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miércoles, 5 de septiembre de 2012

DOS FOTOS DEL PUERTO DE MAZARRÓN



Hoy os traigo dos fotos del Puerto de Mazarrón, la primera es una panorámica desde la cafetería El Faro, la hizo una amiga mía con su cámara ¿a que es buena?



Esta segunda la hizo Javier con nuestra cámara, y tiene un especial significado, porque aparece más grande que en la primera la goleta Karyam, escenario de algunos capítulos de dos de mis novelas.


lunes, 4 de julio de 2011

Faro del Puerto de Mazarrón

Ripios repentizados ante una imagen para mi blog. Ya digo que son ripios, nadie me lo tiene que descubrir.
**********


Mirando la luz del faro,
que se apaga y que se enciende,
hay que ver la de problemas
que de repente se entienden.

Es como si esa linterna
que alumbra en la noche fría
te iluminara la mente
que en tinieblas debatía
cuestiones casi insolubres,
y te sirviera de guía.

domingo, 23 de mayo de 2010

Un cuadro de Concha Sánchez Lorente

Concha Sánchez Lorente es una pintora y escritora del Puerto de Mazarrón, que vive allí que es donde nació. Es amiga mía reciente. Quiero decir que hace unos tres años que la conocí. Fue en la presentación de mi novela BUCEADORES, en Mazarrón pueblo. Ella se dirigió a mí, en aquel momento había mucha gente y casi no hablamos, claro. Pero luego ella me vio en la playa, y desde entonces si nos encontramos allí, paseamos por la orilla hablando de temas profundos como el mar (ella me ha calado bien, y dice que soy tétrica. Y tiene razón) , otras veces vamos por la pintura, o las letras escritas. En fin, que es de esas amigas nuevas que, sin embargo, parece que conoces de toda la vida.
He estado en su casa un par de veces. Es como una galería de arte, tantos cuadros tiene. Ella ha estado en mi casa, pero sin estar yo en el pueblo. Le gusta andar mucho, y a veces pasa por la puerta de mi casa. La verja está abierta, pasa y se sienta en un banco del porche. Luego me cuenta sus impresiones.

Traigo a colación toda esta semblanza al hilo de uno de sus cuadros. El que os he puesto hoy. A Concha le encantan las figuras orondas, como a Botero. Y el mar, sobre todo el mar y el paisaje de su querido pueblo. Yo tengo un cuadro suyo en una de las estantería de mi dormitorio, aquí, en Oleza. Está a la vista, me saluda el mar mazarronero en cuanto abro los ojos, un mar pintado por ella y con una frase suya escrita al pie: ¡Qué bonita es nuestra tierra!

Bien, pues os voy a revelar una vivencia mía, que experimento por estas fechas todos los años. Se trata del "estreno" de la playa. Siempre me fijo en las caras de las personas que están estrenando en un día de primavera esa sensación incomparable de descalzarse y ponerse en contacto con la Naturaleza. Es algo así como estrenar la vida...y puedo ver el espectáculo de la felicidad en los rostros. Y me siento feliz por ello.
No hay cosa que más me guste que ver disfrutar del primer paseo por la orilla a personas de toda edad y condición, delgados o gordos, con o sin cicatrices, jacarandosos o desgarbados...¡Es igual! ¡Todos son bellos en su alegría! Porque en esos momentos están en paz con la vida y con ellos mismos. Y es que es mucho el poder de la Naturaleza.

domingo, 23 de agosto de 2009

Calor, faros bonitos y coplillas improvisadas.


LLevo todo el mes de agosto
achicharrá de calor.
Por eso aquí está este cuadro,
del abanico español.
El faro de Cabo Palos
y el faro de Mazarrón.
¡Los dos son muy marineros!
¡los dos en mi corazón!



Como mi nombre es de Rosa
tengo el nombre de esa flor.
Ojalá también tuviera
el encanto y el color.



La rosa de caracola
me trae ecos de la mar,
y también, si bien la escucho,
me trae ecos de amistad.








martes, 14 de julio de 2009

Láguena


El origen de la tierra láguena fue así:
Comenzaba a nacer la Tierra entre grandes convulsiones de la corteza terrestre.
Un cataclismo era seguido de otro aún más violento.
Se formaron montes de color arcilloso.
Montes grises como una tarde de tormenta.
Montañas rojas como el almazarrón del cual se extrae el alumbre y la almagra.


Habló la montaña surgida frente al mar y dijo:
- Todos los colores de las piedras y las tierras me visten y engalanan. Pero me agradaría poseer el tono azul de las olas del Mediterráneo.

-No le es posible a la montaña competir con mi color.
Así habló el mar y la montaña quedó entristecida por no poder cumplir su anhelo.
Entonces, comenzó a llorar. Y lo hizo con lágrimas de tierra lágena, de color violeta, impermeable a las aguas, porque ella misma es agua de lágrimas.

miércoles, 8 de julio de 2009

Leyendas inventadas y marinas ingenuas. Pintando la poesía.


Cuenta una leyenda tan antigua como el más antiguo de los antecesores humanos, que el litoral de aquel remoto lugar se formó con convulsiones de cataclismo.


La tierra abrió sus entrañas y se desangró en torrentes de láguena violácea y de amarillas gredas.





Fue entonces cundo emergió de las aguas del mar, que parecían en ebullición -tal era la agitación que mostraban- un águila gigantesca, do corvo y acerado pico, dispuesta a destrozar a todo humano que pudiera encontrar, como si de gusanos se tratara. El águila había surgido de lo más profundo de la noche convulsa, una noche en que incluso la Luna- diosa celeste- se ocultaba temerosa envolviéndose en un manto negro como el pecado.



Dice la leyenda que al amanecer del día que siguió a aquella horrible noche, el sol, al frente de un ejército de nubes, blancas como las espumas del mar, presentó batalla a la tiniebla y consiguió vencerla.

Entonces, aquella terrible águila, engendro del caos, se transformó en un montículo de piedra que se hundió por su base en el mar.

Muchos siglos después, los pobladores prehistóricos se asentaron en ese cabezo con forma de águila, que consideraron sagrado.

Bueno, ahora mis marinas.

Mar, mar,

mar, mar, mar...

Sólo una palabra

y ya tiene sal.

(Yo soy la autora)


¿ A dónde irá ese barquito,

que surca la mar serena?

Unos dicen que a Almería,

otros que pá Cartagena.


(Copla popular)

Bueno, pues me han salido fatal los escaneos, pero fatal, fatal...
Al natural resultan mejor estos cuadritos.
Lo mejor que tienen es que son imágenes captadas por mí con mi cámara de fotos.

Aquí se ven mates, sin brillo. Pero lo tienen, naturalmente, es óleo.


La tercera marina no la he terminado del todo. Falta un detalle: las luces nocturnas en el horizonte.

































martes, 7 de julio de 2009

EL BESO DE LOS AMANTES O UNA METAMORFOSIS . Leyenda repentizada ante unas fotos de mar.

Cuenta una leyenda antiquísima...que en la abrupta costa de una región perdida en los confines del mundo conocido por los seres humanos...

se hallaban, esporádicamente repartidas, playas de tersas arenas, tranquilas y deshabitadas, ajenas a los odios y los rencores de los hombres.

La cólera era desconocida hasta por el mar que bañaba aquel lugar paradisíaco.
Así pues, las olas rompían mansanente contra las rocas y las arenas. Y más eran caricia suave que azote tempestuoso.



Libres de asechanzas y de todo peligro, los cangrejos paseaban por las rocas de dos en dos, como parejas bien avenidas.
Mimetizados con la piedra mojada, se esforzaban -sin necesidad alguna- en pasar desapercibidos.
Puede que pretendiendo comportarse como enamorados, que huyen de la observación curiosa y ladina de los envidiosos.

En ese lugar de ensueño - cuya existencia yo misma, que cuento esta leyenda, dudo- dicen que hasta las piedras y los montes se daban muestras de amor.
Y, a su manera, se besaban con pasión.
Dicen también, que una vez llegaron a esas costas un hombre y una mujer cuyo barco había naufragado.
Ambos eran jovenes y hermosos y estaban enamorados.
Dicen que al mirar a su alrededor, eufóricos por haber salvado la vida, quedaron admirados ante aquella majestuosa soledad que los rodeaba y se creyeron Adan y Eva en el Paraíso.




Emocionados, se miraron intensamente. Sus rostros se aproximaron lentamente y sus labios, ardientes de pasión, se unieron en un beso.
Ocurrió entonces que sus cuerpos se convirtieron en petreas masas rocosas, pues aquel paraíso ignoto era lugar prohibido para los humanos.
Desde entonces, permanecen en la playa, besándose en la orilla, tan como los sorprendió la metamorfosis que el fatum había dispuesto para ellos.
Y solamente el mar, compasivo, pasa entre ellos, los acaricia y escucha los sollozos que suenan como un eco casi inaudible en el interior de los dos montículos que conforman el beso de los amantes.
Acabo de repentizar esta leyenda. He estado pintando al óleo toda la tarde y me apetecía hacer otra cosa.

Todos los paisajes son de El Puerto de Mazarrón.




























miércoles, 1 de julio de 2009

Sueños y ensoñaciones



Anochece. Es la hora en que sobre el mar riela la pálida luz de la luna y sobre el espíritu del que contempla su baile acuático desciende la serenidad, uno de los sentimientos más placenteros que puedan experimentarse.

La serenidad es un premio, una dádiva inestimable que nos trae la luz crepuscular.
Los barcos, amarrados a los norays del puerto, parecen mecerse al son de una dulce canción adormecedora que embruja el espíritu y suspende los sentidos en su maravillosa dulzura.


Una gaviota desciende para posarse en el agua y picotear golosamente los trozos de pan duro que algún paseante ha lanzado al mar para alimento de los peces.
El ave marina se convida con los mendrugos flotantes a la espera de que algún pez incauto se acerque y se ponga al alcance de su cretero y acerado pico, cuyo color amarillo nos revela que es gaviota adulta, con larga experiencia como pescadora.


Las oscuras arenas de las calas cercanas a Playa Negra reciben el embate rítmico de las olas.

Blancas espumas de mar ponen un volante de encaje fino al vestido azul de la mar.

Y cuando amanece...
cuando amanece, es el prodigio del agua cristalina,
es el milagro de los verdes y los azules en sutil mezcla.
es el horizonte infinito, acrecentando nuestro deseo de infinidad...

Y ya no hay sino un canto alegre, como de ave mañanera, al paisaje, a la luz, a la brisa y al mar.


Es entonces cuando descubrimos que no es lo mismo el sueño que la ensoñación.
Porque ante tanta belleza, la ensoñación es lo que nos llega para hacernos volar, en sus alas mágicas, al paraíso que todos podemos crear en nuestro interior.
Y podemos habitar en él, mediante el ensueño, que nos sirve como amigo leal y generoso.
Soñar con algo es desear ardientemente poseerlo.
En la ensoñación ya somos dueños espirituales de lo imaginado.









lunes, 15 de junio de 2009

Cuestión de flores: buganvillas y jazmines...y una rosa en el teclado de mi ordenador para todos vosotros.

Aquí os presento el teclado de mi ordenador fijo. Sobre las teclas una rosa, para que mis palabras sean agradables como su color y su fresco aroma.

El fondo de pantalla es mi amado paisaje mazarronero, a la hora temprana en que la luz despierta y la mar brilla como un espejo de plata bruñida.

En el horizonte, los contornos de Cabo Tiñoso, ya en aguas cartageneras.





Jazminero de mi casa de Puerto de Mazarrón.

Uno de mis placeres sencillos - y suntuosos a la vez- es cortar un ramillete de jazmines, antes de irme a dormir, y ponerlo sobre mi mesilla de noche.
¿No lo habéis probado? Probadlo, si podéis. Os aseguro que ese aroma os transportará a un placentero sueño, relajado, tranquilo, feliz...edénico.

Las buganvillas son de la vecina. Por más que barro allí están ellas, colándose en la casa e imposibles de dominar. Son muy bonitas, pero un incordio. No tienen olor alguno.


Aquí está la prueba. Los jazmines también caen constantemente, pero ni vuelan, ni hacen ruido. Además, incluso en el suelo, huelen maravillosamente.
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Un breve texto que me inspiran:

En el suelo juegan al corro en alas del aire las buganvillas y los blancos jazmines,blancos como estrellas de nieve.
Se arremolinan girando vertiginosamente, como derviches, al dictado de una fuerza centrífuga hipnotizante.
Silenciosas las flores del jazminero, emitiendo un frufrú audible las buganvillas, en contraste.
Pienso que esas flores- las blancas y las de color púrpura- son semejantes a mariposas. Humildes y vivas en su aroma exquisito las blancas de jazmín, escandalosas, soberbias y sin aroma las de buganvilla, mariposas momificadas una vez secas.
Quizás haya también personas semejantes a unas flores o a las otras.
Indiferente a su pugna tácita las flores de madreselva se mantienen prendidas a su lecho de verdes hojas. Y se imponen altivas con un latigazo olfativo subyugador.

martes, 28 de abril de 2009

SOMBRAS Y REFLEJOS

Paseando por el puerto deportivo de Mazarrón, en la mañana esplendorosa de abril, disfruto captando mil imágenes curiosas con la cámara de fotos.
Me encantan las fotos que reproducen al modelo reflejado en el cristal del espejo, de una puerta, de un escaparate...
He aquí la muestra, con el paisaje de la playa también reflejado en la cristalera de una cafetería.

La tarde tiñe de dorado oscuro la arena de la playa.
Las olas cantan su canción de espuma blanca, como de encaje níveo, despidiendose del sol que se quiere marchar y que alarga las siluetas en sombra de los paseantes.


Pero otra mañana sucede a la noche y los cristales del puerto deportivo vuelven a hacerse amigos nuestros, cuando nos ven pasar, despacio, recreándonos en la belleza del mar, el cielo y la arena.


Y volvemos a vernos en sombra sobre el agua transparente, junto a una palmera que acompaña, amistosa, la imagen sobre el mar.
Y nace el poema...
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SOMBRAS Y REFLEJOS
Acaso aparentemos
ser sombras en el agua,
quizás, meros reflejos
en puertas de cristal,
pero tú sabes, alma,
que somos verdaderos,
que en nosotros residen
el amor y la paz.
Escondida en la niebla,
residente en la tierra,
en el alma cautiva
lucha nuestra verdad.
Acaso sólo sombra,
quizás, mero reflejo,
pero sombra y reflejo
que saben cómo amar.



domingo, 26 de abril de 2009

RIMAS DE LA PALMERA. Palmeras y pavo real


Para mirar despacito, disfrutando de la música.

El Puerto de Mazarrón, con el monte del Faro adentrándose en el mar...y palmeras.

Fuente del paseo de Playa Grande...y palmeras.


Las aspas de un molino
semeja la palmera
si las agita el viento
en la mañana nueva.

Bella palma,
peine verde,
pincelito vegetal,
pinta el cielo y las montañas,
pinta las olas del mar.

Sombra de una palmera.

Y túnel de palmeras en el Paseo de Puerto de Mazarrón.

Las rumorosas palmeras
de musicales sonatas
son violines de la noche,
guitarras de la mañana,
con las cuerdas tan flexibles
de sus vegetales palmas.


Música para las palmeras y las rosas del desierto.


Rosa del desierto



Es primavera. Azul y verde primavera.
La palmera de varios brazos que aparece en la foto está en una rotonda de la vieja Oleza.

Y este pavo real, de imposible verdeazul lo fotagrafié en Badajoz.


Un pavo real
su rueda
abrió al mirarte,
sultana
porque quería competir
con tus expandidas palmas.
Él azul,
tú verde y oro,
de dátiles enjoyada.
¡Qué bella competición
de las plumas y las palmas!

martes, 31 de marzo de 2009

ME GUSTA EL MAR, me gusta el mar, me gusta el mar.

¿He comentado alguna vez que el mar me gusta con pasión?
¿Qué decís? ¿que lo he comentado más de un millón de veces?
¡¡¡Exagerados!!! No habrán sido más de 999.999.


¿Qué? ¿Que a vosotros no os inspira nada el mar? ¡Y yo que me lo creo, pedazo de hipócritas!
Quien diga que queda indiferente
ante un horizonte
azul...azul...azul...como nuestros más hermosos sueños,
lo que pretende es disimular, ladinamente, lo que siente su corazoncito...



¿Dónde encontraremos este brillo de diamantes líquidos,
si no es en el mar?
¿Dónde el beso de luz se hace más esplendorosamente
sonoro
y fragante?


¿Dónde se escuchará una canción más dulce
y armoniosa,
si no es
a la orilla del mar?





¿Existe un espejo para el paisaje
más magnánimamente
embellecedor
que la temblorosa
superficie marina?




El mar es un cielo líquido
y profundamente azul
y verde como una hermosa esmeralda,
que regala estrellas rojas como el fuego,
preciosas, como el coral.
Sobre la arena de terciopelo en menudísimo grano
se han posado
las dormidas estrellas de mar.
Ahora ascienden por la pared de mi casa,
hacen de mi hogar otro cielo,
y se dejan admirar.
Y el mar refleja en el cuadro
el velamen colorido
y cálido
de mi playa murciana.

¡Mi hogar en el Puerto de Mazarrón!



También me gustan los erizos de mar
de mil colores.
Sobre corchos, pegados con cierto orden, tengo mi pequeña colección.


Son maravillas de geométricas de simetría perfecta.
¡¡¡Me encanta el mar!!!
Por cierto: ¿Lo he comentado alguna vez?