal Curro iba recibiendo trocitos de pan y queso que masticaba ruidosísimamente. Era un perro pastor, claro está, que no era un remilgado perrito faldero que mastica bombones con el morrito fruncido. Curro comía a sus anchas, chasqueando la lengua y deglutiendo sin ceremonia ¡como que era del campo!


Pastor y cura guardaron silencio casi adormecidos por el doble calor del vino y del fuego.

En la agradable penumbra del chozo, sólo se oía el ruido que hacía el perro al masticar, hasta que también cesó al acabar su pitanza. Entonces, satisfecho, se tumbó al calor del fuego junto a los pies del tío Recaredo.

22 comentarios:

Olegario dijo...

Querida Rosa: Ya tuve antes la ocasión de leerme otro Articulo tuyo de "Aura", y me han encantado, aquel y éste.El tio Recaredo tenía un buen corazón y una mala escuela, pero prima lo primero, ¿no?. Las atenciones al cura y al perro lo demuestran. Un fuerte abrazo.

Miguel de la T.P. dijo...

Pase a visitarte y fue un honor el pasar por tu blog siempre cuentas con bellas y significativas palabras, gracias por compartirlas, desde Jaén te deseo un buen fin de semana

Rosa Cáceres dijo...

Olegario, el buen corazón es lo mejor que se puede tener en esta vida, todo lo demás es secundario para mí; un genio en lo que sea, si no tiene esa bondad intrínseca que se refleja en sus palabras y en su trato...para mí no vale lo mismo que una persona sencilla y bondadosa.
un abrazo

Rosa Cáceres dijo...

Miguel, te tengo que dar las gracias muy sinceramente por las palabras tan amables que me diriges.
Un saludo muy cordial desde Orihuela hasta Jaén, la tierra de los "aceituneros altivos", que decía Miguel Hernández.

Arantza G. dijo...

La bondad como base. El resto son accesorios.
Besos, buen fin de semana

Jose Vte. dijo...

Hola Rosa, este capítulo promete mucho, es "llano" y bien "contao".
Lo de hacer dibujos de escenas de los capítulos no lohabía oido, pero es algo que está muy bien, supongo que ayuda a coger perspectiva de la historia.

Respecto al comentario anterior, yo no soy manchego, pero si mis padres, son de Ciudad Real, de un pueblo llamado Alhambra, muy cerca de Ruidera. Cuya propiedad compartió durante muchos años.

Me alegran escuchar crónica de ésta tierra.

Un abrazo

Amig@mi@ dijo...

Capítulo a capítulo, vas a conseguir engancharnos.
Me encantan tus dibujos. Están súper conseguidos.
Un abrazo

Rosa Cáceres dijo...

Arantza, al fin la bondad es lo único que puede hacernos felices, eso creo yo al menos.
Me enternezco con los personajes de mis novelas que son intrínsecamente buenos, sencillos, sinceros, sin doblez, y los trato con mimo.
Un abrazo

Rosa Cáceres dijo...

José Vicente, pues sí, dibujaban García Lorca, Buero Vallejo, Cela, Bécquer, Alberti, Miguel Hernández...por citarte algunos que me viene a la memoria en este momento.
En otro orden de cosas, yo creo que uno es también un poco del lugar de donde son los padres ¿no? Yo soy por eso cartagenera, aunque nacida en Murcia.
Un abrazo

Rosa Cáceres dijo...

Amig@mi@, no publicaré más de AURA, ahora pasaré a otra, más que nada por variar jajaja.
Un beso

MariluzGH dijo...

Siempre es un orgullo recibirte en mi diario loco :)

un abrazo

Montserrat Llagostera Vilaró dijo...

Buenas noches Rosa:

Para mi leer Aura, fue respirar el aire de la dehesa.
Fue imaginar las azafraneras, trabajando en los campos de cultivo de la rosa del azafrafán.
Y aquel amor platónico del joven cura y Aura que luego...
Bueno a ver si cuento el libro.
Besicos, Montserrat

José Ramón dijo...

Rosa me encantan sus dibujos todo un placer pasar por aquí.
Un cordial saludo de José Ramón desde…
Abstracción textos y Reflexión.

Rosa Cáceres dijo...

Mariluz, siempre es un placer visitarte en tu diario.
Un abrazo

Rosa Cáceres dijo...

Montserrat, me sigue alegrando que te gustara AURA, es el mayor gusto que un lector me puede dar, decirme que he relatado con plasticidad una historia.
Un besico

Rosa Cáceres dijo...

José Ramón, muchas gracias por lo que dices de mis dibujos.
Feliz semana
Un abrazo

Francisca Quintana Vega dijo...

El chozo...el fuego y la amena conversación...una se imagina todo...clarito clarito..hasta puedo ver a perro dando cuenta de su ración...o sea,Rosa...que trasmites perfectamente.
Oye...¡y cómo dibujas!...ya estoy deseando de recibir tus novelas. Un beso grande de tu amiga.

La Gata Coqueta dijo...



Atentamente he venido a saludarte y desearte que la semana que comienza sea hermosa y llena de color, donde la ilusión te dibuje todo aquello que le sea un favorable acontecimiento para todos los que te rodean.

Un ramo de rosas dejaré en tus manos para que su aroma sea un referente de mi afecto hacia ti.

Te sigo y no te olvido puesto que los sentimientos no entienden del espacio tiempo, ni de las distancias.

TQ.

María del Carmen

Cayetano dijo...

Vamos. Todo un lujo. No solo nos regalas el texto sino también la ilustración. No nos vaya a saber a poco.
Un saludo.

Rosa Cáceres dijo...

Francisca, como "lo veo" (en mi imaginación) lo cuento (con mis palabras) y lo muestro (con mis ilustraciones).
Espero que no tarden en llegarte las dos novelas.
Un besico

Rosa Cáceres dijo...

Gata Coqueta, una inmensa alegría es recibir tal muestra de amistad; desde tan lejos, se hace cercana y amable.
No te quepa la menor duda de que te agradezco la visita y ese ramo de rosas virtual que me mandas.
Un besico

Rosa Cáceres dijo...

Cayetano, unos hacen entradas sesudas y fundamentadas en la investigación histórica y otros (como yo) nos dedicamos a lo lúdico, más o menos.
un abrazo