lunes, 13 de julio de 2009

FÁBULA DE LAS FLORES Y EL CONCURSO DE BELLEZA QUE ESTABLECIERON ENTRE ELLAS.




Cierto día hallándose reunidas en un mismo jardín flores de variado color y especie, comenzaron a competir por el primer puesto en belleza.

Habló una margarita, arropada por sus compañeras, y dijo así:


-Todo el mundo considera que las margaritas somos flores muy humildes, pero aquí y ahora nosotras, con justa razón, reivindicamos nuestra importancia y proclamamos nuestra hermosura ¿Acaso no somos del mismo color que el oro y el sol? ¿No averiguan los enamorados si son correspondidos gracias al augurio de nuestros pétalos? Hablaron después las campánulas rosadas, encaramadas a un tiesto, quitándose la palabra las unas a las otras, y protestaron enérgicamente.


-¿Y qué decís de nosotras? ¡Somos del color preferido de las muchachitas en flor, románticas y tiernas! ¿Acaso, siendo como somos las amadas de las bellas damitas no seremos las más bonitas?





Llegó el turno de palabra de las rosas que hablaron de este modo, obstentando toda su majestad:


-Desde siempre el hombre ha considerado a la rosa como la reina de las flores. Da igual el color que tenga la rosa, las hay amarillas, blancas, rosadas y rojas como el fuego y la sangre. Somos tan sumamente hermosas que estamos rodeadas de espinas para frenar el ansia de poseernos que todos experimentan ante la suavidad y el aroma de nuestros pétalos.


Y muy ufana de su alegato, guardó silencio.




Habló entonces una flor morada, que matizaba su suntuoso color en una corola arrebolada.


-¿Hay un color tan espiritual como el de una campanilla morada? Nosotras nos enredamos en las rejas y las hermoseamos con nuestra silenciosa armonía. Unimos hermosura y espiritualidad, pregonamos las buenas costumbres, de hecho, nos dormimos en cuanto cae la noche, cerrándonos honéstamente.


Acabado el turno de palabra, se desencadenó un acalorado debate que parecía no tener punto de acuerdo posible. Sin embargo, sí lo tuvo.
Paseando por el jardín, una niña cortaba una flor de cada especie y color y formaba un ramillete con ellas.
-¡Todas son igual de bellas!- decía- ¡Cuánto le van a gustar a mi mamá! Seguro que las pone en el mejor jarrón de la casa.
Entonces las flores se sintieron avergonzadas de su inútil pugna, pero también más unidas entre ellas y así mil veces mas valiosas y felices.

10 comentarios:

teka dijo...

yo prefiero los tulipanes!
bonita fabula!gracias!

MiLaGroS dijo...

Muy linda fábula y con una profunda relexión. Todos somos únicos y bellos pero unidos la belleza es mayor. Un abrazo . Yo me unbo a tí para ser más bella. Milagros

cabopá dijo...

Este concurso de belleza, tiene música y te has fijado...Las flores han salido a bailar...Mu bonica la fábulica....Besicos.

Normis dijo...

Bellisimas palabras , bellisimas las flores y sus colores ..... hermosa historia llena de sentimientos amiga , me gusto !!!
abracitos de cariño ...

sedemiuqse dijo...

Es lindo y bella reflexión
solo una flor.
besos y amor
je

Dilaida dijo...

Todas son bellas porque son distintas y cada una goza de su propia belleza que no tiene que ser la misma. Sólo los humanos nos regimos por un canon de belleza y consideramos que el que no está en ese canon es fe@
Bicos

La sonrisa de Hiperión dijo...

Es curioso como alggunas veces nos podemos sentir unidos ante las vecisitudes...

Saludos!

Rosa Cáceres dijo...

teka
Milagros
cabopá
Normis
sedemiuqse
Dilaida
Hiperión, el de la sonrisa
Muchas gracias. Esa fábula tendría hoy que hacernos pensar en las imposiciones estéticas en boga, que no son sino intereses comerciales. Primero destruyen la autoestima de todo aquel que no se ajusta al modelo propuesto, luego ya tienen clientela para clínicas de cirugía estética, implantes de silicona, alargadores de lo que sea, reductores, liporeductores y ya en último recurso, gurús de variadas cataduras, psicólogos y psiquiatras, si no es que captan adictos a otras terapias alternativas...negocio.
Pensemos además que los ideales estéticos de hoy están manipulados, adulterados. Ahora los ricos se operan más...pobres dementes. No quiero nombrar a ciertos plusmarquistas del quirófano ¿Es eso ser feliz consigo mismo?
En fin, en la variedad está el gusto, dice el refrán. A ver si nos lo aplicamos y vivimos, que no nos dejan vivir con tanta murga.

Amig@mi@ dijo...

Me quedo como teka con los tulipanes, pero a falta de ellos, me gusta el color de cada flor cuando lo luce con orgullo
Besos

Rosa Cáceres dijo...

Amig@. los tulipanes...¡qué bonitos! Pero yo no los veo al natural por estas tierras del sur. A mí me encantan los alhelíes, su perfume, su sencilla elegancia, y los claveles. Pero en realidad, tosad las flores son preciosas.