lunes, 29 de agosto de 2011

¿Quién te enseñó a ti a nadar?

-¿Quién te enseño a ti a nadar?
- Un pececito del mar,
aunque tú no lo creas,
un pececito del mar.
***
¿Recordáis esta canción? Es muy antigua y siempre me ha encantado. Por eso la traigo a colación al ver el pequeño pez que cruza indiferente, o tal vez curioso, ante los dos buceadores. Parece mirarlos a la cara e interrogarlos así sobre sus intenciones con respecto a él.
Así también miramos nosotros a los ojos a nuestros interlocutores, escrutando en su expresión la sinceridad o la hipocresía, la benevolencia o la crueldad, el perdón o el rencor...
Por eso os dedico esta coplilla repentizada por mí ahora mismo:
*
Los ojos son, digo yo,
como ventanas del alma,
y buscamos ver en ellos
la comprensión y la calma.



26 comentarios:

María dijo...

Ah pues yo no la conocía, gracias por ponerla. A mí me enseñó mi padre y yo a mis hijos (por el método de tirarlos a la piscina y vigilarlos de cerca).

Besos

Rosa Cáceres dijo...

María, es un cancioncilla vieja.
Yo aprendí a nadar en el mar, mi estilo preferido es espalda, no me acuerdo de quién me enseñó, quizás alguna hermana, todas nadan estupendamente y siempre participában (ganando) en concursos de natación aquí, desde el puerto. Yo también, pero no gané ningún premio.
Mis hijos nadan como escualos jajaja, y mi marido también.

Un besico

Cayetano dijo...

A mí me enseñó un profe de esos de natación de piscina en los años del 600. Éramos un porrón de chavales. Así aprendimos de mal. Tú jugabas con ventaja al aprender en el mar, donde se flota más. Jejeje.
Un saludo.

Luis G. dijo...

Encantadora frase, estimada Rosa. No la conocía y empiezo a estimarla por su vehemente razón. Saber nadar, que bonito deporte. El mar es tu pasión, Rosa. Sigue gozando del mar y nosotros contigo.

Un abrazo,

Luis.

Arantza G. dijo...

Pues chica, en unos cursillos de natación pero como soy de interior tengo pocas posibilidades de practicar en el mar, aparte que el Cantábrico está helado por norma.
Besos y gracias por la canción. No la conocía

Rosa Cáceres dijo...

Cayetano, has vuelto ¿qué tal está la tinaja? ¿fresquita, verdad?
En el mar, desde luego, se flota muy bien, pero el inconveniente son las olas cuando las hay.
Voy a ver qué cuentas en tu blog jejejeje
Un abrazo

Rosa Cáceres dijo...

Luis G., saber nadar es siempre conveniente, si se aprende de niño ya lo haces sin sentir. Recuerdo que yo tenía de muy pequeña un cinturón de corchos, ahora me ha venido a la memoria, supongo que así aprendería sin miedo. A mi madre la enseñó su padre en aguas profundas, en Cartagena, desde un barco. Eso me imagino que costaría más, porque yo no temo a la profundidad, pero como vea algas abajo...lo paso peor.

Un abrazo

Rosa Cáceres dijo...

Arantza, jajaja, para bañarse en el Cantábrico hay que tener más valos que el Guerra jajaja
Yo nada más que me mojé los pies en Castro Urdiales y subí al hotel dispará a lavarme con agua caliente y a ponerme calcetines jajaja
Aquí estamos con el agua que ya parece caldo...a ver si amaina este calorazo. Me doy unos baños de más de una hora en el agua y de frío nada.
Un besico

Cabopá dijo...

Qué bonica la canción de pececito,yo no la conocía...
Oye y tu repente mejor, que mejor...Vaya que tu nadas en todas las aguas.
Besicos salados.

Galeote dijo...

Bueno Rosa, yo tampoco conocía esta canción, pero con ella he descubierto tu blog y me ha gustado todo el mar que habita en él.
Así, que con tu permiso, me quedo aquí para contemplar sus vistas y de vez en cuando, entre las olas, aparezca quién sabe de qué lugar, en alguna botella, algún poema o cancioncilla como ésta.

Un saludo cordial. Juan

Menchu dijo...

Eso busco yo "calma en el alma".

No recuerdo la canción.
El pececillo ¡está pez!,
me ha gustado la coplilla,
¡nosotros somos cotillas!,
miramos una y otra vez.

Enhorabuena, ahora vengo!!!

Cathy Brown dijo...

Aaaaaaaaaaahhhh buaaaaaaaaaaaa....pero que maravilla Hada..que maravilla!!!!Hoy me paso esto mismo que aca contas y fue muy...muy emocionante..besotes bonita y te deseo una feliz semana!!!!

Ana Gregorio dijo...

Es cierto, Rosa, los ojos dicen muchas cosas. Ese es el defecto de este medio, que no tiene ojos; tenemos que mirarnos en los ojos del alma y los tuyos son transparentes como el agua de ese mar que adoras.
Un beso grande, preciosa.

Rosa Cáceres dijo...

Cabopá, tu última entrada es un aldabonazo a mi conciencia...no estoy haciendo nada, desde el mes de julio, en que escribí media docenica de relatos, estoy boqueando de calor y con el cerebro abotargado por completo...
Ayer me llamó la concejal de Cultura de Mazarrón para recordame mi compromiso para el 30 de septiembre en que presentaré "Isla Cueva Lobos" aquí. No lo había olvidado, pero no estoy en mis cabales ¡quiero que baje el calor!

Un besico

Rosa Cáceres dijo...

Galeote, por tu blog descubro que te apasiona el ajedrez, yo tengo buenos jugadores en mi familia, y un campeón con infinidad de trofeos que juega en la federación valenciana.
Te agradezco mucho que te quedes por aquí, eres muy bien recibido.
Un abrazo de bienvenida

Rosa Cáceres dijo...

Mmenchu, no hay don más preciado que la paz de espíritu. Siempre que lo pienso llego a la misma conclusión; si me dijeran que eligiera un don, sólo uno, no lo dudaría, porque si estás tranquila y en paz es señal de que todo anda por sus pasos en tu vida.
Me encanta que hayas entrado a visitarme, perdona si yo ando algo dispersa en ese tema...
Un besico

Rosa Cáceres dijo...

Cathy, eres la chica más emotiva del mundo...Te mereces que todos te quieran por ser como eres, una duendecilla de plata...con un corazón de oro puro.

Un besico

Rosa Cáceres dijo...

Ana, algunas veces las palabras retratan la mirada, y una puede atisbar qué clase de persona hay detrás de un blog; yo tengo que decir que he ganado amistades muy muy valiosas gracias a esta ventanita...podría nombrarte a cabopá, Álvaro Peña, Antonio Verdú, Francisca Quintana, Manu, Blao...me oplvido de muchos, seguro, pero para muestra basta un botón. He llegado a conocerlos en persona y te aseguro que la mustra de sus entradas de blog no me había engañado. Son estupendas personas.
Un abrazo a ti, que también lo eres, seguro.

ATENEA dijo...

Hola Rosa, en primer lugar, agradecerte la visita y el comentario en mi blog.
Yo aprendí sola a nadar con una almohadilla hinchable que ponía en la barriga y siempre se me escapaba, hasta que un día descubrí que ya no la necesitaba.
El mar me apasiona, me da energía, me relaja, ... me cautiva.
Besos.

Antonio Verdú Asís dijo...

Pues a mí me enseñaron a nadar, las ranas, pues como nací y viví en la huerta, me bañaba en la "cieca". Después, "Y YO A MAZARRÓN", a Santa Pola, etc. Qué tiempos aquellos ¿verdad? Qué tal el verano. Espero que estéis toda la familia bien, fresquitos y con el júbilo de la jubilación, ale, a seguir escribiendo.
Abrazos.

Rosa Cáceres dijo...

Atenea, las diosas no necesitais aprender, lo sabeis todo... pero me imagino que disfrutarías con la almohadilla hinchable fingiendo ser una criatura necesitada de tales ayudas jajaja
Tienes razón, el mar renueva el espíritu, mirando su eterno movimiento el alma se abstrae de lo que es efímero.
Un beso

Rosa Cáceres dijo...

Antonio, qué gracia, te enseñaron las ranas jajaja me lo estoy imaginando.
Estamos en el Puerto de Mazarrón Javier y yo, mi hija en altamar, en el Karyam, Juan en Oriola y Javier en Vallanca.
Un abrazo muy grande para vosotros.

paratilibre dijo...

En el mar aprendí solo, en la vida con muchos maestros que encuentro dia a dia.
No hay nada mejor que la mirada y el cara a cara, que reflejan la transparencia de la comunicación.
Mis saludos.

Rosa Cáceres dijo...

paratilibre, hay dos maestros infalibles, la Historia "magistra vitae" y la propia vida de cada uno, es decir, la vida misma, que nos va enseñando casi siempre ¡ay! a palos.
Y con respecto al conocimiento del otro, nada hay, desde luego como mirar a los ojos. Lástima que en este mundo del blog no pueda hacerse.
Un abrazo

Montserrat Llagostera Vilaró dijo...

Hola Rosa:
Que coplilla tan bella.
Yo he ido a aprender a nadar, y sin embargo enseguida me agato no lo consigo nunca.
Nado un poquito como un perrito a lo ancho de la piscina, ja, ja...
Besicos, Montserrat

manolo dijo...

ROSA, cuando era casi desconocido el escafandrismo, en España. Hice unos cursillos y el libro que nos servía de texto era EL MUNDO DEL SILENCIO,
Dimos las clases, vino un militar de graduación, que nos examinó del teótico, que lo aprobé. Aún tengo el certificado.PERO NO PUDE HACERME LAS FOTOS COMO LA DE USTEDES EN ESTA ENTRADA, porque no vino la suvención para comprar el equipo y al principio alquilar unas horas de piscina, para las prácticas.